
Hasta hace poco, era la más cara del mercado. Ahora, que se acomodó en la escala, esta versión de lujo derivada de la exitosa Hilux ofrece una cantidad de detalles que entusiasman a cualquiera.
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Por Nahuel Coca
La historia de la Toyota Hilux arrancó en nuestro país en 1996, cuando la gigante japonesa se instaló en Zárate. Poco después de su primera pick-up, empezó a fabricarse la Hilux SW4, un sport-wagon de siete plazas más confortable. La siguiente generación de Hilux también tuvo la suya, aunque aún mantenía el andar general de una pick-up.
Aquella SW4, que se fabricó en nuestro país hasta el año pasado, fue uno de los paradigmas del impuesto interno a los vehículos de lujo. Sin distinguir entre industria nacional y extranjera, la medida afectó a muchos productos locales. Solo la Hilux SW4 llegaba a pagar la escala más alta (50%) y además el impuesto al vehículo diésel (10%), que impactaba en el precio final (con patentamiento y todo) en una diferencia de más del 120%. Por este motivo, hace un año, mientras la Hilux más equipada rondaba los 400.000 pesos, la SW4 pasaba el millón. Mientras duró esa medida indefendible, se vendieron muy pocas SW4 y el resto de la producción se exportó.
A finales del año pasado salió al mercado la nueva Hilux, que continuó con casi una década de liderazgo en el segmento. Junto a ella se presentó la SW4 renovada, cuyo lanzamiento tuvo unos pocos días de diferencia con la derogación de ese impuesto. A los pocos clientes que la pagaron por adelantado les llegó la convocatoria de Toyota Argentina, que se ofrecía a devolver la diferencia, de poco más de 150.000 pesos. No se sabe de ninguna otra automotriz que haya tenido un gesto similar al actualizarse los precios.
<b>Distinta, diferente</b>
La nueva Toyota Hilux trajo una serie de mejoras muy esperadas, especialmente en materia de confort y tecnología. La nueva SW4 toma todas esas mejoras y va mucho más allá.
Desde el exterior ya no resulta tan obvio que compartan una buena parte de su ADN. Algunos aspectos del diseño de la SW4 le dan una apariencia mucho más sofisticada, con algunos detalles propios de camionetas de alta gama. Por fuera luce agradable, robusto y transmite la sensación de estar subiendo a un vehículo de avanzada. Esa sensación no defrauda.
Salvando la distancia al piso de casi 23 cm –hay que tomarse del pasamanos y pisar el estribo–, la sensación inmediata es que se ha ingresado a un sedán. La calidad de las terminaciones, los recursos del diseño interior y la sensación durante la conducción son similares a los de un Corolla de los más equipados, es decir, excelente. Los asientos de cuero son muy cómodos en general pero, en comparación con la versión anterior, los asientos de las plazas traseras son definitivamente mucho más confortables. La posición de manejo mejoró muchísimo, y se siente todo el tiempo como un auto muy alto, no como un SUV.
La tercera fila de asientos es solo para dos, aunque gracias a un hueco para los pies ya no tienen que ser exclusivamente niños. El plegado de los asientos mejoró mucho respecto de las versiones anteriores y ahora es mucho más liviano y rápido.
El interior alcanza para pasar una tarde descubriendo todos los detalles de terminación insospechados. El aire acondicionado puede accionarse desde la plaza trasera, con salidas hasta la tercera fila. El acceso y el encendido son "keyless", sin llave, y el asiento del conductor se ajusta de forma eléctrica. La cantidad de portaobjetos es sorprendente, pero están muy bien disimulados. Los materiales elegidos son muy buenos, y en líneas generales la terminación del interior es equiparable a cualquier vehículo de alta gama.
<b>Potencia sin tacataca</b>
En otros tiempos, los motores diésel eran tan ruidosos que no se podía mantener una conversación al lado de una camioneta en marcha; o en el interior del habitáculo, a regímenes de marcha altos. El nuevo motor diésel de la SW4 es tan moderno que elimina aquel molesto "tacataca" permanente. Desde el exterior, el motor se siente aunque con un sonido mucho más agradable. Desde el interior, solo se alcanza a percibir en aceleraciones muy bruscas, y de fondo. La insonorización del habitáculo es excelente, pero el sonido del motor también lo es.
El único impulsor disponible por el momento es un diésel de cuatro cilindros, 16 válvulas, turbo de geometría variable y 2.8 litros de capacidad. La potencia máxima es de 177 caballos, 430 Nm de torque para la versión manual y 20 más para la automática; la versión anterior, a la que no le faltaba empuje, tenía 170 y 340, respectivamente. La caja de seis marchas manual es excelente: la distancia entre marchas es corta y precisa, y cuenta con un asistente llamado iMT, que acelera el motor al punto justo del cambio que acabamos de seleccionar, de forma imperceptible.
Ambas versiones cuentan con dos seteos de aceleración: Eco y Power Mode. El primero retarda un poco la aceleración para mejorar la economía de combustible y es ideal para conducir en la ruta. El otro es su opuesto, y vuelve un poco más picante al motor, ideal a la hora de pasar autos. La potencia sigue siendo la misma, pero la entrega da una sensación totalmente distinta.
Fuera del asfalto, la SW4 esconde todas las mejoras que Toyota le realizó al chasis y las suspensiones de la Hilux. Sobre el chasis más rígido y liviano se montan las suspensiones traseras: cuatro brazos por rueda, resortes helicoidales en lugar de elásticos, amortiguadores telescópicos y una barra estabilizadora. Esta configuración le da un andar súper cómodo en ciudad y una capacidad para el off-road que es insospechada en un vehículo tan suave. Aunque no lo parezca, este vehículo puede participar de una travesía todoterreno sin inconvenientes, siempre que el agua no alcance la toma de aire.
En el modelo anterior, la tracción 4x4 se accionaba con una palanca especial, pero en este modelo se la reemplazó por una perilla que comanda una selectora electrónica. De esa forma, la SW4 puede pasar de modo H2 (4x2) a H4 (integral) y luego a L4 (4x4 baja) sobre la marcha. También tiene la opción de bloquear el diferencial trasero, para salir de cualquier atasco. Asimismo, cuenta con asistente de descenso en picada, para no tener que hacer un juego entre los pedales y el freno de mano, como se hacía antaño.
<b>Tan segura como se puede</b>
A la hora de probar el Toyota Corolla, en 2014, le criticamos que no tuviera control de estabilidad. Poco después se decretó que a partir de 2018 el ESP será obligatorio en todos los vehículos 0 km. En ese sentido, la SW4 fue presentada sin ningún faltante. Tiene todo lo que debe traer un vehículo de su precio y segmento, más algunas cosas más.
Al de estabilidad, que evita el sub o el sobre viraje en curvas, se le suma el control de tracción, que evita que las ruedas patinen. A la hora de frenar, el sistema de frenos antibloqueo ABS con distribución electrónica de frenado evita que el vehículo se vaya de lado por estar muy cargado. En caso de una frenada brusca, el asistente de frenado de emergencia los acciona con máxima presión y prende las balizas automáticamente. También cuenta con un control de balanceo de tráiler, muy útil a la hora de remolcar una lancha o un carrito, propensos a zarandearse. Gracias a todo esto, con carga o sin ella, este vehículo frena realmente muy bien para su tamaño y su peso.
En materia de seguridad pasiva, tiene siete airbags: frontales, laterales, de cortina y uno para las rodillas del conductor. También posee cinturones de seguridad de tres puntos y apoyacabezas en sus siete plazas, un detalle importantísimo. Finalmente, trae dos anclajes Isofix para llevar a dos bebés en sus sillas con total seguridad, algo que no es para nada una obviedad, y que la transforma en una gran opción para familias principiantes.
<b>Su mayor defecto</b>
Aunque hasta ahora no son más que elogios merecidos, el gran problema de la SW4 es su pantalla central de siete pulgadas, desde donde se accionan todos los chiches: la radio, el reproductor de CD, DVD y MP3 con opción para USB, el GPS, la TV digital y el teléfono celular, con conectividad Bluetooth. Como se verá, la cantidad de opciones está a la orden del día. Hasta tiene entrada auxiliar de audio y video, e incluye una toma de 220v de tres patas domésticas, que soporta hasta 100W y que se encuentra entre las dos butacas delanteras.
Cuestión de pantalla
Uno de los pocos puntos flojos de este modelo es el funcionamiento de la pantalla, malo al extremo de inquietar al conductor o los acompañantes que quieran entenderse con esa superficie sin botones físicos, con una interfaz poco intuitiva y una sensibilidad táctil muy perfectible.
Muy pocos vehículos en el mercado tienen pantallas que puedan clasificarse como muy buenas: la que posee buena definición tiene un control del brillo errático, o la de buena interfaz no tiene buen control táctil. Otras, como es el caso de la que equipa a la SW4, están atrasadas cinco años en todo sentido y resultan difíciles de entender.
La frustración es comprensible:
Pero sin dudas se puede mejorar al menos la interfaz, ya que ninguna medida de seguridad alcanza si el usuario se distrae por complicaciones en la parte del tablero más usada. En este sentido, no se le critica nada que otros coches, mucho más económicos, no hayan conseguido.
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