Del clásico cantobar al oculto mundo coreano, 4 sitios clave para pereder la vergüenza y despedir el año cantando a los gritos.
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Por Fermín Huisman
¿De qué hablamos cuando hablamos de karaokes? La versión argentina se resume en el cantobar, un neologismo que no admite falsas interpretaciones: bar con escenario y micrófono abierto. Nada más alejado de la escena íntima en la que uno desafina para unos pocos y queridos.
Es probable que la versión que puebla los imaginarios locales esté más cerca de aquella emblemática escena de Perdidos en Tokyo, la del llamado noreabang, que significa literalmente “habitación para cantar”. Esta práctica tiene su espacio en un circuito cerrado del barrio coreano de Flores, aunque casi no existe en la Web argentina alguna referencia. “La colectividad tienen sus propias páginas, pero en su idioma”, explica Clara Kim, argentina hija de coreanos. Sus salas son fantasmas virtuales y lo único que se encuentra de ellos son las huellas de su recorrido, el exoesqueleto. Es como si corriera el mismo dictamen que amenaza el recuerdo en Las Vegas: todo aquel que fue a un karaoke coreano, cuando se le pregunta el cuándo, dónde y cómo responde: "No sé". Para después agregar: "Lo que pasa en Flores queda en Flores".
Cantobar y noreabang ¿La definición de dos culturas? Tal vez. Lo seguro es que se trata de dos formatos y experiencias distintas que terminan de configurar nuestro concepto de karaoke.
Kronopios Bar
Elcano 3640
Desde hace 15 años en el barrio de Belgrano, Kronopios es un clásico de la escena del cantobar porteño La noche que plantea este espacio es febril: cantos colectivos y grupos separados que se juntan y se mezclan desde las 22 hasta la 1 de la madrugada, siempre guiados por un coordinador que va marcando la pauta y que, muchas veces, puede extenderse hasta altas horas de la madrugada.
Kronopios ofrece además de juegos participativos y shows que se renuevan constantemente, una barra internacional y tragos de autor. Pantallas gigantes, bolas disco, buenas luces y ¿por qué no? pole dance. La capacidad del local es impactante: entran hasta 180 personas. Todo se maneja con reservas y los asistentes pueden mandar con anticipación un listado de canciones predilectas. Está abierto los viernes, sábados y vísperas de feriados.
SigloXX
Av. Díaz Vélez 5494
http://sigloxxcantobar.com.ar/
Queda a tres cuadras del Parque Centenario y a una del Cid Campeador. Siglo XX está hace casi veinte años. Y la misión constante de este “canto dico pub” es ofrecer el mejor servicio con precios amigables.
Como casi todos los espacios que ofrecen cantobar, este también funciona como boliche y, quizás está sea su característica más especiales: ofrece shows eróticos no participativos, por eso sólo se permite la entrada a mayores de 21. El lugar tiene un dress code de estricto respecto, Si querés cantar necesitás ir elegante sport. El programa, muy completo, suele incluir el servicio de mesa, ver el show del momento y, finalmente, participar en el canto bar y la permanencia en la disco.
Norebang MP3
Rivadavia 6362
4633 0483
Por lo general están abiertas entre las 19 y la una de la mañana, pero si es un fin de semana o feriado, las sesiones pueden extenderse hasta las seis. La oferta una vez adentro es amplia. No solo es canto desaforado y baile enlatado. Se puede beber cerveza, vino y algunas bebidas coreanas como el makgeolli, conocido como vino de arroz.
Hay algo secreto en el ambiente que rodea estos espacios. En este caso, la entrada es una puerta enrejada. El protocolo es así: uno toca el timbre y después sube una larga escalera hasta que llega a una sala sembrada de puertas numeradas. Las habitaciones están bien amuebladas, tiene aire acondicionado, micrófonos y una pantalla gigante. Las listas de temas, los controles, y casi todo lo que tenga que ser codificado, está escrito en coreano. Los temas son variados, pero se imponen los japoneses, los coreanos y, finalmente, los clásicos del pop en inglés. Un distintivo de MP3 es que tiene, a diferencia de muchos, algunos temas en español. Pocos, pero tiene. La parada obligada son los grandes clásicos del K-pop, la Korean Popular Music, que explotó con el Gangnam Style.
ARISU
Argerich 559
4613 6741
Arisu está abierto de domingo a jueves desde las 22 hasta las 3 de la mañana, y los viernes y sábado 22 a 6 de la mañana. Su locación, como quizás cabría esperar de estos lugares, es en un piso tres y un piso cuatro de un edificio en Flores. Dicen algunos, es el favorito de los más jóvenes.
Tienen habitaciones privadas que se alquilan por hora y el precio varía según el tamaño de la habitación y no –como puede imaginarse– según la cantidad de gente que la alquile. También, como en MP3, hay un control en coreano que no es como un control remoto tradicional, sino más bien un complejo aparato incomprensible repleto de botones. La estadía dura el tiempo que uno desee y adentro se ofrece un menú con alcohol (incluidas las infaltables botellitas de Soju), comida rápida coreana o picadas, también coreanas.
Clara Kim, cuenta: “Es el lugar para distenderse: la privacidad, la noche y el alcohol hace que gente de la cuál no esperás que sea muy extrovertida, termine cantando a gritos. Suelen haber bolas de disco, luces de colores, cotillón, panderetas, todo para que se celebre la voz del intérprete. Es una experiencia de bonding muy interesante. Lo hacen adolescentes, jóvenes y adultos”.






