
Gesell sonríe en verano
Con más turistas que el último año, las playas de la villa conforman a todos los gustos; hay balnearios con actividades para inquietos y sectores semidesiertos para los que eligen el relax
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Ya inicidada la segunda quincena del mes más fuerte de la temporada, Villa Gesell celebra un verano feliz. En promedio, el 60 por ciento de las plazas de alojamiento están ocupadas y, aunque faltan datos precisos sobre el ingreso de visitantes, hay buenos augurios. "Para esta misma época, el año último, recibimos 202 mil visitantes. Según proyecciones, ya estamos diez puntos por encima de esa cifra", se alegra Jorge Ziampris, secretario de Turismo de la ciudad.
Los 21 kilómetros de frente costero de esta zona del Atlántico tienen arenas para todos los gustos. Para los que repelen las sombrillas vecinas; para aquellos que prefieren compartir la tarde con otros grupos de verneantes, aunque sin sentirse invadidos; y también para la mayoría -los jóvenes- que disfrutan de ser uno más del montón que superpuebla los paradores en auge.
Windsurf, el balneario de Roque Tolone -un simpatiquísimo personaje de la villa, conocido por todos como el Tano Roco- se alista entre estos últimos. El anfitrión toma la temperatura ambiente para que, brille el sol o no, su porción de playa sea la que mejor se menee.
Los habitués del verano geselino ya saben que allí, en 108 y Costanera, encontrarán la porción de rabas más sabrosas del planeta ($ 8). "Hace 20 años que las prepara el mismo cocinero y no le revela su receta a nadie. Yo digo que deben salirles tan bien porque es santiagueño y en su perra vida vio un pescado", bromea, como de costumbre, el Tano.
A media tarde, los que tienen su carpa reservada por quincena o mes se zambullen en la piscina exclusiva para clientes. Eso sí, puntutalmente, a las 17, todos -estén donde estén- dejan su lugar para seguirle los pasos a Didí, un moreno fornido, brasileño, venido de Maceió para dictar sus hiperkinéticas clases de gimnasia.
La Mega, de acá para allá
Donde el Paseo 109 se choca con el mar, Bikini Ranch congrega a otros tantos adolescentes y veinteañeros, dueños omnipresentes de la ciudad fundada por Carlos Gesell.
Allí, los viernes por la tarde se estacionan los móviles de la 98.3, la FM dedicada al rock nacional, para presentar sus recitales de puesta de sol (hoy, a cargo de la banda La Mancha de Rolando). Sin embargo, las banderas y coloridas combis de La Mega van y vienen, de aquí para allá, durante el día por las playas y, cuando cae la noche, en las discos de moda.
"Tenemos tres balnearios exclusivos: Bikini Ranch, al atardecer; Barracuda (en 145y playa), donde apoyamos la movida deportiva y Cap Arona (en 118 y playa) -cuenta Alejandro Passucci, asesor de marketing de la radio-. Así, cubrimos todas las puntas, también donde la onda es familiar porque todos los mayores de 10 años son potenciales oyentes nuestros."
Para los chicos de Capitán David, el surf es cosa seria
Por tercera temporada consecutiva, en territorio del balneario Windy funciona la escuela Capitán David -bautizada en honor a David Serginio, un brasileño famoso en Praia do Rosa que enseñó el arte de surfear a los instructores de la villa-. Allí, en una pequeña caseta de madera, Laura Calederón (que con sus 23 años se encarga de organizar las actividades del lugar) pone en condiciones los trajes de neoprene, las tablas grandes y chicas, que usarán los alumnos minutos más tarde. "Es un trabajo necesario que me aleja de mi terapia: estar allá, a solas, las olas y yo", dice con un aire mísitico.
Damas y caballeros de todas las edades (más algunos padres curiosos que nunca faltan a ver cómo el nene hace sus piruetas), siguen las huellas que Leo, el instructor, deja en la arena hasta perderse en el agua. Y aunque en el primer encuentro la vergüenza y el temor tarden en ceder, más tarde todos abrazan con orgullo el título de ABC.
En síntesis, las tres clases prácticas evolutivas tienen por objetivo aprender a remar, pararse, sentarse y doblar; ir más allá de la espuma para ejercitar la técnica; y posicionarse antes que rompa la ola. "En general, la gente llega con mucho miedo pero no hay quien no se vaya con una sonrisa así de grande", remata Laura, con una mueca que muestra todos sus dientes.
Más allá de las condiciones de seguridad (se utilizan tablas de material antishock, muy estables, con quillas plásticas), la escuela se encarga de que cada alumno lleve como souvenir una noción teórica y sentimental de esta disciplina que, según dicen por ahí, "es más que un deporte". Cómo se traza el electrocardiograma del surf, cuándo surgió, cómo evolucionó y su íntima relación con la naturaleza, son algunos ejemplos.
Escuela de Surf Capitán David. Paseo 104 y playa; informes e inscripciones, (02255) 460430. El curso de iniciación cuesta $ 60, incluye el equipamiento. Clases de especialización, $ 20, cada una.
¿Y si se nubla?
Situación uno: el día amanece nublado. Escena dos: los chicos ya no saben qué hacer para salir del departamento alquilado. Parte tres: todos, también los grandes, están hartos resolver juegos y crucigramas.
Como alternativa al programa playero, que siempre puede fallar, las caravanas en four trax se imponen para salir a divertirse, en familia, en pareja, con amigos.
Este año, los geselinos de Moto X Fox introdujeron una variante a sus travesías tradicionales que recorren estrechos senderos de bosques, pendientes de arena y caminos llanos a orillas del mar. Se trata de una excursión al atardecer hasta el parador El Medio, situado entre las dunas, justo donde está trazada la frontera invisible entre Gesell y Pinamar.
Antes de la partida más de cuarenta personas reservan su cuatri -para uno o dos pasajeros- y ensayan con un instructor maniobras de manejo, el uso de los cambios, frenos, acelerador y otros chiches que tienen los modelos más sofiesticados de estos pequeños tractores. Minutos más tarde, la hilera rugiente, con un guía a la cabeza y otro en el remate de la formación, obedece la orden de la bandera a cuadros. Comienza la aventura.
En total, habrá que estar algo más de dos horas, a los saltos (¡qué bien vendría un almohadón!), con el acelerador a full y bastante cautela: no sea cosa que, sin previo aviso, el conductor de adelante decida detenerse a descansar y se comprima la formación con un choque en cadena.
Por las dunas, a los paisajes de libros de cuento de Cariló, para después de retomar la playa y, cuando el estómago empieza a chillar... en El Medio la cena está servida.
Entrada la noche, otra vez al ruedo, se emprende la vuelta, pausada, sorteando la espuma del mar.
Moto x Fox. Avenida Buenos Aires y Alameda 213; (02255) 454646. Las salidas nocturnas se realizan a las 19.30. Con cena incluida, alquiler de cuatri y foto de recuerdo, cuestan $ 90 (para dos personas) y $ 50, para una. También se organizan travesías diurnas, desde $ 35, con refrigerio. El alquiler de four trax varía entre $ 20 y $ 60, por hora, según el modelo.
Hasta el amanecer
La posibilidad de que las pistas de Ku y El Alma estallen es directamente proporcional a la cantidad de jóvenes que ese día estén en Pinamar. Así queda formulada la ley. Y hay que tenerla bien en cuenta. Sobre todo porque con el auge del turismo masivo de fin de semana, los viernes y sábados resulta casi imposible encontrar un centímetro cuadrado disponible para bailar. Ahora bien, ¿cuál es el atractivo de este gran imán nocturno? Una vez más, la respuesta de siempre: la diversidad.
El sector Manumission funciona como restaurante especializado en pizzas, con cerveza libre, y después de la medianoche hace a un lado sus mesas para ofrecerse como pista de música no identificada (allí no hay lógica sonora que valga).
Mientras tanto, las terrazas al aire libre apelan al son del Caribe y otros temas latinos que se alternan, en tandas, con panoramas de la música disco más exitosa. Una fórmula para mantener en movimiento a su público más fiel (en general, menores de 25 años).
Vestido de rojo y plata, Ku abre la trasnoche en clave remember, para pasar del ambient al house, pasadas las 3. Sin duda, éste es el sector estrella del complejo, así como en su VIP pueden encontrarse a los famosos invitados por Mike Cameroni, "anfitrión de las celebrities ", como él mismo prefiere que lo llamen. Escenario también de fiestas temáticas, se destacan la velada chilena a puro pisco (hoy), el desfile de modelos de la firma JB (mañana) y una velada dedicada al champagne (el domingo). Aunque si de beats se trata, más vale que los fieles de la movida dance agenden el desembarco de Hernán Cattáneo para el 23 del actual y a Ezequiel Deró, para el 25.
"Nada como esperar el amanecer en El Alma", se escucha por ahí. No, no es poesía barata. En la disco vecina al mar varios se dan el lujo de bailar con Samara (la odalisca que protagoniza shows árabes), apostar a las barras y pistas al descubierto y aguardar en buena compañía que el cielo se tiña, poquito a poco.
Más allá de sus diez años de trayectoria y su inobjetable aceptación, lo cierto es que el complejo que integran Ku y El Alma no tiene competencia. Bueno, sí, en Bunge y Jason hay una alternativa: Amnesia Non Stop, el boliche flúo de Héctor Yayo Cozza, con sus latinos, cumbias y shows eróticos (este domingo, Las colegialas se confiesan ). "Ese lugar no existe. Para el target de Pinamar, es como mezclar el agua con aceite", subraya Cameroni.q
Ku y El Alma. Quintana y playa. Entrada: $ 10. En Ku, ellos pagan $ 15.
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