
La decoradora de interiores Sol van Dorssen te invita a recorrer el interior de esta taberna marinera situada en Santander, España; mirá las fotos y contanos qué te parece
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Por Sol van Dorssen
www.flickr.com/photos/solangevandorssen
Fotos: cortesía Pablo Zamora | Estilismo: gentileza Diana Rodríguez Salgado.
Hoy les voy a mostrar el restaurant El Machi. Se trata de una taberna marinera ubicada en Santander, España, que tiene sus puertas abiertas hace 80 años y sigue manteniendo un espíritu fresco. La encargada de la decoración fue la dueña del lugar, María Gorbeña, quien antes se dedicaba a la fotografía en decoración. Su gusto es impecable.
Muros, antiguas vigas y techos fueron pintados de blanco. Respetando la paleta de los azules y celestes, María logró generar un espacio de estilo marino y fresco, mediante la simpleza de los muebles, la vajilla y la composición de texturas como zinc, madera y hierro. La atmósfera del lugar lo convierte en un espacio agradable para compartir un exquisito picoteo de mariscos y pescados frescos. Pasen y vean:

Algunos elementos con estilo envejecido evocan el espíritu antiguo del lugar y lo vuelven pintoresco. La planta baja cuenta con mesas de madera hechas a medida y pintadas de blanco.

La barra, con fondo pintura de pizarrón, es donde se apuntan las especialidades del lugar. Presten atención a la iluminación: por un lado, el secadero de botellas antiguo, típico de las antiguas bodegas francesas, readaptado por la duena; por el otro, dos focos caen desde la viga y se sostienen por cables. El cuadro se completa con el aplique celeste Jeilde de los años 50. Los tachos de zinc y los platos de losa son algunos de los elementos simples que fueron seleccionados a la hora de ambientar el restaurant.

Las sillas compradas en diferentes mercadillos de Francia fueron una buena elección. Todas son distintas pero conviven muy bien entre sí. En esta imagen vemos una antigua de hierro. En el suelo, los tachos de zinc a modo de portabotellas.

María se encargó de darle a El Machi la posibilidad de mantener el espíritu de siempre. Refrescó el ambiente con pintura blanca y celeste, que brindó más luz al interior y a la planta alta. Me gustan los platos grandes pintados de blanco en las paredes. Varios focos que cuelgan de cables otorgan luz en diferentes puntos del ambiente.

Las especialidades de la casa sobre una mesa de madera antigua.

Vista de la fachada del restaurant. Sobre la vereda, una mesa lista para ser disfrutada.

Un detalle que vale la pena apuntar: los baldes metálicos a modo de paneras.

¡A disfrutar!
¿Qué les parece El Machi? ¡Espero que los inspire!
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