
La fraternidad / Cómo ver la obra
Con este mural, el autor buscó expresar un mensaje de comprensión, armonía y solidaridad entre los seres humanos
1 minuto de lectura'
En 1945 decidió reformarse la estructura de las Galerías Pacífico techando pasajes para convertir la cúpula de vidrio central en un gran mural de 500 metros cuadrados.
Los arquitectos Aslan y Ezcurra le encargaron esta tarea al Taller de Arte Mural, constituido por Berni, Spilimbergo, Colmeiro, Castagnino y Urruchúa. Los murales fueron inaugurados un año después. La fraternidad, de Demetrio Urruchúa, forma parte de ese conjunto.
Para Berni y Urruchúa era la segunda oportunidad de expresarse por medio del muralismo. Berni lo había hecho en la mítica quinta de Natalio Botana, con la presencia de Siqueiros en el país. Urruchúa ya había realizado los frescos de la sala de lectura de la Universidad de Mujeres, en Montevideo.
La imagen de La fraternidad es una bucólica reunión de mujeres, niños y jóvenes de distintas razas que entrelazan sus manos y se funden en estrechos abrazos. Llamativamente, no existe ninguna comunicación visual entre los trece personajes que protagonizan la escena.
Afortunadamente se cuenta con un libro clave para acceder a la comprensión del planteo plástico que adopta el autor en este fresco: son sus Memorias de un pintor, publicadas en 1971. La vía más apropiada para comenzar a leer una obra, confrontando textos e imágenes, es la voz autobiográfica, no mediada por críticos ni por historiadores del arte.
Por esas páginas de vida, en las que se encuentra a un artista que se hizo solo, a hachazos (como su obra), se advierte que Urruchúa piensa que, en la pintura mural, el tema es la columna vertebral de la imagen. Esto la diferencia de la pintura de caballete. Asimismo, el autor entiende que la gran empresa del pintor muralista consiste en dominar la superficie. Así, cuida la excesiva subdivisión del muro y apunta a una marcada descripción de las formas.
Para él, el mural cumplía una función social directa: lo que realmente importaba era la claridad de su tema.
Por eso, en La fraternidad las formas son exaltadas y amplias, resueltas con un dibujo constructivo. Esto origina una imagen de muy fácil lectura.
La colaboración entre los cinco artistas integrantes del Taller de Arte Mural fue total: "Se pensaba con marcada obsesión en la unidad temática, conceptual y compositiva. Nos preocupaba por sobre todo que no se creyera que cada uno había hecho lo que se le daba la gana, sino que los cinco habíamos trabajado en perfecta armonía, buscando la unidad total de la cúpula en composición, temática y color", escribió en su libro de memorias. Urruchúa nunca aceptó ser encasillado dentro de ningún ismo.
Los crímenes del nazismo y el comienzo de la Guerra Civil Española marcaron un antes y un después en su producción. Como nada de lo que había hecho hasta allí le resultaba soportable, quemó una parte de su obra.
Poco a poco, llegó al convencimiento de que era el artista y no la obra el que debía estar comprometido. A partir de allí, extrajo de la realidad los símbolos que lo ubicaron como artista y marcaron su protesta ante las injusticias del mundo.
Coordinación: Alicia de Arteaga - aarteaga@lanacion.com.ar
La autora es profesora titular de Historia del Arte Argentino I en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Es, además, especialista en historiografía del arte argentino.
Datos útiles
- Año: 1946
- Técnica: mural
- Medidas: integra un grupo de murales de unos 500 m2 en total
- Dónde encontrarlo: Galerías Pacífico, Florida y Avda. Córdoba. Informes sobre visitas guiadas: 5555-5110
Demetrio Urruchúa
(1902 - 1978) Pintor, grabador y muralista. En 1918 comenzó sus estudios en la Asociación Estímulo de Bellas Artes. Defendía un arte comprometido con la realidad social. Entre 1936 y 1937 realizó una serie de pinturas sobre la Guerra Civil Española






