Ideas a ritmo Beatle: la fuerza disruptiva de la música no tiene competencia
El paradigma de la innovación pura está siempre presente en el emprendedor musical; el norte de Inglaterra es un ejemplo
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Ni Elon Musk, ni Steve Jobs, ni Bill Gates ni Jeff Bezos. Cuando el emprendedor argentino Matías Hilaire tiene que mencionar a la (o las) personas más disruptivas del último siglo, no tiene ninguna duda en inclinarse por los Beatles. "Entiendo que en algún punto son terrenos incomparables, pero no hay nadie que se les acerque en potencial creativo e innovador", dice Hilaire con respecto al cuarteto surgido en Liverpool, "por innumerables razones: entre su primer disco y el último -grabaron trece discos oficiales, más decenas de singles- pasaron sólo siete años, siempre en crecimiento en calidad, sonido y estilo. Fueron los primeros que introdujeron en la era moderna el concepto de «música para escuchar» (hasta ese entonces primaba el concepto de producir discos para bailar). Y desafiaron todas las convenciones de la época en materia de contenidos para las letras, inspirándose en todo lo que los rodeaba", explica. "Como si fuera poco, desde lo físico y lo visual fueron innovadores en su forma de vestir, de usar el pelo y de hablar. Por eso hoy a 46 años de su separación siguen siendo una fuente de inspiración tan potente para tantos músicos".
Hilaire es ingeniero industrial, y fundó en 2009, junto con amigos, The App Master, una de las primeras empresas en el país dedicada a aplicaciones mobile (cuando Android ni se comercializaba y las tablets ni existían). Pero a pesar de su perfil de negocios, asegura que la fuerza creativa más potente le llega del lado de su vida como músico: forma parte del grupo Voxpop (una banda que hace rock sin instrumentos, en clave humorística) y sale frecuentemente de gira para tocar en bares y teatros.
"Creo que hay un gen creativo muy presente en todos los emprendedores y en mi caso ese gen con los años se fue fortaleciendo gracias a la música. El arte a través de la creatividad se caracteriza por explorar nuevos territorios, asumir riesgos y poner a prueba lo establecido para cambiarlo por lo nuevo", cuenta.
"Quienes amamos la música tenemos despierta la curiosidad y la capacidad de asombrarnos. Escuchamos una canción y nos fascinamos con los sonidos, las armonías, la emoción y el mensaje que estas transmiten. Creo que la música en sí misma en un idioma, porque no se necesita entender italiano para emocionarse con una ópera".
The Northern Powerhouse
Música, innovación y emprendedorismo son tres vectores que se unieron y llevaron a Hilaire a cultivar una especial fascinación por las ciudades del norte de Inglaterra, cunas de varias de las principales bandas del mundo y también un motor creativo empresarial de primera línea global. Lo que se conoce como The Northern PowerHouse incluye ciudades como Manchester, Liverpool, New Castle y Leeds, entre otras. Ni bien recibido de ingeniero, tres días después de obtener el título a los 23 años, Hilaire se trasladó a Europa con la idea de visitar The Cavern (el mítico bar donde se originó The Beatles) y de tomar el Magical Mistery Tour Bus en Liverpool.
Desde ese momento no dejó de estar particularmente atraído por la zona, y meses atrás viajó con un grupo de emprendedores argentinos a participar del UKTI (que luego del Brexit se relanzó como DIT), un programa que impulsó el gobierno británico a nivel mundial para atraer empresas de tecnología que quieran posicionarse allí.
"Inglaterra e Israel se dieron cuenta antes que nadie de que el software es el petróleo del siglo XXI y están adelantados en esta carrera", cuenta el empresario argentino. En el DIT y en la feria Innovate 2016, el grupo que viajó desde Buenos Aires pudo enterarse de los últimos avances del Hyperloop (el "quinto medio de transporte" que promueve Elon Musk y que viajará a más de mil kilómetros por hora), del campo de las energías alternativas y de los nuevos alimentos, entre otras novedades de frontera.
Manchester, cuna de la Revolución Industrial, es también la ciudad donde vivió y murió Alan Turing, considerado el padre de las computadoras modernas. Décadas más tarde, de allí también surgió uno de los descubrimientos más importantes del campo de los nuevos materiales, de la mano del grafeno (100 veces más fuerte que el acero y cinco veces más liviano que el aluminio, hallado en esa ciudad por dos premios Nobel y que apunta a revolucionarlo todo). La innovación en química, como cuenta el economista John Kay en su libro Oblicuidad, es el mayor agregado de valor de la historia económica de ese país. En cuanto a la música, el aporte de Manchester llegó con bandas como Joy Division, The Smiths, The Stone Roses y Oasis, entre otras.
¿Estrellas de otra galaxia?
¿Fueron los Beatles los mayores disruptores de la historia de la música? La discusión en torno a este eje se hizo más intensa en las últimas semanas del año, luego de las muertes de George Michael y de David Bowie, Prince y Leonard Cohen meses antes, a partir de lo cual muchos se plantearon por qué ya no hay artistas con la influencia y la fuerza de otras décadas.
En su portada del 21 de diciembre, la revista Slate rindió un tributo a Steve Wonder, el músico que, considera la publicación, tuvo "el período de inspiración y creatividad" más intenso de la historia de la música, lo que se conoce como su "período clásico", entre 1972 y 1976, en el que produjo innumerables canciones que se volvieron clásicos. Una semana después, otra columna en la misma revista se preguntaba en el título si 2016 fue el peor año de la historia para la música pop (y el texto respondía afirmativamente).
Más allá de las calidades relativas, hay algunos marcos más estructurales que ayudan a explicar en parte el fenómeno. El especialista en tendencias culturales Daniel Molina remarca el cambio en los métodos de distribución de música: "Cambiaron las condiciones de distribución, las estrellas gigantes pertenecen a una galaxia que ya abandonamos", sostiene. En otras palabras, es imposible que con este grado de atomización en la oferta cultural -debido principalmente a Internet- surjan megaestrellas con la misma influencia que las que aparecían en décadas anteriores, en lo que hace a porcentaje de audiencias. Así como el récord mundial de rating lo tuvo un capítulo de la serie MASH a principios de los 80, ese número agregado nunca más se consiguió con la aparición del cable y la explosión cámbrica de nuevos canales que modificó para siempre la industria de la TV.
El otro fenómeno por tener en cuenta es lo que el autor de El Cisne Negro, Nassim Taleb, llama "falacia narrativa", y que sirve tanto para matizar que "ya no hay estrellas pop como las de antes" como "ya no hay líderes políticos como antes", etcétera: ex ante, todo es más difuso; ex post, uniendo los puntos que hay que unir, las trayectorias parecen más claras, se resaltan mucho más los éxitos y se olvidan o se subestiman los puntos menos altos en las carreras de las personas.
Las historias a menudo son más poderosas que los hechos: no por nada la mitología es más antigua que la filosofía. Para Taleb, esta pulsión a "conectar puntos" a posteriori -en forma de relatos- nos ayuda a disminuir la ansiedad ante el caos que nos rodea y nos dan la (falsa) ilusión de que tenemos alguna chance de controlar el futuro.
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