
Geografía vitivinícola argentina
La Argentina es el quinto productor mundial de vinos y el noveno exportador. En el 2011 la superficie plantada fue de 217.750 hectáreas, con Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta, Catamarca, Río Negro y Neuquén como principales productores. No obstante, hay otras provincias que han incursionado o conservado viñas de muchos años, como Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Buenos Aires y Chubut.
Más de un consumidor queda abrumado ante la diversidad de vinos que ofrecen las góndolas, pero, como ejemplo, la producción anual de Francia –país notoriamente más pequeño que la Argentina– tiene 807.000 hectáreas.
Estos datos demuestran que si bien la percepción que se tiene ante la oferta es acertada y muy compartida, podría multiplicarse varias veces si la Argentina desarrollara todo su potencial.
La nuestra es una viticultura con versatilidad de alturas, generadora de microclimas y diferentes terruños. En general, los suelos, pobres en materia orgánica, hacen eco del viejo dicho donde nada crece la vid se enriquece. Se desarrolla en un clima semiárido sin influencia oceánica, con un clima templado o templado frío, y las lluvias promedio no pasan de los 250 mm anuales, generalmente en verano, por eso el riego es indispensable.
Uno de los aspectos más característicos es la abundancia de sol, que permite una excelente maduración de las uvas que llegan sin dificultades a su plenitud de aroma, sabor, color y 0. Ayudado por la mano altamente calificada de los grandes enólogos, esto se traduce en la notable expresión y en la diversidad de los vinos.






