Las cinco plantas ideales para un jardín lleno de color y de bajo mantenimiento
Con la elección adecuada, es posible tener un espacio verde vistoso y lleno de vida con mucho menos esfuerzo
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Algunos jardines parecen tener el equilibrio perfecto entre color, vida y armonía, como si detrás hubiera un trabajo constante o el cuidado de especialistas. Sin embargo, muchas veces el secreto es mucho más simple: elegir especies capaces de crecer y reproducirse por sí solas, regresando temporada tras temporada con muy poco mantenimiento. Para quienes buscan espacios llenos de flores y vegetación sin dedicar demasiado esfuerzo, existen cinco plantas que tienen la capacidad de multiplicarse naturalmente y transformar el jardín casi sin intervención.
Estas especies se destacan por su facilidad para adaptarse, expandirse y volver a florecer con el paso del tiempo. Gracias a sus características, pueden convertirse en grandes aliadas para quienes desean un jardín colorido y con vida durante gran parte del año:
1. Caléndula

La caléndula es una de las especies más fáciles de mantener, ya que puede florecer durante gran parte del año y reproducirse de forma natural sin demasiados cuidados. Sus semillas caen al suelo y vuelven a germinar con facilidad, permitiendo que nuevas plantas aparezcan cada temporada. Además de aportar color, se adapta a distintos tipos de suelo y climas templados, convirtiéndose en una opción ideal para quienes buscan un jardín activo con mínimo esfuerzo.
2. Alegría del hogar

La alegría del hogar es una planta muy elegida para patios y balcones por su capacidad para multiplicarse rápidamente. Su intensa floración, con colores que van desde el blanco hasta tonos rojizos, ayuda a mantener los espacios llenos de vida y resulta especialmente útil en zonas con sombra parcial o donde otras especies tienen más dificultades para crecer.
3. Portulaca

Conocida también como “flor de seda”, la portulaca es una alternativa ideal para climas cálidos y secos. Sus semillas se dispersan fácilmente y permiten que nuevas plantas aparezcan sin necesidad de volver a sembrarlas. Además de resistir altas temperaturas y suelos poco fértiles, tiene una particularidad llamativa: sus flores se abren con el sol, creando un efecto visual dinámico que cambia durante el día.
4. Cosmos

El cosmos es una planta que aporta un estilo más silvestre y relajado al jardín. Una vez que se establece, puede reproducirse por autosiembra y volver a crecer temporada tras temporada prácticamente sola. Tolera suelos pobres y períodos de sequía, por lo que resulta una gran opción para quienes buscan un espacio con aspecto natural y de bajo mantenimiento.
5. Verbena

La verbena combina resistencia y estética gracias a su capacidad para adaptarse a climas cálidos, florecer durante largos períodos y expandirse de forma natural. Puede cubrir amplios sectores del jardín y mantener el color durante mucho tiempo, incluso con pocos cuidados. Su bajo requerimiento de agua la convierte además en una alternativa cada vez más valorada para enfrentar veranos intensos.
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