
La arquitecta Eleonora Mendoza Morist, especialista de la firma Fontenla, no explica la importancia de las cortinas en los ambientes
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Las cortinas en la casa son necesarias porque protegen nuestra intimidad y regulan la entrada de luz. Pero también pueden funcionar como el detalle distintivo en la decoración del hogar. Por eso hay que tener en cuenta factores como la textura, el tamaño adecuado, y los colores, entre otros puntos importantes.
Elegir la tela
Dar con el tejido adecuado para nuestra cortina nos va a permitir controlar la cantidad del luz en el espacio. Por lo general, todas las telas van bien, excepto aquellas que son demasiado rígidas. Si necesitamos restringir la luz por completo, lo mejor es optar por un terciopelo, pana o brocado. Lo más moderno, en este sentido, es el black out, que está compuesto por lado vinílico y es totalmente opaco. En cambio, si deseamos simplemente proteger nuestra privacidad sin oscurecer demasiado el ambiente, el algodón ligero, el lino o la gasa, son las mejores alternativas.
Una combinación interesante es utilizar una cortina liviana detrás de otra de mayor cuerpo, para disponer alternativamente de una u otra, dependiendo de la necesidad de oscuridad o luz, pero siempre resguardando la privacidad.
Por otro lado, hay que tomar en cuenta el material, color y diseño de las telas con que estén tapizados los muebles del espacio donde se vayan a colgar las cortinas. También es importante considerar el tono de las paredes y el tipo de piso o alfombra. La idea es generar un todo armónico.
La función decorativa
* Las cortinas cortas van bien en dormitorios, cocinas, baños, ventanas pequeñas, puertas y en aberturas de estilo rústico. Las cortinas largas, por su parte, son más estéticas en comedores y livings. Éstas deben llegar hasta el suelo, incluso se pueden dejar arrastrar unos centímetros.
* Una opción interesante es combinar -con criterio y cuidado- diversas clases de cortinas en una misma ventana.
* Puede elegirse un riel o barral más ancho que la ventana – aproximadamente de unos 20cm más-, de modo que al abrir la cortina, ésta no tape la ventana.
* Si la habitación y el mobiliario lo permiten, utilizá cortinas en tonos y con texturas originales. Existe una gran variedad de texturas y estampados para elegir. Combiná, por ejemplo, verdes lima o manzana con morados o pistachos con naranjas suaves, para conseguir ambientes juveniles y desenfadados.
* Siempre es preferible una cortina más económica pero abundante, que una cortina cara pero insuficiente.
* Procurá que las cortinas, los tapizados y demás textiles estén en armonía, para conseguir un ambiente equilibrado.
La cortina ideal para cada ambiente
- Living y comedor: pueden ir amplios cortinados, salvo en espacios con diseños muy minimalistas en los que se vuelven necesarias las cortinas más livianas y simples.
- Dormitorio: cuando un cuarto es de estilo clásico, los tejidos como la seda, el satén o el raso pueden funcionar bien. La loneta, el algodón o el lino van mejor en habitaciones de estilo moderno o rústico.
- Dormitorios infantiles: el algodón es muy recomendable porque no acumula electricidad estática, es de fácil lavado y resistente al calor. No es aconsejable elegir diseños muy infantiles (con estampas de autitos o muñecas, por ejemplo), pero sí colores llamativos o pastel, con lunares o geométricos, entre otras alternativas.
- Baño: las de ventanas y las de la bañera deben estar complementadas. En general, las cortinas del baño deben ser de la misma medida que la ventana que se vaya a cubrir, sin frunces y tablas.
- Cocina: admite desde el tradicional visillo combinado con encajes (un clásico en cocinas de estilo rústico), hasta el práctico estor de loneta o algodón que demanda una cocina de línea vanguardista. Es importante que los textiles utilizados en este ambiente sean resistentes y fácilmente lavables. La loneta y el algodón cumplen ambas pautas. Las telas más recomendables para un visillo son el tul, el rayón, la gasa o el organdí.
Las cortinas romanas consisten en telas rectas que se pliegan de forma horizontal y se suben cuando se necesita dejar pasar la luz o el aire. Están recomendadas para ventanas fijas o corredizas, pero no son prácticas en ventanas de abrir. Generalmente son de tela como algodón, lana, jaquard o brocatto, pero también las hay de yute y de bambú. Estas últimas van mejor en lugares informales como el antecomedor o el baño; las de lana, jaquard o brocatto se utilizan más en salas y comedores.






