
Lo que empezó como un entretenimiento ideado por cuatro amigos de La Plata se convirtió en una sensación que llegó hasta Rusia. Casamientos de ficción para bailar y comer sin tener que pasar por el altar.
1 minuto de lectura'

Por Gonzalo Bustos
Todo empezó con una pregunta. Era agosto de 2013, cinco amigos sub-28 de La Plata estaban cenando cuando surgió el interrogante. ¿Quién se va a casar? La respuesta fue unánime y, también, desalentadora: ninguno tenía intenciones urgentes de ponerse la alianza, pero todos querían ir a una fiesta de casamiento. Entonces, encontraron una solución. Por qué no hacer una falsa boda.
"Ya teníamos experiencia organizando eventos", dice Martín Acerbi, uno de los ideólogos del emprendimiento que lleva, precisamente, el nombre de Falsa Boda. Bajo el apelativo Trineo Creativo, este grupo de pibes que se conoció tocando en la banda de cumbia pop Corazones ya había estado a cargo de festejos especiales por el Día del Amigo y Navidad, y de degustaciones de cerveza artesanal. Ahora, el objetivo era otro: hacer un casamiento, con unión matrimonial y todo. Pero ficticio, claro.
Consiguieron un salón de fiestas, el catering, la bebida, el DJ, la banda en vivo y hasta un novio. Contrataron a un actor ("que era de Capital, porque si era de La Plata alguien lo iba a conocer y perdía la magia") y le armaron una historia: su futura esposa le avisaba por carta que lo dejaba por otro; a pesar de eso, él decidía hacer la fiesta.
Trescientas personas vestidas de gala pagaron $150 su pase a la primera edición en noviembre de 2013. "Esa fue la prueba piloto. Eran todos amigos nuestros", dice Martín, que siempre creyó en este proyecto que incluye los momentos tradicionales del casamiento: la entrada de los novios, el vals, la mesa de dulces, el ramo al aire y la pizza con cerveza al final.
Hasta la siguiente edición, pasaron seis meses. La decisión de los Trineo fue hacerla dos o tres veces al año "para no quemarla". "Desde un principio, nos dimos cuenta de que podía funcionar", dicen ellos. "Vimos que era divertida y que el formato estaba bueno". A la segunda fiesta fueron quinientas personas.
<b>BODAS DE EXPORTACIÓN</b>
Celeste Medina baila tango por el mundo desde 2008: da clases, participa en festivales, forma parte de obras de teatro. Su carrera la llevó por Australia, Japón y toda Europa. Hermana de Nicolás, uno de los creadores de la Falsa Boda, el año pasado debió encargarse del cierre del Milonguero Night Tango Festival de Moscú, uno de los eventos tangueros más importantes de Rusia. "Yo quería ver a mi hermano, entonces se me ocurrió proponer la Falsa Boda para la fiesta temática", dice Celeste desde su casa en Ibiza. Le contó la idea al productor del evento, Alexander Vistgof, y este mandó a llamar a los cuatro organizadores. "Llevamos cultura argentina porque está muy aceptada allá", cuenta Martín Acerbi. Pusieron a sonar cumbia, sirvieron fernet. "La gente se volvió loca", recuerda Celeste. "Bailaban cuarteto, nunca vi a los rusos así". El entusiasmo fue tanto que aprovecharon para subir a su banda, Corazones, sobre el escenario.
La demanda de entradas para la Falsa Boda aumentó a la par de su costo. "Al principio, la gente dudó en pagar", cuenta Martín. "Después, cuando entendieron que era en un salón, que había que ir vestido de gala y que la barra era libre, eso se rompió. Ahora se paga lo que sea por ir". Otro de los argumentos es que una fiesta de casamiento sale unos $500 por persona, y el regalo que debe llevar el invitado tiene también ese costo, lo que equivale a una entrada a la Falsa Boda. Y aunque fue pensada para un público de veintipico se transformó en una alternativa para matrimonios y en una salida de parejas, dice Acerbi, que suma que la versatilidad de la fiesta permite la convivencia entre grupos etarios.

El radio geográfico de los asistentes también se empezó a ampliar: comenzaron a llegar desde Quilmes, Buenos Aires y Rosario. Cuando el pasado 11 de junio la Falsa Boda se hizo en Palermo, setecientas personas pagaron entre $400 y $600 por un ticket (que aumenta de precio a medida que se acerca la fecha del evento). Incluso gente de Uruguay viajó exclusivamente para ir a la fiesta.
En esa edición, la sexta, la ceremonia de lo novios pasó a manos de la productora de cine Azul Vals. "Armaron una producción paralela", dice Acerbi. Pusieron los actores, guionaron la historia, filmaron. La cosa no quedó ahí: en un futuro no muy lejano, alguna de las falsas bodas podría tener destino de ficción.
Para sus creadores, el éxito de la Falsa Boda reside en el elemento seminal de la fiesta: se puede ir a un casamiento con todos tus amigos. "Eso es una restricción de un casamiento real, salvo que sea uno del grupo el que se casa", dicen estos pibes que son conscientes de que forman parte de una generación de jóvenes que ha pateado la edad del matrimonio por encima de los 35 años o ha decidido saltearse directamente el ritual. Claro que hay zonas en que ficción y realidad se cruzan: "Con toda esta movida, terminamos haciendo un casamiento de verdad", dice Martín. La pareja en cuestión había ido a varias de las fiestas y cuando tomaron la decisión de casarse no dudaron en contratar al grupo de amigos para la producción del evento.
En los últimos meses, los inundaron de pedidos para llevar la Falsa Boda a otras partes del país. "Nos encanta que la gente espere que la Falsa Boda llegue a su ciudad", dice Acerbi, quien confirma que para septiembre habrá ediciones en Santa Fe Capital y Bahía Blanca, y que Mendoza, Neuquén y Rosario serán otros destinos cercanos. "La idea es hacerla en todo el mundo".
1
2Se conocieron cuando ella tenía 12 y él 17 y llevan juntos ocho décadas: “Solo puedo hablar de ella con letras mayúsculas”
3Llamó a su esposa y le propuso hacer un viaje que cambió sus vidas para siempre: “Nos vamos a Alaska tres o cuatro meses”
4Efemérides del 20 de febrero: ¿qué pasó un día como hoy?



