
La silenciosa revancha de los introvertidos
NUEVA YORK.-En la Gran Manzana es el último grupo en salir del armario en masa. Aunque nadie debe esperar que se pongan a desfilar por las calles y gritar orgullosos lo que son. Porque lo que son, justamente, es introvertidos.
Desde que el año último Susan Cain, una abogada bastante cercana al estereotipo de ratón de biblioteca escribiera el mega best sellerQuiet: The Power of Introverts in a World That Can't Stop Talking (Tranquilos: el poder de los introvertidos en un mundo que no para de hablar), una verdadera revolución silenciosa está teniendo lugar. Ser callado en pleno Nueva York se volvió sexy. Se volvió cool. Se volvió señal de que uno es profundo. E inteligente.
Ser extrovertido ya está tan demodé que si alguien se la pasa hablando y haciendo chistes en un grupo de personas, luego tiene que confesar que es un "seudoextrovertido", y que, en realidad, todo ese show le cuesta muchísimo y es sólo una fachada para sus inseguridades. Lo cual puede, naturalmente, ser cierto, pero hasta ahora nadie se veía en la obligación de aclarar.
El mensaje de revalorización profunda de quienes no son el alma de las fiestas ni están encantados con la distribución moderna de las oficinas que privilegia los espacios abiertos y compartidos caló muy profundo en parte porque, según estudios recientes, una de cada tres personas se define como introvertida, aunque para la cultura imperante ésa no es la señal de éxito buscada.
No siempre fue así. Según Cain, el gran cambio se dio con la llegada del siglo XX, en la que se pasó de un énfasis en el carácter y la moral a un énfasis en la personalidad y el magnetismo, pegado al ascenso social de la figura del vendedor. Esto afectó, asegura, desde cómo actuamos en las entrevistas de trabajo hasta cómo intentamos seducir a potenciales parejas y cómo criamos a nuestros hijos.
Sin embargo, según Cain, los extrovertidos tienden a ser grandes tomadores de riesgos, jugadores y tramposos, mientras que presenta a los introvertidos como amigos fieles y grandes pensadores. "No estoy tratando de sacar nada de los extrovertidos -tuvo que aclarar Cain tras la furia que desató en el grupo, obviamente, más ruidoso-. Me parece un tipo de personalidad muy atractiva. Pero parecía que teníamos un sistema de dos castas en cuanto a estilos de personalidad. Y devaluar la introversión es un desperdicio de talento, energía y felicidad."
Uno de los efectos más evidentes del poder de la movida de Cain no es sólo la infinidad de libros que vendió, charlas TED que dio o las notas por todos los medios del mundo que salieron al respecto, sino cómo en las escuelas aquí es ahora perceptible un especial cuidado para que los niños introvertidos sean celebrados y no se los fuerce a mostrarse de otra manera. Algo similar ocurre en las oficinas. Lo que está probando como más efectivo para cualquier grupo de niños o adultos, según la movida que lidera Cain, es una mezcla de los distintos tipos de personalidades, aunque los introvertidos están teniendo sus quince minutos de fama a costa de los demás -justo no son los destinados a más disfrutarlo-. El punto es que, como le recuerdan a Cain que Carl Jung dijo, extrovertidos o introvertidos puros serían psicópatas. Ella reconoce que mucha gente cae en el medio del espectro entre los introvertidos y los extrovertidos: son los llamados "ambivertidos", que a veces apuntan en una dirección y a veces en la otra y que, seguramente, en breve harán su propia revolución.







