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Katalina Guerrico. La artista que con sus obras enaltece a la flora y fauna nativas

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24 de septiembre de 2020  • 00:00

Artista desde que tiene memoria, Katalina Guerrico se dedica al dibujo en lápiz y pintura al óleo, y su obra incluye cuadros, murales y esculturas en madera pintadas a mano. Se define como apasionada de los colores y de la naturaleza nativa, su inagotable fuente de inspiración. "La naturaleza -dice- es lo que mejor me hace. Mi terapia viviendo en San Antonio de Areco, donde vivo hace dos años, es salir a galopar o a caminar por el borde del río. O ver cómo floreció o brotó algo en mi jardín. Siempre algo me sorprende, desde los líquenes en las tranqueras a encontrarme frente a ocho ciervos cuando estoy en la montaña dibujando. El tema es estar ahí y abierta a recibirla, para después poder transmitir ese bienestar".

Katalina Guerrico, que estudió en el Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA) y la Universidad del Museo Social Argentino, expuesta su obra en Wussmann y con dicha galería sus pinturas fueron exhibidas en ArteBA. Fue seleccionada por la Fundación Williams, en el Premio de Arte Joven de Grabado, para exponer en el Centro Cultural Borges y en varios museos de todo el país. Su instalación "Somos naturaleza" se presentó en Arte Espacio 2016, en la Feria Expobio en el Hipódromo y en el Obelisco de la ciudad de Buenos Aires. Junto con la organización Aves Argentinas, Katalina participó del Lollapalooza y actualmente pinta y realiza esculturas en madera.

-¿En qué estás trabajando ahora?

-Hace dos años vivo en San Antonio de Areco, donde tengo mi taller. Presenté una instalación "Yaguareté" en el Museo Las Lilas y también realicé varios murales e instalaciones en el pueblo. Recientemente mi obra viró a la temática de los caballos. Los dibujo en vivo, usándolos de modelo. Y también estoy armando un herbario de flores silvestres, que voy reconociendo en el campo y en la costa del río. Me interesa aprender más y más sobre lo nativo.

Izq.: Katalina Guerrico, una artista una apasionada de los colores y de la naturaleza nativa. Der.: Su jardín es escenario para algunas de las aves de gran escala, como el zorzal, la calandria y el churrinche, escultóricas en MDF y en chapa, de unos 160 cm de altura.
Izq.: Katalina Guerrico, una artista una apasionada de los colores y de la naturaleza nativa. Der.: Su jardín es escenario para algunas de las aves de gran escala, como el zorzal, la calandria y el churrinche, escultóricas en MDF y en chapa, de unos 160 cm de altura. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

Entre sus maestros, Katalina Guerrico tuvo a Marcelo Malagamba (grabado), Carlos Fels (dibujo), Juan Astica (pintura) y Eduardo Iglesias Brickles.

-¿Cómo empezás una obra?

-El arte es un vínculo entre el alma del artista y la naturaleza. Todo empieza con el dibujo, un lápiz negro y mis cuadernos, y estar ahí frente a lo que quiero representar, observarlo, contemplar y dibujar. Realizo un dibujo casi meditativo. Pueden pasar las horas y no me doy cuenta. Después sigue el color. Una manera de usar el color y la pincelada con movimiento. Esa es mi expresión.

-¿Cómo trabajás?

-Soy muy metódica, trabajo siempre: es una necesidad. Donde voy, llevo para dibujar. En la montaña, donde veraneo, salgo a caminar y a dibujar a la hora de la siesta. Acá en Areco, voy al río y dibujo, me inspira lo que me rodea, los atardeceres, el horizonte, los reflejos en el agua.

Izq.: El color de las aberturas de su espacio se engama con las obras que hay por todos los rincones. Der.: El jardín con flores y aromáticas -como romero y menta- son el marco para realzar al colibrí y el naranjero, aves pintadas en tablas.
Izq.: El color de las aberturas de su espacio se engama con las obras que hay por todos los rincones. Der.: El jardín con flores y aromáticas -como romero y menta- son el marco para realzar al colibrí y el naranjero, aves pintadas en tablas. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

-¿Buscás transmitir un mensaje?

-Me interesa lo propio, lo nuestro. Con mi arte busco transmitir un mensaje de reconocimiento de lo autóctono. De todo lo que tenemos. Nuestra flora y nuestra fauna, para así conocerla y cuidarla. Desde el yaguareté hasta nuestros hongos pampeanos, a las flores silvestres de la Patagonia. Y ahora con los caballos, nuestros criollos y sus pelajes.

-¿Trabajás por encargo?

-Suelo pintar muchos cuadros o hacer dibujos y collages por encargo. Pero me gusta establecer una relación con el cliente, conocerlo, saber un poco de su historia. Mas allá de la paleta o temática, las obras a veces llegan a existir por historias impensadas.

Con mi arte busco transmitir un mensaje de reconocimiento de lo autóctono. De todo lo que tenemos. Nuestra flora y nuestra fauna, para así conocerla y cuidarla.
Katalina Guerrico

Izq.: El taller es el gran centro de experimentación. Allí hay libros sobre botánica, plumas, ramas, todos elementos que son disparadores a la hora de comenzar una creación. Der.: Como en la selva, un felino esquivo se esconde entre las hojas de una planta trepadora.
Izq.: El taller es el gran centro de experimentación. Allí hay libros sobre botánica, plumas, ramas, todos elementos que son disparadores a la hora de comenzar una creación. Der.: Como en la selva, un felino esquivo se esconde entre las hojas de una planta trepadora. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

¿Una obra que te marcó?

-"El jardín de las delicias" de El Bosco. Después de verla en vivo, me pinté a mí misma rodeada de un chingolito y un pájaro carpintero gigantes. Yo más pequeña que ellos. A partir de eso, me di cuenta de que, además de pintar la naturaleza, quería transmitir un mensaje: somos naturaleza. Somos parte de ella, no somos los dueños. El chingolo es igual que yo. Todos somos igual de importantes, como los hilos de un telar. Como en el grabado "Naturgemalde" de Humboldt, todas las fuerzas vitales de la naturaleza unidas y en armoniosa cooperación.

-Surgió una nueva inspiración y un nuevo estudio.

-Se me ocurrió realizar una primera instalación de seis aves nativas gigantes, generando la sensación de pequeñez al observador e intentando llamar la atención. La presenté en una feria de arte, cuestionando quién puede reconocer un zorzal, una calandria, un cabecita negra. Y a partir de ahí comencé a estudiar en la Escuela Argentina de Naturalistas de Aves Argentinas, para poder involucrar más mi obra con todo lo nativo. Como generador de nuestra identidad también. Sumándole así un contenido a la obra, además de lo estético.

El lugar se conoce como Casa Fuego, casa de arte y huéspedes. El viejo aljibe, las plantas que crecen casi espontáneamente y que atraen a muchos de los pájaros que Katalina diseña, más los hongos de todas formas que realiza a pedido, hacen del espacio un lugar único.
El lugar se conoce como Casa Fuego, casa de arte y huéspedes. El viejo aljibe, las plantas que crecen casi espontáneamente y que atraen a muchos de los pájaros que Katalina diseña, más los hongos de todas formas que realiza a pedido, hacen del espacio un lugar único. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

¿Cómo describirías tu jardín?

-Mi jardín es mi pedazo de Tierra a cargo. Es la responsabilidad de cuidar de él, es el descanso también y lugar de inspiración, y el lugar donde desconecto de todo. El jardín de la casa, que es antigua, ya tenía su base, pero opté por sumarle nativas. Planté un jacarandá, sen del campo y diferentes flores para atraer colibríes y mariposas. Fui trayendo "yuyos" del borde del río que quedan lindísimos mezclados en los canteros. También mi jardín es un lugar de encuentro. El fogón, la huerta, la casita del árbol, el partido de fútbol. Todo eso pasa en este pedazo de Tierra.

  • www.katalinaguerrico.com

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