
Irak: un patrimonio devastado
La reciente guerra en territorio iraquí, que atentó contra valiosos vestigios de las culturas de la Mesopotamia antigua, constituyó un nuevo golpe brutal a un legado con más de 6000 años de historia que ya había sido agredido
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Las noticias de la devastación del patrimonio cultural de la Mesopotamia antigua, de la que tanto se habló estos días a causa de la guerra en Irak, no alcanzan a comprenderse en su verdadera dimensión si no se entiende la diversidad de culturas que habitaron esa región y el legado que dejaron en más de 6000 años de civilización, desde el 4000 a.C. hasta hoy.
"El patrimonio cultural de un pueblo es el legado de todo un acervo mental en sus especulaciones filosóficas, visible en el arte, en la arquitectura, en la tecnología, en la creación de un sistema de escritura cuneiforme, en los distritos administrativos y religiosos, en la organización política y social. Es también la respuesta del hombre a su existencia a través de los siglos", dice Alejandra Cersósimo, licenciada y pro- € fesora en Estudios Orientales e investigadora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano.
Por eso, para entender qué se perdió en Irak, la especialista cree que primero hay que comprender el valor de esa herencia impresionante de culturas. "De ese legado abrevamos, porque es el que sentó las bases de muchos conocimientos posteriores de Occidente", asegura Cersósimo, docente en el área Cercano Oriente Antiguo en la Escuela de Estudios Orientales de la Universidad del Salvador.
La Mesopotamia antigua es la región comprendida al norte y noroeste por los montes Zagros y que se extiende entre los ríos Eufrates y Tigris hasta el Golfo Pérsico. Es la zona ocupada esencialmente por Irak y parte de Siria. Desde el neolítico, unos 10 mil años atrás, se perfilaron asentamientos en varios puntos del actual Irak, con un sistema agrícola y ganadero, con rudimentos de escritura y una organización social. Comenzaron a aparecer las grandes construcciones de ladrillo de adobe llamadas zigurats (torres escalonadas).
Hacia el 4000-3500 a.C. surgen las ciudades-Estado al sur de la Mesopotamia. Es la formación de la antigua Sumeria de la que Ur fue la ciudad más importante (actual Warka). Las capitales de las sucesivas culturas fueron Acad, Babilonia, Nimrud (la actual Kaalhu), Nínive, Ctesifonte y Bagdad, como también Hatra.
A partir del 3000 a.C. las ciudades de la región empezaron a concentrar riquezas que importaban. Babilonia llegó a tener 53 palacios repletos de tesoros, decenas de asentamientos de una gran riqueza arqueológica en las márgenes de los ríos Eufrates y Tigris, y el valor simbólico de ser un territorio con fuertes reminiscencias bíblicas.
La zona "siempre fue objeto de saqueos. A lo largo de décadas los arqueólogos de misiones acreditadas a principios de siglo en Irak se llevaron relieves, frisos, estatuas, joyas y cerámica a los museos de Berlín, París, Londres, donde ahora cada uno cuenta con un Departamento de Estudios de la Mesopotamia Antigua, organizados y cimentados a partir de entonces en sucesivas expediciones arqueológicas", dice Cersósimo.
Y recuerda que, ya en la Guerra del Golfo, en 1991, ocurrieron daños irreparables, por ejemplo, en los zigurats de Ur y varios sitios arqueológicos. En esta guerra fueron devastados los principales museos de Bagdad, Tikrit y Mosul, y los asentamientos de vestigios milenarios sobre los que se desarrollaron las acciones bélicas. Esto significó la renuncia del principal asesor cultural del presidente Bush, Martin Sullivan, que calificó de "destrucción sin sentido" la del Museo Arqueológico de Bagdad.
Según The Washington Post dimitió por el mismo motivo Gary Vikan, otro de los nueve asesores en bienes culturales de la Casa Blanca. "Nuestras fuerzas militares se desplazaron con extraordinaria precisión para asegurar la protección de los pozos petrolíferos, pero fallaron en la protección de la herencia cultural de Irak", dijo Sullivan.
El patrimonio arrasado está integrado por objetos de todas las culturas de la zona. "Es un patrimonio cuantioso, no debidamente documentado desde el punto de vista museológico, lo que dificulta mucho tener una verdadera dimensión de lo que se perdió en Irak", se lamenta Cersósimo.
Paradojas
Una exhibición de objetos de la antigua Mesopotamia, extensiva a las culturas del valle del Indo y de la antigua Siria, se desarrolla hasta el 17 de agosto en el Museo Metropolitano de Nueva York. No deja de ser paradójico, en tiempos en que el mundo acusa el impacto de la noticia de la destrucción de importantes vestigios de los diferentes pueblos que habitaron la zona, cada uno de los cuales dejó una producción artística, mental y tecnológica valiosa y diferente. El arte de las primeras ciudades - Tercer milenio antes de Jesucristo, entre el Mediterráneo y el Indo es la mayor exposición de arte mesopotámico de los últimos años. Si bien no cuenta con ningún elemento de la capital iraquí, reagrupa los más impresionantes testimonios del arte de la Mesopotamia, con piezas como el Estandarte de Ur, prestado por el Museo Británico, y la Cabeza de Toro, de oro y lapislázuli, del Museo de Pensilvania, entre 400 piezas.
"En una situación tan compleja como la que atravesamos los estadounidenses, es una impresionante ironía que podamos presentar piezas similares para dar al público una idea de lo que se ha perdido para siempre", declaró Philippe de Montebello, director del Metropolitan, en referencia a los saqueos en Irak.






