
Historias de zapatillas
Detrás de su apariencia casual cobijan una trama sofisticada
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Rodeado de cajas y de cajitas contenedoras de zapatillas Adidas vintage atesoradas en su local de Mataderos, el tendero Carlos Ruiz fundamenta ante un grupo de coleccionistas ingleses: "Sabía que eran piezas nobles y que iban a perdurar. Sigo viniendo a este local para no quedarme en casa, hablando con los fantasmas". El corto documental, filmado en 2014, acompañó la noticia del hallazgo de cientos de remanentes de codiciadas zapatillas Adidas en la Argentina, y que entre los coleccionistas de la firma fundada por Adi Dassler causó una conmoción similar a la irrupción de zapatillas de alta costura: bordadas con perlas, en cuero y en tweed, por el simulacro de discoteca apodada Cambon Club, donde transcurrió la colección alta costura de Chanel.
Al ritmo vertiginoso de los dictados de las tendencias, un corto de Dior no demoró en documentar el making off de un par de zapatillas negras con aplicaciones de piedras contrastantes con sus azulinas suelas deportivas y cotizadas en cientos de euros. Derivadas de las sandalias de cricket, detrás de su apariencia casual cobijan una trama sofisticada.
No se puede omitir que las pioneras del rubro zapatilla de lona popular, llamadas ked, fueron producidas en 1917 por la firma Rubber; ni el protagonismo en el atletismo de las All Star, de Converse. El modelo original data de 1919, ostentó una media caña similar a una bota de color café con leche y una suela al tono, y se llamó Chucks, como Chuck Taylor, el jugador de los Buffalo que las puso de moda. El artista Claes Oldenburg las inmortalizó en su escultura pop y Mick Jagger las usó en 1971 en su boda con Bianca, y las combinó con un traje gris (el músico Buddy Holly se le había adelantado cuando en 1950 combinaba zapatillas con trajes de corte clásico y gafas de nerd).
A comienzos de 1920, en Alemania, los hermanos Adolf y Rudolf Dassler empezaron a fabricar zapatillas de lona que se desplazarían en la pasarela deportiva de los Juegos Olímpicos de 1936. Circa 1949 le agregaron tres tiras para garantizar su aguante. Un tiempo después, y ante rencillas fraternales, Adolf fundó Adidas y Rudolf instauró la firma Puma. En 1986, el hit My adidas, de RUN DMC, celebró su popularidad entre la cultura hip hop, mientras que a comienzos de 2000 el diseñador Yohji Yamoto ideó modelos con estampas de quimono que celebraron nuevos modos del estilo deportivo.
La trama de Nike remite a inventos vinculados con la gastronomía y un desayuno de 1971 en que el entrenador Bill Bowerman se detuvo a observar la textura de sus waffles y decidió aplicar ese pattern a las suelas de los atletas. Luego del experimento doméstico contrató a un ingeniero de la NASA para oficializar las Nike Air, versión primitiva de las altas llantas parodiadas desde Peter Capussotto y sus videos.
El listado de fetiches argentinos se inicia con las Champion, modelos populares de los 50, y las Llavetex, calzado de factura entrerriana que respondía al eslogan Las que usan Juan, Pedro y Andrés, para continuar en 1972 con Flecha Medio Básquet y la Flecha de Oro, desarrolladas por los saberes de un modelista italiano. En los días de tenista amateur, los pies de Guillermo Vilas dispararon una trama de pruebas, errores y remiendos para el desarrollo de las Pampero Tenis.
Aquí y ahora, la diseñadora Valeria Pesqueira, coleccionista de zapatillas de lona "porque de teenager fui fan de las bandas de Manchester y ellos son fans de las zapatillas básicas de lona blanca con cordones", es la creadora de la línea Topper+Pesqueira, zapatillas para mujeres y niñas que recrean sus ardides de estampas de inspiración zoológica. Otro último grito de la moda local remite a las Posco, zapatillas de recursos austeros diseñadas por el arquitecto Gastón Greco. Sus diseños asomaron en el desfile de Bastardo (Colección Ensayo) y el catálogo de Julia Schang Vitón para la colección Cabotaje.






