Isol Misenta: "No pensemos que Disney es el demonio"
Cantante, ilustradora y escritora, fue la primera argentina en ganar el Premio Astrid Lindgren, el Nobel de la Literatura Infantil
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A pesar de su contextura pequeña y su voz dulce, casi aniñada, hay algo de Isol Misenta, la primera argentina en ganar el Premio Astrid Lindgren Memorial, considerado el Nobel de Literatura Infantil, que inquieta, descoloca. Es la misma sensación que dejan sus libros, que buscan provocar la risa desde un lugar poco convencional para este género. El sábado próximo, a las 16.30, en la Sala Domingo Faustino Sarmiento de la Feria del Libro, compartirá algo de su magia con todos los que la siguen desde hace años. Y con los que recién la conocen, también.
Pero el universo de Isol, que estudió Bellas Artes e ilustró decenas de libros, entre ellos uno de Paul Auster, trasciende el universo de las letras y los trazos alocados. Su canto también provoca admiración y asombro. Puede sonar dulce, como cuando le ponía voz al grupo pop Entre Ríos, o imponente, cuando se viste de soprano con The Excuse. O innovadora, al compartir escenario con su hermano Zypce.
-¿En qué te cambió recibir un premio así?
-Yo creo que lo que cambia es que ahora soy más conocida y me están llamando de lugares que jamás me habían llamado. A nivel personal, no creo que cambie mucho porque yo siempre sentí que podía hacer cualquier cosa. Se espera que yo traiga algo que no sea el típico libro infantil. Hoy tengo muchas más ofertas de las que puedo aceptar porque yo hago sólo un libro por año.
-¿Forma parte de una estrategia para no aburrir?
-No pasa por ahí. Corrijo un montón el libro, en el medio surgen viajes, conciertos, además se suma un bebé... Y creo que además le sirve ese tiempo al libro. No me enamoro rápidamente de mi obra. Para que el libro sea redondo lo trabajo mucho. Mis dibujos se ven livianos, hechos con trazos rápidos, pero la verdad es que los hago muchas veces. También tardo mucho en encontrar la técnica, los colores. Me siento muy segura cuando hago mis libros. Sé por qué hice esto, por qué puse lo otro. Es en lo único que siento que puedo enseñar.
-Te gusta correr riesgos.
-Soy un poco intuitiva, creo que eso tiene que estar, y sí, me animo a correr riesgos. Mi último libro, Nocturno, tiene una tinta especial que se carga con luz solar o de lamparita y brilla en la oscuridad. Yo hago libros que a mí me gustaría leer. En Nocturno hubo mucha investigación y fue arriesgado porque nunca vi una prueba, se imprimió en China. El próximo será más convencional.
-También hay riesgos desde el contenido. La Bella Griselda generó polémica a partir de la princesa que, literalmente, hace que los hombres pierdan la cabeza...
-Sí, conozco mucha gente que le encanta, pero tal vez no se anima a comprarlo. Los chicos chiquitos se matan de risa, hay que tomarlo como un juego. Es un libro que si el padre no se lo toma con risa no lo compra. Ese libro lo pensé mucho y se lo mostré a muchos que me sugirieron cambios. Pero hay cosas que yo no quiero cambiar.
-Sorprende que hayas interpretado tan bien el universo infantil aunque hasta hace poco no tenías hijos...
Fui chica y no me olvidé de mi infancia. Me acuerdo de lo que me hacía reír. Justamente no tener hijos me dio cierta impunidad. No tenía filtro. Hay gente supertalentosa que al hacer algo para niños se limita, piensa que no se lo van a publicar. ¿Y qué sabés? Me parece que está bueno provocar cierto debate, que digan que es especial.
-Ahora que sos mamá, ¿qué va a pasar con tus libros?
-Y vamos a ver qué pasa. Fui madre grande, a los 39. Estoy muy copada con Antón, que tiene un año y medio. El próximo libro es claramente posmaternidad. Tiene que ver con un bebé. Ahora lo que me pasa es que compro libros que jamás hubiera comprado. Antón es un aliado para encontrar en ellos cosas que antes no encontraba.
-¿Qué libros le leés? ¿Hay alguno tuyo?
-Le leo de un montón de gente que admiro. Míos sólo le leí Tener un patito es útil y Petit, el monstruo. Pero le leo muchas otras cosas; los míos los leí tanto que ya me cansan.
-¿Y si te pide que le leas uno de Disney?
-De Disney no me gustan muchas ideas. Pero ciertas cosas me siguen pareciendo encantadoras. Hay historias que son hermosas, están muy bien hechas. No pensemos que Disney es el demonio: algunas ideas son buenísimas. Up, la de los globos, es divina. Pero como lo de Disney los chicos lo tienen por todas partes hay que tratar de invitarlos a que lean otras cosas. Me da más miedo la tele, como Panam. Ése es mi límite.
-¿Te costó dejar Entre Ríos?
-Sí.
-¿Te fuiste bien?
-No, por eso me costó. Me tendría que haber ido antes. No nos llevábamos bien y con las giras era muy sacrificado. Un día me desperté en México, me había agarrado el mal de Moctezuma, me sentía pésimo, y dije: "¿Qué estoy haciendo acá?". Yo ya tenía un trabajo que adoraba, que eran los libros, y el grupo no era un proyecto en el que yo fuera la autora. Estuvo bien, fue genial, aprendí un montón, pero las giras son agotadoras y repetir siempre las mismas canciones no me gusta.
-¿Cómo es cantar con tu hermano Zypce?
-Mi hermano es un músico buenísimo; estamos haciendo canciones juntos. Nunca había compuesto y hago mis letras, mis melodías y él las arregla. Tocamos cuando se da, no tenemos manager , nada. Es puro disfrute, los shows están buenísimos. Mi hermano toca instrumentos muy raros que inventa él, son shows muy especiales. Y yo no tengo, como en Entre Ríos, la responsabilidad de sostener una imagen, ser la cara de la banda.
-¿También cantás lírico?
-Soy soprano. Y con The Excuse, el grupo, estamos tratando de volver en octubre, pero me tengo que poner a hacer gimnasia vocal. La voz no se atrofia, pero tengo todo el cuerpo duro. Para cantar, cuanto más plástico, mejor. Recién ahora retomé yoga. Tenés que estar fluyendo. Cuando cantás bien la sensación dentro del cuerpo es alucinante. Recién en los últimos años pude empezar a sentir eso.
-¿Empezaste yoga por el canto o para conectarte con cierto estilo de vida?
-Estar siempre sentada me mata. Para el canto es importante, pero más que nada para la vida. Duermo mejor, estoy más tranquila.
-Te falta actuar. ¿Teniendo un marido actor [está casada con Rafael Spregelburd] no te animás?
-Repetir letra no me gusta, no sería actriz. Sí disfruto cantando porque siempre hay algo de actuación, pero es muy sutil.
Té en hebras y jugos de frutas

Se declara poco amiga del alcohol. Por eso, Isol asegura que prefiere un rico juego de naranjas con jengibre o un té en hebras de alguna región lejana para acompañar sus mañanas. Durante la entrevista en la confitería Las Violetas, en Almagro, barrio en el que vive, optó sin embargo por una lágrima con poco café para poder dejar atrás una noche de sueño complicado
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