Juana Viale: la heredera

Tiene 21 años, es madre, en 2003 debutó como actriz de TV y este año va por más. Dice que no vive en una caja de cristal, que su familia es como la de los Campanelli, y que no piensa sentarse en la mesa de almuerzos de su abuela, la diva, Mirtha Legrand
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4 de enero de 2004  

Dos frases suenan a la vez:

-De mi vida, no.

-¿Qué es de tu vida?

A la superposición de voces siguen risas entre Juanita Viale y esta periodista. Una se defiende, la otra necesita preguntar. Por eso, la Revista propone un pacto: "Yo te pregunto todo lo que quiero y vos me contestás sólo lo que querés". Palabras mágicas. Verdad de Perogrullo, pero revelación al fin para Juanita, que no suele hablar con el periodismo.

-Del encierro pasaste a la exposición de la TV...

-Yo vine a un mundo donde nací expuesta, por mi abuela y por mi madre. Por eso me guardaba. Quería preservarme y elegir el día que quisiera aparecer.

-O como tu hermano, salías en vidrieras de revistas.

-Sí, nada más que eso. Si yo iba a un evento donde había fotógrafos me la bancaba, pero entrar en mi casa y fotos, salir a comer y fotos... Eso no. No soy complaciente cuando alguien no está en su lugar.

-¿Siempre fue tan así?

-Siempre. Siempre.

-¿O hablás de cuando quedaste embarazada?

-Noooo... Hasta vi fotos mías, a los 6 años, yendo al colegio con uniforme, sacadas por fotógrafos... ¡Tengo tantos novios inventados! ¡Ojalá hubiera tenido tantos! Y nunca me interesó desmentir porque mis afectos saben quién soy, con quién estoy y con quién no. No tengo que darle explicaciones al mundo.

-Y encima saltar a la TV...

-Con la televisión tuve un salto de exposición muy grande, pero trato de preservar mi vida.

-¿Dónde trazás la línea?

-Del otro lado de la línea: mi vida, mi intimidad, mis amigos, mis relaciones, mi familia.

-¿Tu hija?

-Sí, mi familia también es Ambar. Especialmente a Ambar quiero preservarla por lo que me pasó a mí desde chica. Quiero que ella pueda elegir. Si mañana ella quiere aparecer y actuar o ser lo que tenga ganas de ser, que lo sea. Yo la voy a apoyar. Pero meterla en este mundo que es muy sádico... Hay una línea muy delgada y los medios la cruzan cuando inventan historias o se meten en tu vida.

-Entiendo. Pero tu famosa imagen en Crónica TV fue cuando la detención de Marcos Gastaldi, el marido de tu madre. Y era un hecho policial, no el invento de un romance.

-Pero hubo prensa que fue cizañera. Un periodista puede informar, pero hubo quienes opinaban sin saber.

-Esa cámara registraba un hecho, no opinaba. ¿Por qué te saliste de quicio?

-Porque sentí que estaban de mala leche. No era una situación fácil. Nadie se pone en la posición de Marcos. Hay que ir preso a Ezeiza a una cárcel de máxima seguridad... Con tal de sacar una nota son capaces de cualquier cosa. Y es muy duro psicológicamente. No sé por qué lo hice. Fue un impulso.

-No te arrepentís.

-No. Y lo volvería a hacer. No me gusta que toquen a los míos.

-Si no se tocara a nadie, nadie se enteraría de nada.

-No digo no tocar. Pero una cosa es hacerlo con seriedad y otra cosa es el absurdo. Cuando la detención de Marcos he tenido periodistas colgados de postes fotografiando dentro de mi casa. Eso es una locura. Eso no es informar, eso es invadir.

-Pero la moneda tiene dos caras. La prensa te acosó por ser nieta de, y estás en televisión gracias a eso.

-Sí. No reniego de eso.

-¿La protección judicial para que Ambar no sea fotografiada sigue en pie?

-Sí. Nadie le puede sacar una foto hasta que tenga 21 años.

-Excepto que lo permitas.

-Excepto que yo lo permita o que sobrepasen las reglas, como sucede. Esto es para cuidarla, pero no para quitarle libertad. Si mañana me dice...

-Quiero ser vedette, mamá.

-Que lo sea. ¿Quiere ser vedette? Voy a apoyarla en eso.

-Mientras te seguían estos periodistas malos, ¿estudiabas en el colegio secundario?

-No digo malos. Yo los entiendo... Terminé el colegio en 1999. Cuarto y quinto libres.

-¿Por qué libres?

-Porque me cansé. Iba doble turno, de 8 de la mañana a 4 y media de la tarde. Estaba todo el día y yo tenía inquietudes de hacer otras cosas. Me gustaba la equitación, historia del arte, dibujar y esculpir. Además, había repetido segundo año.

-¡Cómo que repetiste!

-Y... sí. Había repetido.

-¿Por qué?

-Vaga. Vaga absoluta.

-Y recuperaste ese año.

-Sí. También hice otras cosas. Me fui a los Estados Unidos a estudiar inglés. Volví y probé estudiar publicidad y no me cuadró, entonces hice un poco de historia del arte y ya después me metí en Costumbres...

-¡Ay, Juanita!, no sabés hacer nada...

-¡Ay!, sé hacer muchas cosas...

-Pero el único título que tenés es el del secundario.

-Y de inglés, en Estados Unidos.

-Y apareció la oportunidad en TV. ¿Cuánto lo pensaste?

-No mucho. Si lo pensaba no lo hacía. Por esto de la exposición. Salir en fotos de revistas no tenía tanta exposición.

-Y 20 puntos de rating son dos millones de personas...

-Por eso. Si lo pensaba, no aceptaba. Así que en un abrir y cerrar de ojos, me mandé.

-¿Qué sentiste en la primera escena? Estabas dura como Frankenstein.

-¡Era un horror! Estaba muerta de miedo. Tenía pánico. Entraba a un elenco formado, unido por un fuerte sentimiento, y llegaba yo con esta imagen de chica soberbia o maleducada.

-El efecto Crónica TV.

-Sí, eso, el efecto Crónica TV. Entraba en pánico, me olvidaba la letra y no sabía para dónde moverme. Pánico. Y así se veía.

-Mejoraste mucho.

-Gracias a Dios. Nora Moseinco me ayudó mucho, como compañera y profesora de teatro. Y cuando entré en confianza con los técnicos y con mis compañeros, me fui relajando.

-Así que creés que tenían esta imagen negativa de vos.

-No lo creo, me lo han dicho: Yo pensé que eras una mala onda, una exquisita, pero no.

-Venías de otro mundo...

-Sí, sí. No sé... Por ahí te ven como alguien que vive en una cajita de cristal, que no se entera de nada, que no curte la calle.

-¿Era la primera vez que trabajabas en tu vida?

-Actoralmente, sí.

-¿De qué trabajaste antes? Pero con sueldo...

-Con sueldo. Fui promotora.

-¿Promotora? Me muero...

-Trabajaba en una exposición de caballos en la Rural y estaba vestidita con el conjuntito de la firma junto a mis compañeras.

-¿Ningún paparazzi te vio?

-No. Se perdieron la foto.

-¿Cuánto te pagaron?

-Me pagaron 300 pesos, por dos semanas. Y fui secretaria de un broker inmobiliario.

-¿Cómo conseguiste ese trabajo? No por el diario...

-No, no.

-¿Era amigo de quién?

-Del padre de un novio mío.

-¿Y cuánto duraste?

-Ahí duré seis meses hasta que me fui a los Estados Unidos.

-Pero no necesitabas el dinero. Los 300 pesos te lo daba tu familia, si querías.

-Me gustaba tener mi dinero y no tener que pedirle a mi mamá. Es una cuestión de crecer. Además, me gusta hacer regalos y comprarlos con mi plata.

-Así que la TV no es tu primer trabajo, pero debe ser tu mejor sueldo.

-Sí, es mi mejor sueldo, pero la exigencia mayor. Arrancamos a las 9 de la mañana y terminamos a las 9 de la noche. Este trabajo me hizo crecer por el trato con la gente, por la disciplina... Ahora que soy madre, es una responsabilidad tremenda.

-Comenzaste en TV cuando Ambar tenía un mes...

-Un mes y medio... Iba a ser por trece capítulos, pero me gustó tener una actividad que me complete, exigirme a mí misma tener que responder a mi hija, a mis amigas, a mi familia...

-¿Cómo hacés con Ambar? ¿Alguien la cuida o la traés?

-A Ideas del Sur la traje una vez nada más porque entre que te maquillan, te peinan, hacés cambios de vestuario y grabás, no te da mucho tiempo.

-¿Con la teta cómo hiciste?

-Le di dos meses. En ese momento ya hacía teatro, cocina (con el Gato Dumas), y cuando empecé a grabar le daba un poco de teta y al final del día tenía que ir corriendo a casa... Y con todas mis actividades se me fue la leche. La naturaleza es sabia.

-¿Vivís con tu mamá? ¿Cuántos viven ahí?

-Sí, sigo viviendo con mi mamá. En casa vivimos Marcela, Marcos, mi hermano mayor Ignacio, mi hermano menor Rocco, Ambar y yo.

-Son como los Campanelli.

-Somos los Campanelli y me encanta. Siempre hay alguien para cuidar a los chicos. Me encanta la mesa llena, me gusta mucho la vida familiar.

-A lo de tu abuela no fuiste nunca a almorzar...

-No. Y creo que no voy a ir. Ni a lo de mi abuela ni a ningún otro programa. Recién ahora me estoy largando de a poquito. Sería genial, pero por ahora no.

-Cuando fue Tomás Fonzi, le preguntó de todo. ¿Eso también te divierte?

-Tomás habla de lo que quiere, nadie lo condiciona. A mí no me gusta hablar de mi vida, sea con quien sea. En mi casa, con mi abuela hablamos de todo. Pero en la tele es otra cosa.

-Tomás y vos están de novios. ¿El respeta esta reserva tuya? ¿Se ponen de acuerdo?

-No es que nos ponemos de acuerdo. Creo que a él tampoco le gusta. Creo. Nunca lo escuché hablar de nuestra relación y no creo que lo haga por mí.

-¿Van a lugares públicos?

-Yo no me escondo de nada ni de nadie y sí vamos a lugares donde se supone que puede haber prensa. Lo que no me gusta es ir a comer a algún lugar y que aparezcan fotógrafos. Eso me quema la cabeza porque pienso: "Lo llamaron los pibes del lugar. Les incendio el boliche. Qué malos pibes".

-¿Y cómo es, a los 21, ser mamá, tener la relación con el papá de tu hija (Juan de Benedictis) y una relación nueva (Tomás Fonzi)?

-Se va dando naturalmente. Nada que te pueda pasar en la vida es insuperable. Te vas amoldando a las situaciones y las situaciones se van amoldando a vos. Es llevadero, es exigente, es desgastante, pero me retribuye.

-¿Ambar vino de sorpresa?

-Ambar vino. Ambar cayó del cielo. Es un ángel.

-¿Fue una alegría saber que estabas embarazada?

-Fue alegría, fueron muchos miedos, de repente. Y fue vivir cada momento sin pensar tanto en lo que va a venir, sino en lo que está pasando. Yo me veía distinta al mundo. Es increíble que una mujer pueda llevar vida adentro, que la sienta crecer, que le cambien los gustos por la comida... A mí me agarró un tremendo asco por el cigarrillo y me volví adicta a los duraznos. Una embarazada está llena de vida, es energía pura...

-Corregime: vos no estabas en una pareja estable.

-Sí, en ese momento Juan y yo éramos una pareja estable.

-¿Cómo hacen con Ambar?

-Juan la ve a la gorda, se la lleva, está con ella. Sobre todo los días de semana, cuando trabajo.

-¿Te pasa cuota alimentaria?

-Nos arreglamos bien. Lo que se necesita, se consigue. No hay papeles de por medio, hacemos todo de palabra. La mantenemos los dos, con mucho amor.

-¿Hace cuánto que estás con Tomás?

-Como cinco o seis meses.

-¿Se lleva bien con Ambar?

—Sí, a veces estamos los tres.

-¿Ella te tomó el tiempo?

-¡Y de qué manera! Y hay que estar superatenta a ella. El otro día, en segundos, se metió una tapita de gaseosa en la boca.

-¿Desesperación?

-No. Soy tranquila. Cero alarmista. Si se cae es normal, está aprendiendo a pararse.

-Si vos sos tranquila, supongo que ella no es de llorar.

-Ella es tranquila, pero es tremendamente caprichosa...

-¿A quién habrá salido?

-Sí, claro. Pero la entiendo porque yo, la madre, me voy constantemente y para ella debe ser terrible. Si ve que me voy, llora. No es que llore, pero expresa su disgusto. En el verano, hasta que vuelva a trabajar, voy a estar todo el tiempo con ella.

-Me asombra tu paz, que no sé si será de ahora o de siempre, cuando entre los 20 y los 21 tuviste una hija, te separaste, estás en otra relación... Es una montaña rusa.

-Es una montaña rusa tremenda. La vida es así. Nadie tiene una vida tranquila. Es cierto que fue mucho de golpe, pero siempre me pasaron cosas. Todo te va creando una paz, un eje, una forma de tranquilizarte interiormente. No soy de pensar tanto las cosas, tal vez eso ayuda. Es simplemente hacerlas sin buscarle la quinta pata al gato.

-¿Hacés terapia?

-Hice, pero ya no. Debería.

-¿Te arrepentís de algo?

-No. Todo lo que me sucedió es lo que soy. Malos momentos incluidos. La gente quiere que lo malo pase rápido, para olvidar. Yo, en cambio, creo que está bueno vivirlos. No quisiera cambiar nada. Todo mi pasado me formó para el hoy. Y hoy soy muy feliz.

Agradecimientos: Levis, Tramando, Jazmin Chebar, Ricky Sarkany, Rapsodia, Mariano Toledo, Aristocracia y De María. Asistente: María Abelardo. Peinó: L. Barbolla para Studio H, con productos Alfaparf. Maquilló: J. Iannello para Luz Olivieri, con productos Givenchy.

Para saber más

www.television.com.ar

Señas particulares

  • Nació el 15 de abril de 1982.
  • Signo: es de Aries (¡cuánto fuego!).
  • Maquillaje: no usa. Sólo ahora que trabaja en Ideas del Sur. Estudios: terminó el secundario y tiene un diploma de inglés, obtenido en los Estados Unidos. Actualmente asiste a un curso de cocina del Gato Dumas.
  • Deportes: equitación y... fútbol con los varones, amigos del hermano. ("Me ponían al arco y me mataban a pelotazos. Era revaronera.")
  • Las muñecas: de chica las odiaba. ("Yo tenía una amiga que jugaba a las Barbies todo el tiempo. Yo les cortaba el pelo y las cabezas. Odiaba a las Barbies. Me gustaba jugar a los autitos con mi hermano.")
  • Presente y futuro: actualmente integra el elenco de Costumbres argentinas y está confirmado que a partir de abril próximo se la verá en Los Roldán, otra producción de Ideas del Sur, empresa de Marcelo Tinelli.
  • Los amores de juanita

  • Primer novio: lo tuvo, a los 14 años, cuando estaba en segundo año del colegio.
  • Primer amor: no fue en la primaria ni de su compañerito de banco. Porque siempre la mandaron a un colegio de mujeres. ("Era un bajón. Veíamos a un profesor varón y nos volvíamos locas", cuenta Juanita.)
  • Familia: por un lado, mamá Marcela Tinayre, hermano Ignacio (de 23 años) y hermanito Rocco (de 2); por otro, papá Viale, casado con Mariana, que tiene dos hijos: Manuel (de 11) y Matías (de 9).
  • Marcela Tinayre: "Es un pilar, una referencia, una amiga, una cómplice".
  • Mirtha Legrand: va todas las tardes a tomar el té a casa de Juanita. Si no, Juanita va a tomar el té a casa de Mirtha. ("Mi abuela es genial, es un personaje dentro de los personajes", comenta la nieta orgullosa.)
  • Daniel Tinayre: "Murió cuando yo tenía 11 años -dice Juanita-. Como abuelo lo conocí, pero me hubiera gustado más conocerlo como hombre, como Daniel, como esa persona con carácter que fue. Me hubiera gustado compartir muchos momentos con él".
  • Juan De Benedictis: tiene 28 años y es el padre de su hija Ambar. ("Juan es una muy buena persona, un muy buen padre, una persona muy armoniosa", cuenta ella.)
  • Ambar: "No existen palabras para definir lo que significa Ambar para mí", dice la mamá.
  • Tomás Fonzi: "Mi amor", declara Juanita.
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