
La Cocina de Peloncha
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Se produjo -felizmente- el retorno de Peloncha. Conocida así, por su sobrenombre, casi convertido en marca que deja en muy segundo término al patronímico Grosse, y unida por siempre al recuerdo del restaurante El Gato que Pesca. En una casa preciosa de Belgrano -la propia-, con la calidez y la cuota de bohemia que son parte de su vida y su historia, Peloncha ha creado un restaurante de no más de treinta cubiertos, con una puesta informal en la que los memoriosos descubrirán objetos, cuadros y sobre todo la atmósfera que la ha rodeado toda su vida.
Siempre fiel al amarillo en el salón, la gran protagonista es la cocina. No una cocina espiada apenas, una apuesta decorativa y un gancho gastronómico de muchos establecimientos en la actualidad. La de Peloncha es abierta, casi parte del salón, aunque felizmente consigue que ningún aroma invada el comedor. Comunicativa como la cocinera, posee un pequeño mostrador que permite a algún comensal solitario comer, mirar y hasta charlar con Peloncha y su gente.
Si la puesta es familiar, ya que sus hijos colaboran entusiastamente, la cocina tiene la profesionalidad que su dueña adquirió junto a los hermanos Troigros, lo que es mucho decir. La carta ofrece cocina regional francesa con toques nouvelle y algunos platos, que añoró y con alegría y placer volvió a comer quien escribe estas líneas. Así se produjo el feliz reencuentro con la ensalada de higaditos de pollo tibios, flambeados con cogñac sobre espinacas ($ 8) y unas aiguillettes que no figuraban en el menú de los más ortodoxos. Elecciones que obligaron a dejar de lado una sopa de lechuga con melón ($ 8) y paté maison ($ 9). En la carta están el lenguado con salsa de pomelos, francamente imperdible ($ 12), y el conejo con vino y hongos ($ 11), además de los lomitos con mostaza ($ 16).
Simplemente perfecto, el bavarois a la crema con salsa de damascos ($ 8), e imperdible por la combinación de gustos, texturas y colores, la crema de almendras con frutas rojas ($ 9), aunque los amantes del chocolate adorarán el gateau que lo tiene como protagonista absoluto ($ 12). Pida café aunque le quite el sueño. Lo acompañan con pequeñas trufas de chocolate y trocitos de pomelo abrillantado, exquisitos.
Vinos exclusivamente de Bodegas Norton y la promesa de agregar mesitas en el jardín para el tiempo más cálido. Para el Día de la Madre ofrecen un menú por $ 23, que consiste en entrada, plato principal y postre, bebidas incluidas. Ese domingo abrirán también al mediodía. q La Cocina de Peloncha
Manuel Ugarte 1752. Tel. 783-9446. Abre de jueves a martes, por la noche.
Vigilancia. En breve, tarjetas de crédito.
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