
Ganas de verde: opciones para sumarlo a la vida urbana
Ventanas con minihuertas, balcones con jardines verticales y patios o terrazas con pasto sintético se multiplican en la ciudad
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Es otra de esas cosas que solíamos dar por sentadas. La posibilidad de tener siempre una plaza al alcance, un paseo por un parque, un espacio con pasto medianamente cerca. Hasta que llegó la cuarentena y el encierro más estricto, y muchos se vieron confinados en departamentos con apenas alguna suculenta en un estante como forma de contacto con la naturaleza. Pero en toda necesidad hay un nicho, y así comenzaron a surgir con fuerza las opciones más creativas para llevar un poco de verde a la vida urbana. Ventanas que alojan mini huertas, balcones que se lucen con jardines verticales y patios y terrazas que ganan alegría con pasto sintético son algunas de las variantes que permiten cumplir hoy con el sueño del verde cerca incluso estando en la ciudad.
Para Paula Barreda, tener una huerta siempre había sido un deseo. Uno que solía decirse que haría “en su próxima casa”, cuando se mudara a algo con más espacio, o al menos con un balcón o terraza. Pero cuando llegó la cuarentena, decidió que podía ser un buen momento para, pese a su departamento sin espacio abierto, considerar la posibilidad de una huerta urbana. “Mis ventanas tienen un vano relativamente ancho, en el que normalmente uno pondría unas macetas con flores. Decidí ubicar ahí un cajón y empezar a cultivar aromáticas. No solo crecieron bárbaro sino que además dan un perfume riquísimo cada vez que llueve o las riego”, relata.
Esta misma es una de las propuestas de Proyecto Cultivarte, una iniciativa nacida de la idea de acercarle el mundo de las huertas y composteras a aquellas personas interesadas en tener una vida más natural y sustentable. En sintonía con el auge que se dio en pandemia, sus mini huertas tuvieron una enorme demanda, que aún hoy se mantiene. “Creemos que la de la huerta urbana es una idea que cada vez va a aparecer y pisar más fuerte en las grandes ciudades, dada la necesidad intrínseca de la sociedad por estar cada vez más en contacto con la naturaleza”, apunta Tomás Lusardi, director del emprendimiento.
En este camino, sus mini huertas son contenedores para cultivo que pueden recibir la tierra y el sustrato necesario para las plantas, adaptándose a la poca disponibilidad de espacio de los ambientes de un departamento. “Una mini huerta puede ocupar desde 20 cm x 10 de ancho hasta más o menos 1,20 m x 50 cm. En todos los casos vienen con sustrato dentro, representando de la mejor forma posible las condiciones del suelo, tanto en retención de humedad como en porosidad”, detalla Lusardi. Tal como hizo Paula, la recomendación para este formato son las aromáticas, que requieren cuidados sencillos y son plantas perennes que pueden vivir varios años en una sola maceta, siempre y cuando se las mantenga abonadas con un poco de compost (otra práctica que gana cada vez más adeptos). A la vez, es necesario que el contenedor se coloque en un espacio donde reciba varias horas de sol al día.
Un poco más de metros
Para los que cuentan con un balcón, otra buena variante para sumar naturaleza sin perder espacio son los jardines verticales. “Los dos principales requisitos para considerar uno son tener una pared vacía disponible para ser intervenida y tener ganas”, motiva Agustina Kelly, cofundadora de Ecochoice, emprendimiento que se especializa en este tipo de jardines, con servicio para empresas y particulares. Con especial demanda de este último grupo, asegura que este tipo de estructuras es ideal para departamentos, ya que en cada m2 de jardín vertical entran entre 30 y 35 plantas, algo totalmente imposible en un formato tradicional en el suelo. “La gente quiso transformar su espacio de trabajo, haciéndolo más relajante y acogedor, efectos que está estudiado que las plantas tienen en nosotros”, apunta Kelly.
Con tres sistemas distintos en pos de adaptarse a las necesidades de cada cliente, el material base de las estructuras, es siempre sustentable y realizado en base a materiales reciclados, otra pata que no es menor para quienes se vuelcan a este mundo. “Lo siguiente que se define es la aislación contra la pared para protegerla de la humedad, el sistema de riego automático y las plantas”, describe Kelly. En este último punto, el catálogo ofrece casi 300 variedades entre opciones de interior y exterior. En este rango, la elección depende del lugar elegido, las horas de sol y la humedad, que se combinan luego con el gusto del cliente. “Hay que elegir muy bien las plantas porque crecen en un medio al que no están acostumbradas”, recomienda la especialista.
También está el caso de quienes sueñan con tener un poco de pasto, pero ni el espacio ni las condiciones se lo permiten (tal vez porque incluso teniendo un patio cuenten con demasiada sombra). Para ellos ha evolucionado notoriamente el mercado del pasto sintético, que en su versión más premium combina hilados monofilamento en tonos verdes y marrones y a diferentes alturas, logrando un aspecto hiperrealista. “Así es el nuevo césped Súper Residencial TH50, con hilados de 50 mm de altura que generan una superficie mullida con una sensación al tacto muy agradable y una mayor suavidad de impacto”, detalla Virginia Ibarzábal, asesora comercial de El Espartano, empresa de alfombras de larga trayectoria. Además, dada su composición de polietileno y polipropileno de sus fibras, es impermeable, resistente a la intemperie y de muy bajo mantenimiento.
Desde el 2020 en adelante, esta empresa vio subir considerablemente su demanda, con clientes interesados en este tipo de césped para galerías, patios, terrazas, balcones y hasta espacios internos como playrooms. Y atentos a esa necesidad, lanzaron las “green rugs”, alfombras de pasto sintético en diferentes tamaños y formatos. “La calidad del producto es lo que más se valora; su gran similitud con el césped natural”, destaca Ibarzábal. Al mismo tiempo, si bien el césped natural siempre seguirá teniendo un impacto positivo y cada vez más necesario en las grandes ciudades por sus funciones ecológicas, la versión sintética no en vano es cada vez más considerada: además de ideal para espacios sombríos en los que el pasto natural nunca podría crecer, añade balance estético y contrarresta la contaminación visual presente en áreas edificadas. “Permite crear espacios de recreación como plazas o jardines que contribuyen a un desarrollo urbano equilibrado”, sintetizan desde la empresa.
Ya se dijo, donde hay una necesidad, hay una demanda. Y en el caso de las ansias por la naturaleza para quienes viven en ciudades, el mercado parece estar respondiendo acorde. Para que incluso en el departamento más urbano pueda existir un sector verde que reconecte con nuestra versión más natural y esencial.





