
La eterna edad de la inconsciencia
Hasta ahora, era el notero con menos aire en CQC . Pero este año cubrirá el espacio que dejaron Tognetti y Kusnetzoff y será la cara molesta del programa en las notas políticas
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En pocos días, Gonzalo Rodríguez volverá a alinearse en el pelotón de noteros irreverentes de Caiga Quien Caiga , cuando el resumen de noticias regrese a la TV la primera quincena de abril en la pantalla del 13. Sin embargo, Dientitos -apodo que le puso Mario Pergolini por sus risas constantes- ya se calzó el traje negro y salió a la calle para ser la mosca de los políticos.
Gonzalo cree que ahora tendrá más espacio en el programa, que la ausencia de Daniel Tognetti y Andy Kusnetzoff (metidos, cada uno, en un proyecto propio) dejará más lugar para él, Daniel Malnatti y los nuevos noteros (a lo sumo, un par de desconocidos ). "Es un desafío más peligroso, y el peligro está bueno", dice, entusiasmado, a pesar de haber recibido ya, entre otros agravios, desde una piña voladora de un fan de Bolocco en La Rioja hasta un picanazo a manos de un miembro de seguridaden el casamiento de la hija de Cavallo que le despertó al boxeador que todos llevamos dentro, aunque respondió sólo con palabras.
En la terraza de la productora Cuatro Cabezas, este muchachito de 27 años se divierte con la sesión de fotos y, después de saltar como una fiera frente a la cámara, se sienta acalorado a repasar anécdotas y experiencias de su vida, desde que se fue de su Balcarce natal a una ciudad que poco conocía. "Una vez había venido a Buenos Aires con el colegio para conocer el Alto Palermo -recuerda-. Paramos en un hotel que quedaba muy cerca de la discoteca La France y como no nos dejaban salir de noche nos escapamos por la ventana colgados de unas sábanas anudadas." Un plan de fuga al estilo Los Tres Chiflados que salió mal. "El quiosquero nos delató y de castigo nos volvimos al día siguiente sin conocer el shopping."
Finalmente, cuando terminó el secundario llegó para quedarse, abrazado a la idea de ser locutor. "Era pleno verano y entonces vivía arriba de la casa de una amiga de mi mamá, en una habitación chiquita con una ventana que daba a una tintorería. A la noche no podía dormir por el calor y no conocía a nadie, así que me iba a la plaza con los jubilados", recuerda y transpira de sólo contarlo. El caso es que en el ISER lo bocharon y, para no perder un año, empezó la carrera de periodista deportivo convencido de que sería un trampolín para llegar a la radio (adonde nunca llegó).
Antes de desembarcar en los medios, Dientitosse la rebuscó como cartero para un comisionista de La Pampa que, dicho sea de paso, todavía le debe el último sueldo. Y también se las arregló para vivir con los $ 300 que le pagaban en Telefónica por trabajar de 5 a 5.30 de la mañana, haciendo backup de información. "Era jodido no dormirse -reivindica su esfuerzo de 30 minutos diarios-. Me acostaba a las 6.30 y a veces me despertaba y tenía que llamar al laburo para ver si había ido o no." Ese trabajo, a los 19 años, también le trajo algunos que otro inconveniente con las chicas. "Imaginate la escena: estaba en un boliche con una minita y le decía bancame que voy a trabajar, pero en media hora vuelvo (suelta una carcajada que deja ver hasta su última muela). ¡No me creía nadie!" Ni bien se recibió, Gonzalo Rodríguez empezó a gozar de eso que llaman suerte de principiante. Aceptó un puesto en el área de Marketing de TyC Sports alegando que sabía del tema porque "leía de rebote" algunos libros de su compañero de departamento, estudiante de publicidad. "A los tres meses, quedé como jefe de prensa y enseguida empecé a aburrirme. Era como apretar la "a" de la computadora y contar cuántas pasaban por el monitor". La abulia tuvo su fin. "Justo salió Palo y Palo -un programa deportivo que se emitía por TyC-. El primer fin de semana me pusieron a tomar los tiempos de unos cassettes y el segundo me pidieron que fuera a hacer una nota divertida al partido de Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Deportivo Español, por el descenso." Fotocopió las páginas de una guía Filcar, marcó los caminos para llegar a las canchas de la B y las repartió entre los hinchas. "Eran jubilados, no podían hacerme nada", remata su primera experiencia frente a cámaras.
De traje y lentes, al acecho
El camino hacia el notero estrella ya había empezado. El mismo año, 1997, fue conductor del noticiero de TyC y se sumó al equipo de Alejandro Fantino en Mar de Fondo . "Ahí sí estaba en mi salsa -se relame-. Porque lo que me gusta no es aparecer en la tele, sino salir a la calle a hacer preguntas."
Hasta que lo llamaron de CQC. "Era lo que yo quería, al toque dije que sí", confiesa. Sus dones para llegar a ser uno de los hombres de negro habían estado a la vista. Aun así, no zafó de hacer una nota de prueba en un campeonto de palomas. "¿Por qué me convocaron? -piensa-. Creo que lo que más me ayudó es ser como soy yo: un poco ácido, un poco simpático, un poco rebelde, un poco inconsciente. Y para hacer esto se necesita un poco de conciencia inconsciente".
Su ingreso en el clan Pergolini coincidió con el último año del ciclo en el aire. "Caí en el mejor momento del programa y el peor para mí, porque se terminaba", evalúa. De esa primera etapa recuerda sus encuentros con Ramón Díaz ("mi gran gurú") y la cobertura de una maratón de soldados, cuando le preguntó a Martín Balza si corría por amor al deporte o porque se sentía perseguido por la causa de armas. "Me miró y me dio una cachetada supuestamente amistosa, pero que me dolió", recuerda tocándose la mejilla.
En el paso de CQC a El Rayo , el notero bronceado que responde a los rumores "envidiosos" de sus compañeros jurando no haber pasado nunca por una cama solar, tuvo que bajar los decibeles. "Al principio me costó no ser tan irreverente, después lo hacía de taquito." Fue más fácil, claro, que meterse en La Plaza del Sí o lograr de boca de Rodríguez Saá una invitación a "su república de San Luis, a su país natal. Vamos a ir a ver la Argentina que nos perdimos", adelanta el material caliente que se verá en las primeras emisiones de CQC .
-¿Vas a salir con los botines de punta?
-De punta no, en plancha, porque es más duro. Estoy cambiando los tapones. Los políticos ya perdieron, pero vamos a tratar de sacarle la máscara al que quede, aunque los que trataron de blanquearse siguen siendo oscuros.
Gonzalo Rodríguez
- Se mudó de Balcarce a Buenos Aires a los 17 años para estudiar locución, pero resultó periodista deportivo.
- En un año, escaló posiciones en TyC Sports: de jefe de prensa pasó a ser cronista de Palo y Palo , conductor del noticiero del canal y notero de Mar de Fondo .
- CQC lo sumó a su equipo el último año que estuvo al aire. Ahora vuelven ambos. El dice estar listo para sacarles la máscara a los políticos.






