La “iglesia del pollo”, fue centro de oración de budistas y cristianos; hoy está abandonada y es el escondite de los que buscan intimidad
El constructor edificó este centro religioso a raíz de un mensaje divino que recibió. Durante muchos años era frecuente ver a budistas, musulmanes y cristianos que asistían a las diferentes actividades eclesiásticas.
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Su forma de construcción no es para nada convencional. No se trata de un sitio fácil de encontrar. Su edificación arrancó en 1989 y once años después, cuando el proyecto todavía no estaba terminado, fue abandonado por los altos costos que implicaba.
“Gereja Ayam”, apodo que le colocaron los lugareños -y que en indonesio significa “Iglesia del pollo”-, se encuentra ubicada en medio de la selva de Indonesia, Magelang, Central Java, donde cientos de turistas llegan todos los días para admirar, por un lado, lo que queda de esta construcción eclesiástica y, por el otro, para hacerse varias preguntas en relación a la forma en que fue edificada.
Un mensaje divino
Son las personas que viven cerca de la iglesia quienes transmiten a los turistas algunos de los datos más importantes que tienen que saber una vez que están a punto de ingresar al lugar. Por ejemplo: que el edificio fue construido por Daniel Alamsyah, un hombre que en 1989, mientras se encontraba trabajando a unos 550 kilómetros de Yakarta, la capital de Indonesia, tuvo una visión. O, como él mismo lo denominó, un mensaje divino de Dios, que le solicitó que en ese sitio construyera una iglesia para todas las religiones.

Alamsjah, que actualmente tiene 68 años, dedicó casi todo su tiempo para la construcción de este centro religioso. Y, para hacerlo, optó por impregnarle una poco frecuente forma de pollo, como lo interpreta la mayoría, o de paloma, como lo entienden otros. De todas formas, lo que no queda claro es si la original elección que tuvo Alamsjah para cumplir con ese deseo divino venía de esa propia revelación o terminó siendo parte de su imaginación.
“Una casa de oración construida en forma de paloma”
Durante la celebración del Aíd al Fitr (una festividad religiosa de la tradición islámica que festeja el fin del Ramadán y abarca los tres primeros días del shawwal), hacia abril de 1989, Alamsjah se encontraba paseando en las cercanías de lugar donde vivían familiares de su esposa. De repente, divisó un terreno que tenía exactamente las mismas características que a él le había revelado ese mensaje divino. Y en ese mismo lugar comenzó a imaginar y a visualizar la iglesia a la que él mismo solía definir como “una casa de oración construida en forma de paloma”.

Cuando algunos turistas le preguntaron por la sorprendente forma que había elegido para construir la iglesia, Alamsjah les explicó que en uno de los mensajes, Dios le pidió que el lugar tuviera forma de paloma. Lo que ocurrió es que este hombre dejó el proyecto a medio hacer y en vez de paloma, el edificio tiene un aspecto de gallina.
Una iglesia abierta para todas las religiones
Durante los primeros años de la década del 90 era frecuente observar cómo este lugar sagrado era frecuentado por budistas, musulmanes, cristianos y miembros de otras religiones que compartían diferentes prédicas y actividades en las que parecían sentirse cómodos. De hecho, los lugareños dicen que si algo tenía este edificio era que generaba un fuerte sentido de pertenencia entre los feligreses.
Además, el sótano de la iglesia, que tenía doce habitaciones oscuras sin terminar, se utilizó para realizar actividades de rehabilitación para niños y niñas con discapacidad y para jóvenes adictos a las drogas, entre otras patologías.

¿Qué pasó tras el abandono?
Sin embargo, los costos para terminar la construcción eran demasiado altos y, como ocurrió en miles de centros religiosos, finalmente la iglesia fue abandonada.
A partir de ese momento este edificio cobró una mayor atención cuando el boca a boca permitió que miles de turistas, asaltados por la curiosidad, quisieran visitar el lugar para sacarse fotos y, especialmente, subir a la parte superior (donde se encuentra la cabeza de la gallina) para disfrutar de una hermosa vista de 360 grados.

Para llegar a este lugar los curiosos deben abonar una tarifa que incluye un paseo en jeep desde y hacia el lugar. Los que ya estuvieron sostienen que se trata de una subida muy interesante. Quienes cuentan con más dinero suelen contratar a un guía turístico para que les cuente la historia de este centro religioso.
Un lugar para quienes buscan tener intimidad
Pero lo que más les llama la atención a quienes viven en las inmediaciones de este lugar es la gran cantidad de jóvenes y parejas más adultas que aprovechan el abandono de este centro de oración para darle rienda suelta a los encuentros íntimos. El espacio permite salir de la monotonía buscando alejarse de algunas miradas indiscretas.

Otros rumores dan cuenta de que el lugar sirvió de escenario para muchas parejas que buscaron trascender el sentido común y romper con algunos patrones. Son las que optaron por casarse en el interior de este emblemático sitio que ya lleva más de 20 años desde su creación. Por esa razón, Alamsjah, que suele estar ahí a menudo, recomienda y advierte tener precaución ya que por el abandono la construcción se encuentra inestable.
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