La noche que pinté el techo de tinto al descorchar una botella de vino
1 minuto de lectura'


Todavía me pregunto qué falló. Soy un profesional del vino , llevo abiertos algunos miles de botellas y, sin embargo, no hace mucho pinté el techo de una casa con tinto al abrir una botella difícil. Había manchado camisas, pantalones y manteles. Pero dejar un techo blanco como una hoja goteando de vino tinto merece una explicación.
Era la inauguración del departamento de una colega y había llevado unas botellas para la cena. La primera había gustado mucho, pero con la segunda, el asunto se complicó un poco: el corcho se partió y un trozo del tamaño de una falange quedó atascado en el cuello de la botella.
Siguiendo el manual del buen descorche, intenté pescarlo con la punta del gusano. Más intentos hacía, más se rompía el corcho, que para esa altura ya tenía un pequeño agujero en su centro.
El resto esperaba que abriera la botella de una buena vez. Entonces se me ocurrió una idea fatídica: empujar el trozo de corcho con el mango del sacacorchos. Lo introduje en el pico y, a manera de cincel, con un golpe limpio y sencillo se accionó un efecto pistón que empujó el vino a toda presión hacia arriba. Fue como en esos bloopers que abundan en las redes.
Como si nos hubiera caído un balde de agua en medio de la cena, un instante después estábamos pintados de tinto e, incrédulos, veíamos caer desde el techo recién pintado unas gotas que profundizaban la catástrofe.
¿Cómo debería haberse abierto?
Meses más tarde, en una cata en vinoteca SOIL sucedió lo mismo con un corcho. Me apresuré a decir que no lo empujaran, cuando Marcelo Yanisky, propietario de la casa, me enseñó el truco que hubiera salvado mi reputación y un techo blanco e impoluto.
Es muy simple. El corcho se queda atascado porque la resina que lleva fuera y que permite que deslice se ha endurecido con el tiempo. En ese caso, con un encendedor se calienta el pico de la botella suavemente para ablandarlo y luego se pesca el trozo de corcho, que sale con toda facilidad.
Más casos fatídicos
Otro de los clásicos errores al descorchar una botella añeja es que el corcho esté viejo y se desgrane. En ese caso, lo mejor es empezar con un tipo de sacacorcho que se llama A-so y semeja a la letra p, que despega al corcho y luego por torsión lo extrae. Si no se lo emplea, y se logra descorchar la botella, es seguro que ese corcho se desgrane hacia adentro y haya que filtrar el vino, para no terminar con los masticando corcho en toda la comida.
O bien, como se hace con los vinos muy añejos –aunque no es típico de hogar– se corta el pico usando calor y frío: primero unas tenazas al rojo vivo y luego un pincel con agua fría. Así se abren especialmente los Portos añejos, en los que el corcho se adhiere más por efecto del azúcar. Como en este video que, en todo caso, fue cuando se abrieron unas botellas de Marques de Riscal de 1957 el pasado mes de mayo:

Si la botella es nueva y no se tiene un sacacorchos a mano, aún se puede intentar abrirla empleando el efecto ariete. Algo parecido al que me convirtió en pintor ocasional, pero que emplea al mismo líquido para sacar el corcho. Seguro viste algún viral así: una serie de golpes secos en la base de la botella, empleando un trapo o la suela de un zapato para amortiguar el impacto y no romperla. Hay que ser muy ducho, porque como dijo Tusam, puede fallar:
En todo caso, para abrir una botella no hay nada mejor a que nada falle. Y si falla, mejor abrirla con el piloto puesto.
- 1
“Era el mejor país del mundo”. Trabajó en la Italia fascista, llegó a la Argentina como polizón y fundó un imperio
2La calza chupín es destronada por una nueva y más cómoda opción este otoño 2026
3Más allá de los clásicos: una guía imperdible de planes para redescubrir Tigre en un fin de semana
4Se graduó con honores, pero sin saber leer ni escribir: la impactante historia de Aleysha Ortiz






