
Dos descendientes de italianos, vinculados al desarrollo inmobiliario, convirtieron la nostalgia por sus orígenes en calles, edificios y fachadas que imitan a los pueblos de sus antepasados. Uno en Canning, el otro en Benavídez, conocé estos paseos comerciales que te transportan a Italia.
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Por Mariana Llinás
<b>Plaza Canning</b>
La historia de la localidad de Canning –a 30 kilómetros al sur de la Capital, a pocos minutos del aeropuerto de Ezeiza- está marcada por el pulso de aquellos inmigrantes que siguieron de largo de la gran urbe porteña en busca de tierras que les permitiera continuar con aquello que sabían hacer en sus países de origen: portugueses que instalaron fábricas de ladrillos e italianos que construyeron casas quintas con huertas. Algo de eso queda en la geografía de calles de tierra arboladas y ligustrinas que enmarcan extensos chalets con parques y el ritmo de sus habitantes sin estridencias. Sin embargo, en los últimos años, Canning también se convirtió en un importante centro del desarrollo comercial e inmobiliario –entre barrios cerrados y complejos de departamentos con amenities en el centro de la ciudad- al Sur del Gran Buenos Aires. Con una mezcla de aquel pasado de descendente de italianos y de empresario inmobiliario, César Giuggioloni ideó hace cinco años Plaza Canning, un paseo comercial inspirado en la arquitectura medieval de la Toscana –fachadas de piedra color ocre, balcones angostos con flores, arcos de medio punto y puentes que cortan el cielo- que convoca tanto a los residentes de Canning como a aquellos que se quieren hacer una escapada para transportarse por unas horas a un rincón de Europa.

Además de la curiosidad arquitectónica, Plaza Canning cuenta con un teatro con programación que varía todos los fines de semana, locales de ropa y decoración, un hotel cuatro estrellas (Plaza Canning) y una amplia oferta gastronómica que va desde sushi y comida peruana hasta grill americano. Claro que si quieren seguir en sintonía con el espíritu del Dante, es muy recomendable el restorán Pasta Rossa: todo amasado a mano y con buena carta de vinos para acompañar. Este año se sumó el mercado orgánico y sustentable Sabe La Tierra, que despliega sus puestos todos los sábados de 10 a 18.
Para quienes busquen combinar la salida con un poco de turismo rural, a 20 kilómetros se encuentra el pueblo de San Vicente. Además de la clásica visita a la Quinta Museo que perteneció a Perón, un paseo por la laguna y la reserva natural o por la antigua estación de tren San Vicente –hoy Alejandro Korn- puede ser el complemento perfecto para un fin de semana de desconexión, a menos de una hora de la vorágine citadina.
Plaza Canning. Cómo llegar: Av. M. Castex 1277, Canning (por autopista Buenos Aires-Cañuelas, salida km 32 a Ezeiza).
<b>Torrepueblo</b>
Con el mismo espíritu de reproducir el alma de la Toscana a las afueras de Buenos Aires –y con visión turística y comercial-, a principios de este año se inauguró Torrepueblo, con su torre de piedra medieval en la que flamea una bandera roja y blanca, y su plaza seca central rodeada por galerías y casas de ventanas angostas y coronada por una fuente. También idea de un empresario inmobiliario –Guillermo Hotel, descendiente de italianos y alemanes-, el diseño exigió que el arquitecto Alejandro Corti viajara a Italia para registrar las características de los pequeños pueblos del norte. Todo eso se percibe no solo en la arquitectura, los materiales y el color sino también en pequeños detalles, como réplicas de escudos familiares o un pórtico exacta imitación de uno de Castelnuovo di Garfagnana.

Además de la propuesta comercial y gastronómica como su par en Canning, en Torrepueblo la apuesta también es de oficinas y residencias: cuenta con 32 departamentos de alquiler temporario –pensados para quienes deben trabajar en las empresas ubicadas a la vera de la Panamericana- de 1 a 3 ambientes con amenities.
Para reforzar el encanto de transportarse a otro tiempo y espacio sin tomarse un avión, vale la pena recorrer el lugar de noche, cuando la iluminación refuerza la fantasía de que Italia está más cerca de lo que uno piensa.
Torrepueblo. Cómo llegar: Libertad 50, ex Gral. San Martín Norte, esquina Colectora Este (por Panamericana Ramal Escobar Km 40,5. Bajada Benavidez-J.B. Alberdi).






