
La increíble historia de David Aguilar: el joven que usó piezas de LEGO para construir su propio brazo robótico
Nació con síndrome de Poland y gracias a su ingenio pudo superar las dificultades que enfrentó desde chico; ahora ayuda a niños a poder tener prótesis accesibles y seguras para su salud
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Para David Aguilar, las piezas de LEGO nunca fueron simplemente un juguete. Lo que comenzó como una forma de entretenimiento durante su infancia terminó convirtiéndose en una herramienta para transformar su propia vida y, con el paso de los años, también la de otras personas.
El joven oriundo de Andorra nació con síndrome de Poland, una anomalía congénita que en su caso afectó el desarrollo de su brazo derecho, además del músculo pectoral y parte de la musculatura de la espalda.
A los cinco años recibió su primer juego de LEGO y rápidamente quedó fascinado por las posibilidades que ofrecían aquellas pequeñas piezas. Todavía no lo sabía, pero ese juego terminaría acompañándolo durante años hasta permitirle construir su propia prótesis funcional. “LEGO fue mi primer juguete cuando era chico. Sentía que se podía construir una cantidad infinita de cosas. La imaginación era el único límite”, expresó Aguilar, según consignó el medio español La Razón.

La primera vez que David intentó construir un brazo, utilizó piezas pertenecientes a un barco de LEGO. Aquel prototipo no era funcional, ya que no tenía suficiente resistencia para soportar determinados movimientos. Pero nunca se rindió y con el paso de los años encontró que las piezas encajaran perfectamente.
En 2017, cuando tenía 18 años, utilizó componentes de un helicóptero LEGO Technic para fabricar el MK-I, el dispositivo que marcaría un antes y un después en su historia. Se trataba de una prótesis roja que incorporaba una articulación móvil en el codo y una pinza cuyo mecanismo podía accionarse al flexionar el brazo.
A diferencia de sus primeros experimentos, esta vez el invento era funcional. David podía utilizarlo para sujetar diferentes objetos, realizar actividades cotidianas e incluso hacer flexiones de brazos. El desarrollo del MK-I llevó a que Guinness World Records reconociera la creación de Aguilar como la primera prótesis funcional de brazo fabricada con piezas de LEGO.

Con el paso de los años, continuó experimentando para conseguir dispositivos cada vez más sofisticados. Así nacieron diferentes generaciones identificadas con la denominación “MK”. Cada una incorporó mejoras respecto de la anterior hasta llegar al MK-V, un brazo robótico mucho más avanzado. Este último diseño cuenta con cinco dedos móviles, sensores, motores y un sistema de poleas que responde a los movimientos del usuario.
Conocido en las redes sociales como “Hand Solo”, un apodo inspirado en el personaje Han Solo de Star Wars, David comenzó a recibir consultas de familias interesadas en sus creaciones. “Desde que hice la primera prótesis me di cuenta de que tenía el poder de ayudar a otra gente”, explicó.
El joven buscaba solucionar los problemas que encontraba en algunos dispositivos convencionales, como el peso y la incomodidad que pueden representar para determinados individuos que se encuentran en etapa de desarrollo. “Las prótesis son mayoritariamente grandes y pesadas, por lo que no son una buena idea para su columna”, explicó.

Uno de los casos que trascendió fue el de Beknur, un niño para quien desarrolló brazos ligeros utilizando nuevamente piezas de LEGO. La reacción del pequeño al utilizar uno de los dispositivos resumió el impacto que podían tener sus creaciones: “¡Ahora puedo agarrar cosas que antes no podía!”.
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