
De la impronta inglesa de un edificio centenario para empleados del ferrocarril en pleno centro al luminoso hogar de una familia joven
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"Mi marido siempre vivió por acá. Él es arquitecto, igual que su padre, y siempre les gustó el edificio. Cada tanto pasaban y preguntaban si había algo libre, alguien mudándose…", cuenta la diseñadora Gloria Bieule sobre su marido, el arquitecto Lucas Terra Brandes.
El edificio es de 1910 y queda en la calle Reconquista. Fue construido para los empleados del ferrocarril Buenos Aires, cuyas oficinas quedaban en las actuales Galerías Pacífico. Eso explica el ladrillo a la vista, la simetría, el patio de palmeras y plantas.
"El complejo son tres bloques de tres pisos cada uno. Cada planta baja tiene su propio patio interno. Por dentro, cada departamento tenía la distribución típica de las casas chorizo: cuartos contiguos con un pasillo perimetral hacia donde ventilaban, y servicios en un extremo."
Tuvieron que tirar muchas paredes para modernizarlo. Pero respetaron sus pisos de pino tea, su carpintería, sus techos altos, la gloria de un jardín de más de cien años: lo mismo que los hacía detenerse cada vez que pasaban por la puerta. Y que también imantó con su historia a quien fuera uno de sus vecinos, nada menos que Félix Luna.
De antigua a nueva
* "Ésta era una casa chorizo que tenía puros cuartos sin ventanas. El ambiente que ahora es el living-comedor, por ejemplo, eran tres cuartos que unificamos. Tuvimos que tirar muchas paredes para lograr la comunicación interna de todos los ambientes."
* "Mantuvimos la carpintería original de la casa. Sin embargo, en el patio había un cerramiento que terminamos sacando para que entraran más luz y aire."
* "La puerta art nouveau de vidrio da a nuestro patio, que también dejamos como estaba. Sólo lo limpiamos a fondo y pulimos los pisos."






