La relación con mi jefe se derrumbó

Andrea Churba
Andrea Churba PARA LA NACION
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30 de enero de 2019  • 09:44

Hola Andrea, un gusto saludarte.

Tengo 24 años, soy Técnica en Administración de Empresas, este año me recibo de Licenciada, y me encuentro haciendo una Maestría en Economía Aplicada.

Mi problema es el siguiente:

Hace poco más de un año que me pasaron al área de Innovación. Al principio fue fantástico, un gran aprendizaje. Pero desde hace unos meses la relación con mi jefe se derrumbó completamente. De pronto dejó de delegarme proyectos importantes y me pide tareas sencillas (a lo sumo 2 o 3 por semana), mientras delega en dos auxiliares aún no recibidos las que antes eran exclusivamente mías. Incluso hay días completos en los que no me habla.

No entiendo qué pasó. Traté de hablar con él, pero canceló los encuentros que programamos, siguió y sigue evitándome. Ya sin saber qué hacer, llevé el tema a RRHH y nos convocaron a una reunión. Allí él me pidió disculpas por no saludarme a diario y me propuso que siguiéramos trabajando en equipo. Sin embargo, al día de hoy, continúa sin saludarme y sin delegarme tareas. Yo sigo haciendo las tareas diarias junto a un consultor externo que tenemos.

Aparentemente, no es la primera vez que ocurre algo así, y en la empresa lo tienen en la mira, pero todavía no resolvieron nada.

Mi contrato se termina a fines de marzo con posibilidad de que me lo renueven, pero siento que lo más sano sería buscar desde ahora un nuevo empleo en el que no me sienta ninguneada.

Desde ya, ¡¡muchas gracias!!

Saludos cordiales.

María Alejandra

Hola, María Alejandra

La relación con tu jefe parece ya no tener arreglo. El perdió su credibilidad cuando no cumplió con la palabra que te dio. Es inútil que sigas esperando algún cambio por su parte. Por lo que me contás, otros en la compañía están al tanto de la situación, y quizás ya no tengas que convivir con el maltrato de esta persona por mucho tiempo más. Aunque no fuera así, si tus reclamos no tienen consecuencias y tu jefe sigue siendo tu jefe, creo que te conviene evaluar tus opciones más allá de esta relación, de modo que puedas tomar una decisión pensando estratégicamente en tu carrera.

Si no fuera por tu jefe, ¿te gusta tu trabajo? ¿Es interesante la posición que ocupás? ¿Es el lugar donde querés estar? Pensando en el futuro: ¿Es una empresa atractiva para desarrollarte? ¿Es un buen lugar para seguir aprendiendo? Si las respuestas son afirmativas, si son más las ventajas que las desventajas, si es el lugar donde querés estar: ¿te lo vas a perder?

Un alto porcentaje de personas dejan su empleo debido a la mala relación con sus jefes. Lo que no hay es una garantía de que, en otra compañía, no te vayan a suceder situaciones de "ninguneo" u otras parecidas. Por eso puede ser interesante que, en lugar de tomarlo como un obstáculo insuperable, pienses en tu jefe como un "maestro", alguien que te "ayuda" a desarrollar tu capacidad de lidiar con relaciones tensas e incómodas, que lamentablemente no escasean en el mundo del trabajo. Y no me refiero solamente a lo emocional, porque aprender a convivir con estas personas sin perder la calma ya es un camino de crecimiento. Hablo de que un jefe que te ignora, un jefe ausente, que no te saluda, no te estimula, no te desafía, puede ser una gran oportunidad para empoderarte, superarte a vos misma y avanzar con paso más firme en tu carrera a pesar de las "tempestades" del contexto.

Este tiempo en que tu jefe te ignora hace que tengas que tomar decisiones y resolver problemas por tu cuenta, que te ocupes de muchas cosas sola. Lo bueno es que eso te foguea, te hace más segura y más autónoma. Si él no te delega tareas, o se las da a otros, ¿qué otras cosas podés hacer vos? Seguramente hay mucho valor que puedas agregar en otros proyectos, en otras áreas. Activá tus recursos, empezá a moverte, a mostrarte, ofrecete como voluntaria en proyectos que te interesen. Al actuar con un sentido y una dirección clara, vas a estar comunicando en la empresa que estás lista para mayores desafíos. Tal vez no sea hoy, ya, pero más adelante te puede abrir las puertas para un rol distinto.

Mientras estás en stand by, podés aprovechar el tiempo para intensificar tu networking, retomando contactos, activando, ampliando y fortaleciendo tus redes de apoyo. Esto siempre te va a servir, ya sea que te quedes o te vayas.

En momentos de angustia tendemos a pensar en dilemas en blanco y negro: ¿Me quedo?/¿Me voy? Sin embargo, hay otras opciones, no tan radicales, que las emociones no nos dejan ver. Es bueno que, antes de tomar una decisión, no te apures. Que puedas pensar en un arco de tiempo más largo que los meses inmediatos hace que puedas elegir con un menú más rico a la vista. Quizás decidas probar algo nuevo, o quizás elijas un camino que es difícil, sin duda, pero que te puede nutrir y contribuir de maneras impensadas a tu crecimiento.

Deseo que puedas tomar la mejor decisión para tu carrera y tu felicidad. Saludos,

Andrea

Consultorio digital Terapia de Negocios

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