
La era de la madurez
Dice que creció y que ahora quiere disfrutar de la música. Acaba de editar su debut como solista, que lo devuelve al ruedo después de siete años de silencio
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El alto no tan flaco ni melenudo como cuando se lo vio por última vez (allá por 1995, detrás de la batería de Divididos) se ríe de sí mismo. Se prepara para la sesión de fotos y recuerda su época rastafari ("me vestía nada más que con colores rojo, amarillo y verde"), su fase dark ("me paraba los pelos como el de The Cure, pero como vivía en San Francisco y había mucho viento, me quedaba como Calculín") y de su etapa punk ("a fines de los años 80 tenía una banda con la que hacíamos un cuartetazo de Carlitos Rolan. Eramos teloneros de Iggy Pop y Leonard Cohen, y los pibes con cresta hacían pogo con el cuartetazo"). Pero Federico Gil Solá no sólo se ríe de lo que fue, sino también de lo que es: "La gente que me conoció cuando tocaba en Divididos, todavía me tiene miedo", dispara con una carcajada.
Han pasado siete años desde que Ricardo Mollo y Diego Arnedo decidieron reemplazarlo del trío más poderoso del rock local y, más allá de que haya pasado por diferentes estados (mentales y terrenales), el humor y la ironía siguen siendo su mayor virtud. "Con Divididos aprendí a reírme de mí, sin importar el qué dirán. No soy de censurarme, ni de hacerme problema con nada. Cuando se me ocurrió salir con un bombo legüero en un show junto a Rata Blanca y Los Guarros, lo hice y punto. Si lo hacés con una cuota de humor, pero sin burlarte de eso, uno puede hacer cualquier cosa.Porque la gente entiende que te estás gastando a vos mismo y no a la música."
Ese espíritu irónico, sumado a aquella variedad de estilos musicales por los que deambuló en su vida, bien podrían conformar la definición más exacta de Leaving las vergas , el primer álbum solista del que en más de una oportunidad ha sido considerado uno de los mejores bateristas del rock vernáculo.
Cuando pase el temblor
Después de la tormenta, de la fama de "loquito", de no tocar la batería por casi dos años, de los excesos del éxito y después también de un autoexilio en Hurlingham, Gil Solá está de regreso con un disco al que la palabra ecléctico le queda chica.
En Leaving... hay rock, chacarera, baguala, reggae, punk y, por sobre todas las cosas, letras filosas, crudas y descarnadas. Canciones compuestas en la era de la embriaguez con Divididos y antes también, que parecen escritas en tiempos de corralitos y presidentes de sillón caliente.
"Hubo una serie de casualidades extrañas entre el álbum y la realidad que vivimos. Incluso el disco tenía que salir de la fábrica el 20 de diciembre último (N. de R.: el día de la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa). Pero las letras coinciden con la situación actual porque tienen el mismo discurso que siempre tuve. "Estamos en pena grita el mayoral y pagás el vale un día después"... Esa letra (perteneciente a Qué ves , el mayor hit de la historia de Divididos) es mía, habla de Cavallo y de que el pueblo pagará tarde o temprano. Y la escribí en 1995. Yo, sin ser el único ni mucho menos, en aquella época ya prevía lo que iba a venir."
En esas intrincadas letras de imágenes surrealistas es donde el puente Solá-Divididos se hace más evidente. Incluso el disco viene con "anus tracks", algo así como los temas-chistes de Gol de mujer .
"Empecé a hacer letras con Divididos. Y todo el proceso de laburo con ellos era más que democrático. Por eso el trabajo que hicimos juntos refleja mucho a los tres. Con las letras y con la música. Y yo aporté desde mi lado, porque llegué de los Estados Unidos con una idea bastante clara de lo que quería, lo que pasaba era que no lo sabía hacer. Lo tenía conceptualmente en mi cabeza. Hacer El arriero fue idea mía. Me parecía obvio agarrar un bombo legüero y una guitarra criolla, que no era inventar nada porque grupos como Arco Iris ya lo habían hecho, pero en ese momento no lo estaba haciendo nadie."
-¿Por qué te echaron de Divididos?
-Hubo de todo un poco, pero me hago cargo de lo mío. Cuando leo entrevistas viejas me encuentro diciendo cosas como "porque el éxito me c..." y qué sé yo. Son todas excusas. ¿Por qué a otro tipo la masividad le hizo bien y a mí mal? Las cosas externas nos tendrían que haber ayudado. También pasó que nos hacíamos los cancheros, pero en realidad éramos unos pollitos, no estábamos preparados psicológicamente para todo el despelote que hicimos.
Gil Solá dice que en esos tiempos fueron pocos los que se animaron a llamarlo para invitarlo a tocar porque le tenían pánico. Ahora, las cosas han cambiado. "He crecido demasiado. Y aunque siga siendo el mismo, quiero pasarla bien. La última época con Divididos se me complicó todo. Esto de ponerse a pensar demasiado las cosas y a calcular cada movimiento, me enloqueció. Me tomé tan en serio que me volví absolutamente insoportable para mí mismo, y ni me quiero imaginar para los demás. Tomarme en serio fue lo que me llevó al reviente y a querer automedicarme para poder bancarme mínimamente."
Hasta el momento realizó apenas dos presentaciones oficiales de Leaving... junto a su nueva banda (Daniel Di Nápoli en guitarra, Jorge López en bajo, Joaquín Delgado en teclados y Andrea Desimone en instrumentos varios, más el aporte del ex Caballero de la Quema Pablo Guerra, como guitarrista invitado): "Es como empezar otra vez, toda una historia que me hizo acordar a las primeras épocas y, también, a recordar qué era lo de esto que hacía que a los quince años me moviera hasta el fin del mundo".
Ver el backstage de la sesión de fotos de Federico Gil Solá: http://www.lanacion.com.ar/espec/anexos/videos/gilsola.ram (Real Player)
http://www.lanacion.com.ar/espec/anexos/videos/gilsola.asx (Windows Media Player)
Federico Gil Solá
- Fue el baterista pelilargo y "reviente" de Divididos hasta La era de la boludez , el disco más exitoso de la historia del power trío local.
- Mollo y Arnedo lo echaron y se recluyó en su casa de Hurlingham. Ahora, después de siete años, vuelve al ruedo con su primer álbum solista.
- En Leaving... se anima a cantar y recitar a ritmo de rock, baguala, chacarera, reggae o punk: "No soy de censurarme y no me importa el qué dirán".






