La moda en su crisálida

Como la oruga que espera el momento de desplegar las alas, un nuevo modelo de belleza femenina se gesta en el universo de lo fashion: respetuoso de las diferencias, saludable y, sobre todo, lleno de curvas
Gisela Antonuccio
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18 de noviembre de 2012  

Cada vez más la moda adopta poses de mariposa monarca. Al igual que una oruga, consigue distraer con su belleza en potencia de la debilidad de la que es presa, la inmovilidad a la que está sometida en el pendular entre su seda.

No es novedad que a través de sus transfiguraciones es como elige hacer sus revelaciones. Lo es la cantidad de muertes que puede tener antes de salir de su crisálida. Porque varias de sus formas, muchas de las cuales se resumen bajo la palabra tendencia, parecen estar muriendo. Como toda muerte, da lugar a un nacimiento, a una separación. Allí están los cuerpos delgados que se anuncian como materia del pasado.

Las formas lánguidas en exceso y las prendas que exaltan la ausencia de volúmenes quieren desaparecer para dejar lugar a las curvas, los cuerpos con relieves y las líneas que se hunden para celebrar la forma. No se trata de cualquier muerte. Porque lo que se esconde detrás de ésta tiene mucho de fin de era, apenas una de las caras con que la moda sintetiza su siguiente mutación, el cierre de una época.

Toque de realidad

Crédito: Alma Larroca

Como todos los cambios, éste comenzó de a poco. Lo hizo algunos años atrás y sus intentos por afirmarlos están todavía en curso. Un primer indicio provino desde algunas marcas de productos de cuidado y belleza, de la mano de la publicidad. Una de aquellas, a través de un concepto mundial, proponía celebrar la belleza de mujeres reales. Jóvenes y no tanto eran mostradas en la generosidad de sus curvas. Su adiposidad se adivinaba, aunque no se mostraba, y las marcas de expresión en el contorno de ojos no se disimulaban. Sus peinados de diversos tonos y formas admitían la mentira: el cabello no luce deslumbrante a menos que cepillos y secadores hayan hecho lo suyo. El frizz de las modelos reales estaba ligeramente controlado a fuerza de siliconas o algunas gotas de keratina, pero lo mismo fue válido el intento: las mujeres lucían más cerca de la realidad cotidiana.

La campaña multimedia usó muchos de los mismos recursos de los que siempre echó mano la publicidad para afirmar el ideal contrario: la validez de pieles tersas –nada de surcos, lunares o manchas de sol–, la importancia de glúteos sin piel de naranja, piernas eternamente depiladas o sonrisas que desconocen la acción colorante del café sobre los dientes. Mostró a esas mujeres reales en ambientes cosméticos y con una estudiada dirección de arte. Tal vez por eso el cabello de la modelo canosa era puro y brillante como el de una perla recién cultivada. Pero tampoco el truco debería, en ese caso, invalidar la buena intención.

Al mismo tiempo, la publicidad comenzó a hablarle a sus consumidores de cuestiones que estos siempre habían querido escapar y ocultar. De un tiempo a esta parte, empezaron a ser descubiertos de sus rincones privados: "Sabemos que cuando estás nerviosa, transpirás", dicen los antitranspirantes que prometen protección para todo el día. O que acaso se puede estar en la lista de mujeres que quieren sentirse livianas, si fuera el caso, algunos yogures tienen mucho que aportar en materia de liviandad. Una bondad, la de la noticia, de dudosa identificación para los hombres, por ahora: acaso no tienen problemas para sentirse ligeros (o acaso sí), pero no hay yogures o producto alguno que se ofrezcan como ayuda.

Que vivan las curvas

La era de las mujeres delgadas como grullas terminó, sostuvo hace unos meses la revista Vogue Italia al dar la bienvenida a las curvy en una edición dedicada a los cuerpos que van del talle 40 en adelante. No se trata de mujeres gordas, sino de la forma inglesa que designa mujeres a gusto con su cuerpo. "Hay que ser fuertes y creer en sí mismos sin dejarse condicionar, a pesar de que las mujeres desde siempre están sujetas a fuertes juicios en materia de aspecto físico", declaró la cantante Christina Aguilera.

El sitio de Internet de la revista tiene incluso una sección, Curvy, que dedica contenidos a ese target. Desde allí, su directora Franca Sozzani alienta a una moda con mujeres sanas y lanzó una campaña contra los sitios pro-anorexia con el objetivo de conseguir firmas para que los blogs y portales que promueven de algún modo los cuerpos delgados, sean cerrados.

En mayo de este año, casi un año después de aquella iniciativa, la revista anunció una campaña internacional para promover la salud entre las modelos. Y así, por decisión de 19 editores de la revista en el mundo, la publicación se abstendrá de ahora en delante de emplear modelos menores de 16 años o cuyos cuerpos luzcan síntomas de desórdenes alimenticios.

La cuestión de la moda y sus dictámenes en materia de lo que entiende como cuerpo ideal no es nuevo. Lo novedoso quizá es el modo y los canales que surgen para crear conciencia sobre el tema.

Crédito: Alma Larroca

La relación moda y anorexia llegó incluso a las aulas de Harvard, en las Business School, en el marco de la 15° edición del Annual Public Forum organizado por el Harris Center for Education and Advocacy in Eating Disorders, el Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard. Allí estuvo invitada Sozzani, quien recordó que la anorexia golpea a jóvenes de entre 12 y 25 años, hombres incluidos, y que aunque la moda no es 100% responsable, tiene mucho para aportar a la solución de este problema.

Visto en perspectiva, el debate puede resultar insólito: la misma moda que contribuyó a ese ideal, es la que ahora promueve su rechazo.

"Lo que cuenta es publicar modelos (o actrices) que sean sanas, healthy, independientemente del talle. La lucha contra la anorexia debe ir a la par de aquella contra la obesidad", dijo a la Revista desde Italia, Beniamino Marini, editor jefe de Vogue en ese país. Y la moda no es el único eslabón que cuenta, aseguró. "Hoy hay muchas tipologías de mujeres que son tomadas como referencia. Desde el deporte, como las hermanas Venus y Serena Williams, hasta Charlotte de Mónaco, la actriz Scarlett Johansson o la cantante Beyoncé: todas son sanas, con curvas", sostuvo Marini.

Además de una novedad –que sea desde la moda donde surja la iniciativa– también puede resultar contradictoria. Porque la propuesta de las mujeres curvy surgió al mismo tiempo que asoma una nueva generación de modelos jóvenes que, en algunos casos, no superan los 10 años y son hijas o hermanas de celebridades. Una de ellas es Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, fotografiada para una campaña de Young Versace en minifalda y con la mirada de una mujer segura de sí y experimentada. Otra precoz es la hija de Noel Gallagher, Anaïs, que con 11 años ya fue fotografiada por Mario Testino.

El fin de una época

Pero aquello que surgido desde la moda puede parecer una contrariedad, no es sino la "marca de la desaparición, el fin de una época totalmente exagerada", dijo a la Revista la socióloga experta en moda (UBA) Susana Saulquin. El hecho de que se siga proponiendo a mujeres delgadas por un lado y al mismo tiempo exista una tendencia sobre cuerpos reales no es sino "el remanente de la cultura de masas".

"Exageración es igual a contradicción", sostiene Saulquin, titular de la cátedra de Sociología en la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la UBA y directora del Instituto de Sociología de la Moda. Por eso, explica, lo que se ve en materia de moda es el fin de una era y el principio de otra. Ambas conviven en esa coyuntura, según Saulquin, y por eso la sensación es de contrariedad, de paradigmas que se contraponen, de enunciados de manera exagerada. "Cuando la tendencia exagera es ahí donde aparece la contratendencia. Lo viejo es aquello que perteneció al siglo XX, asociado con la ideología del consumo, el culto a la imagen, los cuerpos homogéneos", sostiene. En ese contexto, cuando desde los medios se muestran niñas vestidas como grandes, con cuerpos todavía por desarrollarse y maneras que copian las de una mujer adulta, se debe ver ese fenómeno como un remanente de aquella época.

Lo que viene, y que convive en aparente contradicción con lo anterior, es la ideología del siglo XXI: "El cuidado de los recursos naturales y del planeta, la celebración de la individualidad, la ética por encima de la estética, el respeto por el otro, el comercio justo, la solidaridad".

Celebrar la variedad

Ni guerra ni competencia, cree el editor de Vogue Italia. Vencerán las mujeres más sanas, advirtió. "Hay muchas marcas que están representadas por mujeres curvy. Desde Jean- Paul Gaultier a Lagerfeld el año pasado. Y Alberta Ferreti, con su mensaje dedicado a las mujeres verdaderas, que no usa modelos teenagers sino muchachas de varios talles y diferentes edades", dijo.

La de Vogue no es la única iniciativa desde el mundo de la moda en contra de las mujeres hiperdelgadas. En enero de este año, el diario inglés Plus Model Magazine, totalmente dedicado a mujeres delgadas, dedicó una campaña anti-anorexia y eligió como testimonial a la modelo rusa Katya Zharkova, en la que posa abrazada a una modelo canónica, al límite de la anorexia

Para Nicoletta Ferrari, senior fashion editor de Vanity Fair Italia, existe una suerte de idea fija en diseñadores al escoger modelos ultra delgadas para mostrar sus piezas en la pasarela. "Es un concepto que los diseñadores no logran superar: [que] un vestido es más fácil de interpretar sobre proporciones perfectas. Pero creo que hoy hay menos hipocresía. Desde los tiempos de mademoiselle Chanel se dice que una mujer jamás es demasiado delgada ni demasiado rica. No obstante esto, las mujeres hoy aprendieron a gustarse y a disfrutar de su aspecto", dijo a la Revista en un intercambio de correos electrónicos.

Ese cambio, como todos, no ocurrirá de un día para otro, advierte Saulquin. Por eso cree que las leyes poco pueden hacer a veces para cambiar una sociedad. "La ley no cambia lo social. La ley es consecuencia del cambio de la costumbre, no al revés", opina.

Y de ahí que dude acerca de cuánto podría hacer la sanción de una ley nacional de talles para cambiar la concepción de las mujeres acerca de sí mismas y dejar de percibir los mensajes remanentes de cuerpos delgados como aquellos que valen. Para la diputada Ivana Bianchi (peronismo disidente), vicepresidenta de la Comisión de Deportes y vocal en la de Discapacidad, la sanción de una ley en ese sentido, a nivel nacional, tendría mucho que aportar. Si no prospera (aún carece de agenda parlamentaria), es por la "dificultad que tendrían que cumplir los fabricantes en las normas para fabricar talles del 38 al 48". También, por "falta de creatividad de los fabricantes que creen que sólo se puede hacer moda para cuerpos esbeltos y torneados, sin dejar de conocer los inconvenientes económicos que se les plantean".

Mientras tanto, muchos derechos se ven lesionados, consideró. "Como el derecho a vestirse, a ser aceptado como se es, a evitar la discriminación", dijo la diputada nacional.

Quizá sea demasiado optimista pensar que la consolidación de los cambios de paradigmas, que entre otros anuncian cuerpos reales, lleguen más allá de la sanción o no de una ley.

Si la moda de verdad imita a la mariposa monarca, entonces habrá que esperar a que termine su fase de reposo y, como esa oruga, permanezca inmóvil hasta que surjan sus alas. Recién entonces podrá emprender vuelo hacia destinos más favorables que le permitan la expansión de su nueva fisonomía, el abandono de su crisálida.

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