
Kirstie Alley: receta de autoayuda
La bella actriz, que acaba de adelgazar 23 kilos, creó una serie sin guión, basada en su historia personal, sobre una estrella de Hollywood relegada por su sobrepeso que se desvive por volver a trabajar
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"¿Creés que a Marlon Brando le dijeron que estaba un poco gordo para hacer Apocalypse Now?", dispara Kirstie Alley con la cámara como testigo cuando su agente le dice que necesita bajar de peso para conseguir su propio show. Kirstie protesta, se lamenta y vuelve a protestar con la boca llena en cada capítulo de Fat Actress, la serie que emite Fox y que significa literalmente "actriz gorda". Cargada de humor negro, Kirstie pone en primer plano sus debilidades y desnuda la tiranía hollywoodense, que fomenta el reinado de actrices flaquísimas, como si se tratara de pasarelas en lugar de sets.
Irónica y por sobre todo natural, Alley se deja ver sin tapujos en esta especie de reality ficcionado que da vía libre a las improvisaciones y a las crisis emocionales de la galardonada actriz: Kirstie ganó un Globo de Oro y un Emmy en 1990 por su papel como la neurótica Rebecca Howe en Cheers, que sufre, llora, come e intenta las más insólitas dietas mágicas –ingesta de laxantes incluida– bajo la tutela de una ex gorda.
Mucho antes de devenir actriz, Kirstie fue decoradora de interiores en Wichita, Kansas, la tierra de los huracanes, la misma que la vio nacer un 12 de enero de 1951, un día en que soplaba un arrasante viento en forma de espiral. Con ese mismo ímpetu armó sus valijas, se instaló en California y construyó una carrera, con altibajos (kilos incluidos), a fuerza de talento, como lo hizo su buen amigo John Travolta –compañero de ruta en la exitosa comedia Mirá quién habla–, que en el primer capítulo de la serie convence a Kirstie de que los actores son juzgados por su capacidad y las estrellas femeninas, en cambio, por el ancho de sus caderas.
Ahora, al cabo de la primera temporada de Fat Actress, en los EE.UU. hay una nueva Alley, con 23 kilos menos. No es más una "actriz gorda". Es Kirstie Alley, sin ningún adjetivo que castigue su silueta. "Fui una tonta en engordar; fue algo parecido a cuando consumía drogas. Busqué un guía espiritual y me pregunté cómo quería que fuera mi vida."
Hoy su destino es incierto, pues Alley no sabe si continuará con el show: "Creo que ahora les preocupa que ya no tenga sobrepeso".






