
La noche mágica
Gabriela Arias Uriburu vio cómo un día su ex marido se iba con los hijos de ambos a Jordania, privándolos del derecho de ver a su madre. Al frente de una fundación para evitar casos similares, propone una fiesta para alentar su causa
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El 10 de diciembre de 1997, la familia Shaban-Arias Uriburu quedó partida en dos. Por un lado, Imad Shaban, el padre, que secuestró en Guatemala a sus tres hijos: Karim (de 7 años), Zahira (de 5) y Sharif (de 3) para llevárselos a Jordania, la tierra de sus ancestros. Por el otro, Gabriela, la madre.
El caso tuvo gran resonancia en los medios. La mujer argentina que una vez había partido desde su país natal para formar su familia en Guatemala volvía para pedir auxilio. En ese momento se encontró con miradas perplejas, ansiosas por ayudar, pero sin contar con todas las herramientas necesarias. Entonces recurrió a los organismos internacionales sin el éxito esperado.
Ante este panorama, Gabriela se dio cuenta de que el mundo no estaba lo suficientemente preparado para afrontar una de las consecuencias de la globalización: cuando un matrimonio se disuelve, y ambos integrantes no pertenecen al mismo país, puede suceder -y de hecho sucede- lo que una vez pareció impensable: el secuestro de los chicos por parte de uno de los componentes de la pareja.
Esto se complica mucho más cuando pertenecen a culturas totalmente diferentes.
La fundación
Fue a causa de este conflicto que Arias Uriburu decidió crear la Fundación Niños Unidos para el Mundo, cuyos objetivos son:
- Brindar apoyo psicológico a las personas afectadas.
- Proveer asistencia jurídica a través de expertos en la materia.
- Apoyar económicamente a quienes no cuenten con los medios para resolver su caso.
- Posibilitar que los padres dejados de lado se contacten con otros en la misma situación.
- Crear vínculos a nivel nacional e internacional con otras organizaciones gubernamentales o no gubertamentales dedicadas a los derechos humanos de los niños.
- Unir criterios para impulsar nuevas leyes y tratados, tomando como base la Convención de los Derechos del Niño.
Entre los muchos logros de la fundación en el nivel nacional, está el haber presentado ante los ministerios de Relaciones Exteriores, del Interior, de Desarrollo Social, Educación y Justicia un proyecto llamado programa nacional sobre prevención de la sustracción nacional e internacional de menores y su restitución, que tiene como fin agilizar los trámites ante la denuncia de una posible sustracción o un secuestro ya fue consumado.
También se ha presentado ante la Cámara de Diputados un proyecto de reforma del Código Penal con el fin de tipificar como delito el secuestro de niños por parte de los padres.
"De esta manera, estoy recorriendo el camino de la no violencia, de la negociación, de la mediación, para que finalmente los chicos tengan a su papá y a su mamá", afirma Gabriela desde su flamante oficina en la calle Córdoba, cedida por el gobierno nacional para que la Fundación Niños Unidos para el Mundo tenga una base de operaciones.
Gabriela ha recorrido desde 1997 un largo camino. Comenzó su lucha apoyada únicamente por su familia. Hoy, preside esta fundación donde trabajan 25 personas, y cuenta con el apoyo de autoridades gubernamentales y no gubernamentales nacionales e internacionales. Conocida por encabezar la lucha hacia la recuperación de sus hijos y también de otros chicos en situación similar, se le abren muchas de las puertas que toca.
Un tribunal internacional
Un proyecto ambicioso es lo que se trae entre manos esta madre aguerrida: la creación de un tribunal internacional de familia. "No sería un tribunal de sentencia, sino de negociación. Es decir, un lugar donde los Estados se encuentran para formular acuerdos a favor de los chicos", aclara entusiasmada.
En caso de sustracción de un menor, una vez agotadas todas las instancias judiciales, el tribunal actuaría como última instancia, siendo su fallo irrecurrible.
"En mi caso, el padre se apropió de la vida de los chicos y se los llevó a Jordania, donde tiene todo para ganar. Si yo estuviera frente a un tribunal internacional, no pediría que los chicos vengan a la Argentina, sino que puedan vivir en un país neutral, donde sea posible revincular a la familia. Es importante que los chicos tampoco pierdan contacto con su padre, porque en ese caso volveríamos a hacer lo mismo.
"A lo que apunto es que habría que permitir que Karim, Zahira y Sharif hablen por sí mismos y puedan decir lo que necesitan. En este momento, no hay ningún tribunal en el mundo que pueda escucharlos. No es cuestión de manipularlos e imponerles lo que quieren los padres, sino de tener en cuenta lo que ellos quieren, y que sean mediadores, también."
Hay quienes preferirían dejar a los chicos fuera de los problemas de los padres, a lo que Gabriela responde: "Es que los chicos saben perfectamente cuál es el problema y, con cariño hacia ambas partes, son quienes median entre los padres.
"Por ejemplo, en una de las visitas que hice a Jordania, hubo un momento de tensión entre Imad y yo, y fueron los chicos quienes nos pidieron que fuéramos amigos. Escucharlos significa que tienen derechos.
"Además del tribunal, queremos luchar para que la Convención de los Derechos del Niño -aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de Noviembre de 1989- sea, en muy poco tiempo, la Constitución universal del chico. Es decir, que en cualquier lugar del mundo donde viva, el chico esté protegido por el Estado." El texto se puede leer en la pági-na de la fundación: http://www.foundchild.org.ar .
Por otro lado, están trabajando para que el Convenio sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores (La Haya, 1980) incorpore un anexo que ratifique los derechos de los niños. "Queremos lograr que el presidente Fernando de la Rúa le entregue este anexo al rey de Jordania, y juntos lo presenten en La Haya. Allí no se habla de restitución en caso de secuestro, sino de revinculación, haciendo hincapié en que los hijos necesitan a ambos padres."
El caso Shaban-Arias
Gabriela todavía no conoce exactamente cuál es el paradero de sus hijos, pero confía en que por medio de la creación de los nuevos convenios internacionales se llegue a un acuerdo por el cual, transitoriamente, toda la familia viva en un país neutral.
Ya hay logros muy importantes: "En el nivel internacional, desde la denuncia del caso de los chicos en el Instituto Interamericano del Niño, consegui-mos que se considere el tema de la sustracción de menores co- mo una cuestión de Estado en todos los Estados americanos", dice Arias.
Muchos le preguntan a Gabriela por qué no se va a vivir a Jordania, donde estaría cerca de sus hijos por lo menos hasta que se llegue a un acuerdo (si es que esto sucede). "Yo no soy una mujer jordana que puede residir libremente en ese país. Yo, como mujer de Imad, puedo ser repudiada por él, y entonces Jordania me quita la ciudadanía y me expulsa del país. Yo creo que Jordania tiene por delante un gran desafío, que es ver cómo hace para reconocer dentro de las legislaciones islámicas a las madres occidentales.
"Este camino de la negociación es nuevo para el mundo, porque lo que siempre se hace es luchar por los hijos mediante la patria potestad, pero nadie habla de tenencia compartida. El padre y la madre conforman el techo del niño, que nunca es de una sola ala. Esto es lo que permite a los chicos crecer con sus necesidades satisfechas", destaca.
Casos similares
La experiencia de esta madre, que habiendo limado los rencores quiere que sus hijos se relacionen tanto con ella como con el padre que los sustrajo, sirvió de ejemplo para más de 650 casos similares al de ella que han consultado con la fundación.
Todos está documentados para la prensa, sin que figuren los nombres. Por ejemplo, un padre cuya esposa se va a Brasil a visitar a su familia y lo llama por teléfono para decirle que no piensa volver y que no quiere que vea más a su hijo. O una madre que consulta porque su ex marido se quiere llevar a sus hijos de vacaciones a Caracas y teme que se produzca una sustracción, ya que ella no se separó en buenos términos. Y siguen los casos a los que se les brinda asesoría jurídica y psicológica.
"Yo no hice una fundación para proteger a las madres, porque la mayoría de las sustractoras son justamente ellas", dice Gabriela.
Consultada sobre el caso Oswald, Gabriela responde: "Fue demasiado mediático. Gabriela Oswald trajo a Daniela sustraída desde Canadá. Finalmente, Canadá decidió que debía restituirla y la Argentina accedió. Una vez allí, se le dijo que podía volver a la Argentina con Daniela, y que la niña viajaría a Canadá para ver a su padre. Además, se le advirtió que no volviera a utilizar a la prensa ya que el escándalo no favorece a Daniela.
"A mí me costó muchísimo mostrarle a la Cancillería que yo no soy una madre de líos, sino una madre de convenios. Creo que lo mejor es proponer: sentémonos a pensar en una solución. Durante el primer año, iba a llorar al baño de la Cancillería porque tenía el estigma del caso Oswald sobre mis espaldas. Ellos, en un primer momento, pensaban: acá viene otra Gabriela."
En la fundación, que está en tratativas para abrir sucursales en Miami y España, hay varias fotos de niños cuyos casos fueron resueltos desde allí. "Los padres tienen que entender que el corazón de un niño no es sutraíble porque ellos siguen percibiendo el amor, los recuerdos y los sueños de los padres que no ven. Por eso hay que hacer todo lo posible para restituir los vínculos."
¿Qué se aconseja desde la fundación a un matrimonio cuyos integrantes pertenecen a países diferentes? "Es muy duro lo que te voy a decir, porque cuando hay amor no puede haber convenios. Yo, por ejemplo, hice un convenio de corazón con Imad, porque estaba muy enamorada. Nos casamos en un país neutral. El rompió con este convenio entre los dos y se los llevó a Jordania, por lo que está buscado por la Interpol. Lo que yo quiero es que se regularice la situación familiar, ya que mis hijos son tres presos en Jordania. Ni siquiera pueden llamarme por teléfono.
"No me siento arrepentida de haber elegido a Imad, porque tuve a mis tres maravillas, que son los tres tesoros de mi vida, pero les sugiero a los matrimonios mixtos que hagan un convenio explícito en el cual aclaren cuál es el compromiso de cada uno antes de formar una familia multicultural."
Noche mágica de los niños
El 11 del actual se efectuará por primera vez la Noche mágica de los niños, en el Palais de Glace. "Es como si fueras a la entrega de los MTV. Pero en lugar de un premio para la música es un premio para la infancia, con espectáculos y subastas. La idea es que esa noche se institucionalice como el Baile de la Rosa, en Mónaco. El año que viene, esperamos que sea en el Colón", afirma Gabriela.
"Es un acontecimiento que, por este año, comenzará y terminará esa noche, pero el proyecto es que sea una noche que abra toda una semana dedicada a la infancia -explica Victoria Birabén, directora científica académica de la fundación-. Se busca que el chico viva el contacto con sus sueños y esperanzas.
"Para la subasta hemos pedido a personalidades de distintos ámbitos que donen algún elemento que pueda representar una joya para los chicos. Entonces, por ejemplo, Juan Carlos Saravia ha donado su poncho; Andrea del Boca, un vestido de su novela Celeste; la selección argentina, dos pelotas y dos remeras; le pedimos algo al Presidente y también a su mujer; el elenco de Chiquititas dejará esa noche uno de los vestidos que usaron en la película, entre muchas cosas más."
El show comienza con un abrazo al Palais de Glace, recordando el abrazo que organizó Gabriela a la Casa Rosada. Después, se cantará el himno de la infancia que compuso la directora científica de la fundación.
Durante la semana, habrá spots publicitarios producidos por Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli.
"Se está haciendo una campaña para que en esas dos semanas el tema de la infancia esté muy presente en cada argentino", expresa Gabriela.
También se le pedirá a cada familia que done un peso "para que podamos seguir con nuestra labor: conseguir la creación de un tribunal internacional y construir la tierra de la infancia. No voy a parar hasta lograrlo", dice Gabriela.
La entrada cuesta treinta pesos para un adulto y tres niños.






