
Guy Ritchie, un buen muchacho
Aunque él no le dé importancia al tema, siempre resultará más notorio por ser el marido de Madonna que por su innegable talento como director de cine independiente. Su última película, con Brad Pitt como protagonista, llega aquí
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LOS ANGELES.- Guy Ritchie, Guy Ritchie... Tal vez el nombre le suene, pero no sepa exactamente de dónde. Hace dos años, este joven director inglés que actualmente tiene 32 años escribió y dirigió Lock, stock and two smoking barrels, la tercera película más taquillera de Inglaterra (en ese país llevó más espectadores a los cines que el súper hit norteamericano Armaggedon).
¿Todavía nada? Otra pista: a fines del año último se casó nada menos que con la célebre chica material, que es diez años más grande que él, que le dio un hijo al que llamaron Rocco y que viene imponiendo su cambiante imagen desde mediados de los años ochenta. Ahora sí, ¿no?
Por supuesto, ahora viene la pregunta que flota en el aire: ¿cómo es en persona el actual marido de Madonna? Rubio, aunque un poco más de lo natural gracias a la ayuda de la tintura; no muy alto, fashion, pero de forma despreocupada; relajado -paró por un tentempié de camino al hotel donde se hizo la entrevista y llegó con una hora y media de retraso-; simpático, de mirada penetrante y risa contagiosa; directo, aunque no creído.
Hasta la aparición de la reina del pop en su vida (un tema sobre el que se nos pidió expresamente que no preguntáramos durante la entrevista), la historia de Ritchie podría haber sido la de cualquier otro director joven que sorprende con su ópera prima. Se crió en Fulham, en el sudoeste de Londres, pero después del divorcio de sus padres pasó un par de años en la casa de campo de 5000 ha de su padrastro en Shropshire, donde adquirió el gusto por la caza de zorros.
Cambió diez veces de escuela, hecho que él atribuye a su dislexia y a un sincero desapego por el estudio, y la abandonó definitivamente a los 15; trabajó un año en Island Records y después, según sus palabras, vagueó, trabajó en bares, viajó otro tanto, un año en Africa y seis meses en Grecia; fundó la compañía transportadora Ritchie y se dedicó a las mudanzas durante cuatro años hasta que un día cumplió 25 y se dio cuenta de que quería ser director de cine.
-¿Qué lo hizo llegar a tan repentina conclusión?
-Es una edad muy importante, para cualquiera -responde Ritchie con una sonrisa cómplice-. La gente que descubre qué quiere hacer antes de esa edad realmente está bendecida. De repente tenía 25, tuve un ataque de pánico, crecí y todo el proceso se puso en marcha.
Todo el proceso empezó con trabajos de meritorio en 1993. En 1995 se lanzó a dirigir videoclips, filmó un comercial y, con el dinero ganado, hizo su primer cortometraje, The hard case, sobre cuatro amigos de clase media baja que son engañados en un juego de póquer.
"Yo era un director de videos muuuy malo -asegura, sin falsa modestia- así que el paso a la ficción no fue un acto de arrojo: cualitativamente, sólo podía ir hacia arriba. De hecho, filmar un videoclip es mucho más estresante que hacer un largometraje, y no me preguntes por qué. Así que la transición fue muy feliz".
Hasta aquí, los hechos podrían formar parte de la biografía de alguna de las promesas vernáculas como Pablo Trapero, Albertina Carri o Lucrecia Martel.
Con su corto bajo el brazo, Guy y su productor, Matthew Vaughn, salieron a buscar inversores para hacer un largometraje basado en esa idea. Encontraron un bolsillo bondadoso en Trudie Styler -la esposa de Sting-, que a su vez consiguió otros inversores.
Lock, stock and two smoking barrels finalmente se hizo con dos millones de dólares y un elenco de actores desconocidos (salvo el ex futbolista Vinnie Jones -que a partir de allí comenzó su carrera de actor- y una corta aparición de Sting). Después de ser rechazados por 16 distribuidores de los 17 a los que trataron de vender la película, Lock... se estrenó y recaudó 20 millones de dólares, catapultando a su director al podio de los pujantes nuevos talentos del cine independiente y poniéndolo a la par de directores como el norteamericano Darren Aronofsky (Pi, Requiem para un sueño) y el alemán Tom Tykwer (Corre Lola, corre).
La repercusión de público que tuvo Lock... no sólo le abrió las puertas del jet set artístico -y le permitió conocer a su actual superesposa-, sino también las arcas de Sony, compañía con la que firmó un contrato para filmar su siguiente película. Esta ni siquiera le exigió leer primero el guión para darle luz verde a Snatch, cerdos y diamantes, que se estrenará a mediados de abril en la Argentina.
Siguiendo con el estilo que tan buenos resultados le dio en Lock..., Ritchie volvió a apostar por una estructura dramática compleja, que avanza a la velocidad de una montaña rusa, dando giros y vueltas sin dar respiro al espectador ni dejar decaer el ritmo por un instante. Nuevamente nos presenta un conjunto de personajes que se van cediendo el protagonismo unos a otros minuto a minuto -muchas veces por muerte violenta- al veloz ritmo de un montaje heredero de la estética MTV. El elenco también vuelve a ser ecléctico, con no actores, pero esta vez salpicado de primeras figuras como Brad Pitt (que trabajó por cachet mínimo -de hecho, la película costó poco menos de 10 millones y su sueldo usual es de 20- y dejó pasar la posibilidad de ser dirigido por Cameron Crowe en Casi famoso, y Robert Redford en La leyenda de Bagger Vance, por trabajar con Ritchie), Dennis Farina, Benicio del Toro y los ahora reconocidos Vinnie Jones y Jason Statham.
Con esta mezcla explosiva, Snatch lleva el género de los gángsters a una dimensión hilarante, con personajes de nombres como el judío Frankie cuatro dedos (Frankie Four Fingers), el gitano irlandés una trompada Mickey (one Punch Mickey), el londinense Tony diente de bala (Bullet Tooth Mickey), y el ruso el sable Boris (Boris the blade), todos lads -algo así como tipos en inglés-, muy machos y medio torpes, y a los que las cosas nunca terminan saliéndoles del todo bien.
-¿Qué es lo que califica como un buen lad?
-No hay una anécdota demasiado graciosa al respecto, lo siento. Es como un buen pibe.
-¿Qué le pasa a un hombre si le saca de su vida la caza, el boxeo y las apuestas?
-Depende del tipo de persona que sea. Si es un buen lad, termina siendo uno con una existencia catastróficamente aburrida.
-Al personaje de Brad Pitt, el boxeador irlandés gitano, se le entiende poco y nada cuando habla. ¿Es una característica tomada de la realidad?
-Sí, yo tampoco los entiendo. Tienen una especie de dialecto que no quieren que entiendas, te dejan entender hasta cierto punto y después te dejan afuera como un idiota diciendo: "Ah sí, sí, ja, ja". Yo conocía a un par de gitanos, algunos de los actores también, y en realidad siempre había un par de gitanos dando vueltas en el set.
-Se supo que después del éxito de Lock... recibió muchas ofertas de Hollywood, incluso la de dirigir Los ángeles de Charlie, ¿no lo tentaron?
-Sí, por supuesto. Las películas de presupuestos abultados son un sueño de la infancia... muchas explosiones y chicas lindas, pero sentí que no era el momento indicado para mí. Creo que es importante que escriba y dirija un par de películas más, para desarrollar una identidad como director y afianzar la confianza necesaria para hacer trabajos más personales. Mirándolo desde afuera, creo que es mejor establecerse y después ser un director por encargo.
-Como el papá de sus personajes, ¿no le da lástima matarlos a veces tan rápido?
-Sí, estoy de acuerdo. Pero desgraciadamente, tenía que encontrar la forma de terminar esta película evitando que fuese morosa y de tres largas y aburridas horas, y la única forma era deshacerme de ciertos personajes.
-¿Qué va a hacer si cambia de género o incorpora a las mujeres en sus películas? ¿También se va a deshacer de ellas?
-No lo sé. La identidad de estas dos que hice es la de un mundo de hombres, masculino, y sentí que hubiese sido obvio ir en la dirección contraria. Pero estoy seguro de que encontraré la manera. Aunque es verdad que no hay muchas mujeres, procuraré remediarlo.
-¿Su próxima película también será de gángsters?
-No, ya tuve suficiente con los gángsters. Sería demasiado. Creo que haré una película de época.
-Suena como un gran desafío.
-Definitivamente, un gran cambio. No les tengo miedo a los desafíos, pero creo que debería hacer algo muy fresco, así que pensé: "de época, romántica, sentimentaloide" (risas). En serio, creo que haré una película de guerra.
-¿Cómo se sumó Brad Pitt?
-En realidad él vino a hablarme, fue hace un par de años, en este mismo hotel, casualmente. Estaba arriba y se me acercó, y me dijo "Acabo de ver Lock, stock... ¿cuál es tu próximo proyecto?" Nos tomamos un par de cervezas, nos reímos un rato y entonces me confió: "Me gustaría estar en tu próxima película". Y yo le dije: "Bárbaro, porque yo también quiero que estés en mi próxima película".
-¿Alguien se preocupó de que su presencia en el set generara problemas por su status de estrella?
-Sí, al principio hubo una que otra preocupación dado que teníamos un elenco muy heterogéneo. Pero Brad probablemente fue el más gentleman de todos nosotros, y cumplía puntualmente con su turno para servir las tazas de té, como el resto del equipo. Nunca se generó ningún roce por el hecho de que él es un buen lad.
-¿Alguien ya lo llamó para ofrecerse para su próxima película?
(Golpea la mesa con el puño) -Nadie me ha llamado todavía.
-Por los comentarios que se filtraron, todo indica que el set de filmación de Snatch era un lugar muy divertido para pasar el día.
-Sí, porque estaba lleno de buenos lads. No hubo realmente situaciones de choque en ninguna de mis películas, pero no fue gracias a mí, porque la verdad es que nadie me tomó muy en serio. Así que constantemente tuve que reforzar ciertos roles con un sistema financieramente punitivo: por tener teléfono celular en el set, porque sonase el teléfono durante una toma, por quejarse por las multas (se duplicaba la multa original), por estar de mal humor o quejoso. Sólo que yo terminé pagando más que el resto. Cuando llegaba tarde, me ponían multas masivas. Supongo que los sets realmente reflejan cómo son las películas. Lo pasamos bastante bien.
-¿Qué hay de la amisted entre usted y Vinnie Jones?
-Amo a Vinnie, tenemos muchas cosas en común y hace varios años que somos amigos. Para mí, encarna muchos elementos importantes de la naturaleza humana. El es un buen lad.
-¿Cuál es el más duro de los dos?
-El, definitivamente.
-¿Eso lo descubrió por algún hecho en particular?
-No lo descubrí y tampoco tengo intenciones de hacerlo, espero que no, porque estoy seguro de que él es mucho más duro que yo. Además, a Vinnie le basta con lucir extremadamente amenazador, algo que hace sin esforzarse mucho. Cuando trabajamos juntos por primera vez en Lock..., empecé a darle lecciones de cómo perder los estribos. El simplemente me miró y dijo: "Creo que puedo manejar eso, Guy". Esa mirada fue más que suficiente para convencerme de que me callara la boca.
-Hay rumores de que Mrs. Ritchie (Madonna) puede ser parte de su próxima película.
-Mrs. Ritchie, me gusta eso. No, no es verdad. Estoy seguro de que filmaré alguna película en el futuro con Mrs. Ritchie, pero no la próxima.
-¿Cómo siente que la gente lo percibe ahora que está casado con alguien de tanto peso internacional?
-No lo sé, no me di cuenta de que era famosa hasta que me casé con ella. Tendré que esperar y ver de qué modo esto afecta mi carrera. Espero que ayude.
-¿Mrs. Ritchie alguna vez se quejó de que en sus películas no hay personajes femeninos?
-No, no lo ha hecho. Pero estoy seguro de que se va a preocupar si sigo haciendo películas así.
-¿Alguna oportunidad de volver al negocio de los videos musicales?
-Quizás haga uno con Mrs. Ritchie. En tal caso, espero que el resultado sea mejor que en mis últimos intentos.






