
La masacre que conmovió al mundo y dividió a Cannes
En diálogo con Vía libre, Van Sant defendió la visión despojada que sobre la violencia escolar ofrece su nueva y premiada película
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CANNES.- Elephant no sólo fue la gran ganadora del reciente Festival de Cannes (Palma de Oro a la mejor película y premio al mejor director para Gus van Sant), sino también el eje de la polémica estética e ideológica más encarnizada de la 56a. edición del encuentro cinematográfico más importante del mundo.
Esta modestísima producción de apenas 81 minutos de duración, rodada en sólo 20 días con actores no profesionales y que prácticamente nadie quiso financiar en los Estados Unidos, donde ni siquiera hoy tiene una compañía distribuidora interesada en estrenarla comercialmente, resultó una verdadera bomba que estalló en la Croisette para enfrentar (una vez más) a los críticos norteamericanos, que la destrozaron por su incómoda y despiadada mirada sobre la violencia en las escuelas secundarias de su país, que remite claramente a la matanza de 1999 en el colegio Columbine (véase recuadro), con sus colegas franceses, que la saludaron tanto por su sofisticación visual como por su audacia al no caer en lugares comunes ni ofrecer ninguna explicación demagógica o tranquilizadora.
Todd McCarthy, la todopoderosa firma de la revista Variety, escribió que "un film que no proporciona ninguna idea ni revelación sobre un tema como Columbine es insustancial en el mejor de los casos e irresponsable en el peor". En cambio, Jean-Michel Frodon, el crítico "top" francés, la defendió en el diario Le Monde como "una evocación poética y abierta de la masacre que sugiere sin jamás subrayar", mientras destaca "su belleza formal que no tiene nada de decorativa y la disposición lo más sugestiva y problemática posible de la mayor cantidad de elementos pertinentes, sin ninguna pretensión periodística".
En este sentido, Frodon ubica a Elephant como el camino opuesto -aunque para nada antagónico- a la voluntad de denunciar y explicar que Michael Moore propuso con Bowling for Columbine , documental inspirado en la misma tragedia y que también había generado una fuerte controversia y obtenido varios premios en Cannes 2002.
Más allá de esta batalla dialéctica, lo cierto es que Elephant resulta un contundente regreso del director a sus fuentes: Van Sant decidió terminar por ahora su discutida incursión en las ligas mayores de Hollywood, donde logró un gran éxito comercial con En busca del destino , film escrito y protagonizado por Ben Affleck y Matt Damon, rodó una historia al servicio de Sean Connery como Descubriendo a Forrester y concretó una remake calcada de Psicosis . Elephant , al igual que su largometraje previo, Gerry (exhibido en el último Festival de Buenos Aires), recupera al Van Sant que se convirtiera en referencia ineludible del cine indie norteamericano de fines de los años 80 y comienzos de los 90, a partir de historias de jóvenes que luchan por encontrar su identidad en su paso a la adultez como Mala noche , Los marginados y Mi mundo privado .
Elephant , su décimo largometraje, le permitió a este director de 52 años cumplir otra de sus metas: llegar a la competencia oficial de Cannes: "Desde la época de Mi mundo privado que envío mis películas aquí y lo máximo que había conseguido fue una función especial de Todo por un sueño , la sátira protagonizada por Nicole Kidman. Por eso, ser incluido en la sección oficial casi 15 años más tarde es una gran satisfacción y una revancha personal".
Vía libre participó de una entrevista que Van Sant ofreció a un puñado de medios internacionales dos días después de la proyección de Elephant en Cannes. Respecto de las insólitas fuentes de financiación a las que debió recurrir para concretar su más reciente trabajo, el realizador de Las mujeres también se ponen tristes indicó que "mi idea era hacer un documental para televisión sobre las motivaciones de los dos jóvenes asesinos de Columbine, en la línea de los trabajos del legendario Frederick Wiseman, pero en los meses posteriores a esa tragedia ninguna cadena tenía intenciones de emitir nada al respecto. Bastante tiempo después, HBO me convocó para hacer algo en la línea de Elephant , un cortometraje que el británico Alan Clark filmó para la BBC en 1989 sobre la violencia política en Irlanda del Norte. Fue entonces que opté por trabajar una historia de ficción sobre Columbine y ponerle el mismo título. Ningún estudio ni gran productora se mostró interesado en participar, así que la única manera de hacerlo era de manera rápida y barata, con la inversión original de HBO y un aporte que hizo la actriz Diane Keaton".
-¿Por qué decidió trabajar sin guión y con actores no profesionales?
-Mi idea principal era empezar por la elección de los intérpretes y por eso organicé un casting multitudinario de una semana entre estudiantes secundarios de mi ciudad natal, Portland. Salvo los tres personajes adultos -que son actores profesionales- los 15 protagonistas jóvenes son chicos sin experiencia en cine. Una vez que los elegí, les pedí que me contaran sus experiencias, anécdotas de su vida escolar y así fuimos improvisando sus historias y creando juntos los personajes. Por eso, decidí sobreimprimir sus nombres en la pantalla, que son los mismos que tienen en la vida real. Los únicos personajes que trabajé de otra manera son los dos asesinos, porque están directamente inspirados en los dos chicos que mataron a sus compañeros en Columbine.
-La estructura formal remite a Rashomon , con las mismas subtramas narradas desde los diversos puntos de vista de los distintos personajes ¿Por qué optó por este acercamiento?
-Las coincidencias con Rashomon son puramente formales, ya que Elephant jamás pretende dar explicaciones sino presentar las diferentes perspectivas. No muestra las causas y sus efectos sino que muestra los hechos y deja la interpretación en manos del espectador.
-La película está llena de referencias a las frustraciones que afectan a los jóvenes y a la exposición a la violencia a la que son sometidos, pero evita cualquier tipo de juicio moral, ¿por qué?
-Mi intención era mostrar las vivencias de los jóvenes, muchas de ellas banales, de los estudiantes, con sus primeros romances, sus hobbies como la fotografía, el deporte o la literatura, y al mismo tiempo, ir mostrando sus pasiones e inseguridades, sus frustraciones afectivas y sexuales, las presiones que sufren y la holgura material que disfrutan. En el film hay imágenes sobre el totalitarismo, referencias a Hitler, la violencia de los videojuegos o la demostración de lo fácil que es conseguir armas de última generación a través de Internet. Pero me resisto a ubicar esas justificaciones didácticas y facilistas como explicaciones de un problema que, creo, tiene que estar en el centro del debate como sociedad. Además, considero que es una película que no habla sólo del estado de las cosas en los Estados Unidos sino que puede ser apreciada y discutida por espectadores de otros países, donde existen problemáticas similares. Como adultos, tenemos la obligación de reflexionar de la manera más abierta posible respecto de lo que está pasando con nuestros jóvenes.
-¿El hecho de haber optado por producciones independientes tan pequeñas y provocativas como Gerry y Elephant significa el adiós definitivo a Hollywood?
-Por ahora sí. Después de trabajar con las presiones de los grandes estudios, sentí la necesidad de volver a filmar películas más pequeñas y personales. Tengo ganas de experimentar un poco más, y trabajando en Hollywood es imposible probar algo que posiblemente no funcione. Allí no hay tiempo para desperdiciar. Me encanta trabajar rápido y barato, sin guión fijo, sin las convenciones del montaje tradicional, con un equipo pequeño y en condiciones de absoluta libertad. Pienso seguir por ese camino.
Los hechos que inspiraron el film
- El 20 de abril de 1999, Eric Harris y Dylan Klebold, dos simpatizantes de Adolf Hitler que estudiaban en la escuela secundaria de Columbine, ubicada en Littleton, Colorado, un suburbio cercano a Denver, provocaron una masacre que conmocionó a la sociedad estadounidense al matar a sangre fría a 12 de sus compañeros y a un profesor para finalmente suicidarse frente a las cámaras de seguridad. Fue el caso más conocido de las ocho matanzas en establecimientos educacionales que se produjeron entre 1997 y 1999. Si bien, la acción de Elephant , filmada íntegramente en un colegio que acababa de ser clausurado, transcurre en la Watt High School de Portland, Oregon, son innumerables las referencias concretas a los hechos reales ocurridos en Columbine.
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