
La evolución histórica de un mueble con trayectoria
Desde las estanterías hasta el estilo actual
1 minuto de lectura'
Durante muchos siglos, en las casas nobles el mueble vajillero estuvo ubicado en la antecocina. Esto se debió a que la vajilla no se exhibía, sólo se usaba.
Para las personas de menores recursos, en cambio, existía un único lugar que funcionaba a la vez como cocina-comedor-estar y la vajilla se reducía a la necesaria para el uso diario. No se la guardaba, sino que se la apoyaba sobre un mueble abierto o en repisas sobre las paredes. Se podría decir que ésos fueron los primeros vajilleros, de líneas simples.
Creo que estos enseres aparecen en la era moderna, debido al mejoramiento de la calidad de vida y a una mayor adquisición de bienes. Por eso era importante exhibir lo que se compraba, entre otros elementos, la vajilla.
Los primeros eran abiertos. En la parte inferior, que era más profunda, se ponía la vajilla grande. Sobre la tapa por lo general iba la sopera y, en la alzada, los platos parados, sostenidos por una especie de barandita. Posteriormente la parte inferior se cerró con puertas, se agregaron cajones para los cubiertos y los manteles. Más tarde, con la incorporación de la cristalería, la vajilla se ubicó en la zona inferior y en la alzada quedaron las copas: el mueble se transformó en un cristalero.
En el período colonial de nuestro país, estos enseres llegaron salteando algunas etapas: algunos estaban desprovistos de todo tipo de ornamentación ya que no contábamos con los artesanos y ebanistas europeos. Sin embargo, en las casas aristocráticas se podían encontrar modelos importados, pues sus habitantes se educaban en el Viejo Mundo y traían sus costumbres y muebles.
La población empleaba como vajillero una estantería de cocina. Consistía en 4 patas de madera que sostenían entre 5 y 7 bandejas. Medía aproximadamente 0,70 m x 0,50 m x 1,70 m. Además, contaba con un borde de 5 cm que evitaba la caída de la vajilla.
En la actualidad se prefieren los muebles bajos y cerrados. Esto se debe a que el tamaño pequeño de los ambientes necesita que las paredes estén despejadas. Para la confección de un vajillero, se tienen en cuenta el lugar para ubicarlo, cuántos elementos se van a guardar, qué se quiere mostrar, los materiales preferidos y el estilo del comedor.
El autor de esta columna es respnsable de la firma Gustavo Boccazzi Diseños






