LALIN DA LA CARA
Preside un club de fútbol y tiene una revista cultural. Fue montonero. Trabajó con Grosso. Hoy es duhaldista, pero piensa que los mejores políticos son Menem y Alfonsín. Todas sus caras, en una entrevista de Guinzburg.
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L a cabeza rapada y el arito de oro son lo primero que llama la atención, cuando uno todavía no lo conoce. Cuando empieza a hablar, Daniel Lalín (49) impresiona como alguien que disfruta pegando con las palabras. Después, si hay valor para seguir escuchando, se descubre que todo es más complejo de lo que parece.
¿Estamos sólo frente a un empresario convertido en presidente de un club de fútbol? ¿Qué es verdad, que no tiene ambiciones políticas o que si Racing sale campeón usará el título como trampolín? ¿Es duhaldista o hipermenemista? Y si es así ¿por qué sigue insistiendo en que es un hombre de izquierda? ¿Cómo se le dio por comprar y dirigir una revista cultural?
Desde el Departamento de Fútbol de Racing, cargo que ocupó desde 1995 hasta mediados de 1996 bajo la dirigencia del ex presidente Osvaldo Otero, no se cansó de lanzar al aire feroces declaraciones que le valieron enemigos políticos y también, inevitablemente, la fama.
Un 10 de agosto de 1948 nace el primer hijo de Genoveva y Jorge Lalín en una familia clase media de Lanús Oeste. 24 años después, tal los deseos de su padre, Daniel Lalín se recibe de contador público nacional. Al año siguiente se convierte en el decano más joven del país cuando le dan ese cargo en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Lomas de Zamora.
Durante los violentos años 70 Lalín cree en la convicción de tomar el poder a través de la violencia y como muchos otros jóvenes se alinea con Montoneros, hecho que hoy asume como un error fatal. Con la llegada de la última dictadura prefiere zafar y laburar en vez de exiliarse en el exterior. Siempre fiel al peronismo, en marzo de 1990 asume como contador general de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, bajo la explosiva gestión del ex intendente Carlos Grosso.
Pero a Lalín no le preocupan las pintorescas polvaredas que deja a su paso. Mientras tanto, amasa una enorme fortuna con su holding empresarial: dos empresas constructoras, una de catering, una inmobiliaria, un restaurant, una aceitera, una revista semanal. Siempre al límite de caer en la ridiculez, Lalín responde a las contradicciones que le achacan sus adversarios con un simple: "Sí, ¿y qué?".
-Hace 25 años que estoy casado con la misma mujer. Dentro de poco voy a ser Guinnes.
-¿Hijos?
-Dos. Pablo, de 20 y Martín, de 17. Ahí los tenés ( señala un portarretratos ). El gordo Pablo y el flaco Martín. El Gordo y el Flaco.
-Mirá vos. ¿Y de qué jugás al fútbol?
-Nueve goleador tronco. Frustraciones, te las canto, de arranque.Son dos: no saber jugar al fútbol y no saber cantar. Ninguna de las dos se compra con guita. Nunca me fui a probar, porque era un tronco. Para el fútbol de ese tiempo, yo era un tronco. Hacía goles, pero con eso no alcanzaba.
-Sos contador.
-Contador público, sí. Me recibí hace 25 años, en diciembre del 72. El día más feliz de mi vida.
-¿Sí? ¿Por qué?
-Porque lo que quería era que mi viejo tuviera al hijo contador, que era lo que a él le gustaba.
-¿Unico hijo sos?
-No, somos dos.
-¿Qué hace tu hermano?
-Trabaja conmigo, somos socios en varias empresas.
-Y el que trabaja es tu hermano.
-Por supuesto, sí, ja, ja. Sin ninguna duda. Yo soy el que trata de hacer alguna idea y después viene mi hermano y rema. Es dos años menor.
-¿De pibes se mataban a trompadas?
-No, jamás. Nos queremos con locura. Fuimos socios, dejamos de ser socios. Cuando deshicimos la primer sociedad que teníamos, una curtiembre en Villa Caraza, me fui y le dejé todo como estaba. No nos repartimos nada. Nos repartimos tres o cuatro años después. Che, esto es para vos, todo esto es para vos. La relación que tengo con mi hermano es espectacular.
-¿Tus padres viven?
-Sí, viven los dos. Y la relación también es muy buena.
-Todo el mundo defraudó a alguien en la vida. ¿Y vos?
-Cuando me caí con las empresas, a algunos tipos c... Pero eso en lo económico. En lo personal, a nadie. Es más, hace poco terminé de pagar una deuda vieja a un tipo. Al hacerme famoso, me vino a ver un día y tenía una deuda de diez lucas, doce lucas, y se la pagué en cuotas.
-¿Qué harías si la mujer de tu mejor amigo se te tira un lance?
-Yo siempre le digo a mi señora que yo sería feliz si ella hiciera el amor con mi mejor amigo. Porque los dos disfrutarían, con seguridad, y yo estaría muy contento porque los dos estarían contentos.
-¿Tu mujer comparte esta manera de pensar?
-No, creo que no. Al contrario, hoy yo estoy teniendo demasiada trascendencia pública y a mi señora eso no le gusta... y a mi hijo tampoco. La nuestra es una buena pareja, una muy buena familia, que los domingos come con los abuelos y los hermanos y con la familia.
-¿Quién te aconsejó que te raparas la cabeza? Decime quién así lo fajamos entre todos...
-No sé, no sé. Mi señora, alguna mujer. Creo que una secretaria...
-¿A qué edad se te empezó a caer el pelo?
-A los 24, cuando me casé, ya tuvieron que hacer una obra de ingeniería para la fiesta de casamiento.
-A los 24 años, el pelo es un trauma.
-No, la caspa era un trauma. Mi problema era la caspa. Y no había cómo curarla. Cuando tenía 26, 27 años, aparecieron los entretejidos y me fui a ver cómo era eso. Me encuentro con un tipo que me preguntó qué hacía allá y le dije que estaba averiguando. El tipo me dice: "Lo que pasa es que yo no quiero ser más referencia. Estoy podrido de ser referencia". "¿Cómo referencia?" No había entendido, yo. "Al lado del pelado, atrás del pelado". Ja, ja. Y bueno, ahí me hice el entretejido, me tomaron una muestra de pelo y fui a los tres o cuatro días y me hicieron una porrita. Con hilo me cosieron el pelo. Y me fui a mi casa. A mi vieja la engrupí, no se dio cuenta. A mi viejo, no. ¡Cuando me vio mi viejo! Y a mi señora, tampoco. Y estuve dos o tres días, o cuatro, con eso. Y un día me estaba bañando y para bañarte tenías que agarrar un cepillo de dientes y te lo metías por el costado y te lavabas con el cepillo de dientes y justo estaba el espejo del botiquín y yo me veo haciendo así y me digo: "¿Pero puedo ser tan estúpido?". Y entonces urgentemente agarré una tijera y lo corté. Con tan mala suerte, te digo el año exacto que fue, en el año 78, que esa semana se casó mi hermano y quedé escrachado en el casamiento con el entretejido. O sea que está la foto maldita.
-¿Cómo surgió lo del arito?
-Una secretaria mía me dijo: "¿Por qué no te ponés arito?" Y me lo puse.
-¿Y qué pasó? Porque vos supuestamente sos un ejecutivo, un funcionario.
-Yo siempre... En el año 68, a las cinco y pico de la mañana, dormido, en el colectivo lleno de gente, yendo para Avellaneda, dije: "Voy a trabajar de las diez de la mañana en adelante". Decisión importante en la vida. Y muchos años después de ser contador tomé también la decisión de que cuando me levanto me pongo la ropa que se me canta. O sea que hoy, que tengo unos mangos, me puedo poner o una remera berreta o un traje italiano. Y puedo ir con el traje italiano a ver cómo juegan al fútbol y con la remera a ver al señor presidente de la Nación. Me pongo lo que tengo ganas de ponerme.
-Te levantás tarde y seguramente cuando hacés un negocio los demás están cansados y vos estás fresco.
-Yo me levanto alrededor de las nueve y media. Y otra gran ventaja es levantarme cuando me despierto. Nunca despertador. Son esos pequeños triunfos...
-Hablando con vos me da la sensación de que sos un tipo simpático. Pero públicamente parecés un tipo que disfruta irritando.
-No, no, me divierto un poquito. Me divierto transgrediendo determinados límites cuasi formales. Y nada más.
-¿No sos un provocador?
-En algunas cosas provoco. Por ejemplo, me da bronca la paquetería argentina y norteamericana de romper agarrárselas con Clinton por una sencilla felatio siendo el mejor presidente de los Estados Unidos en los últimos 20 años. Entonces, en una revista que yo dirijo hicimos un número especial en homenaje a Clinton. Y aparecieron desde Alfredo Casero hasta cualquiera hablando en homenaje a Clinton.
-¿Vos no creés que un funcionario no tiene que tener una conducta personal ejemplar?
-No, para nada. ¿Conducta personal ejemplar? No. Tiene que ser ejemplar en su trabajo, hacer lo mejor y después su vida personal es su vida personal.
-Si el Presidente tiene una excelente gestión pero le gusta irse sin pagar o le gusta robar en los supermercados ¿eso no importa porque es su vida privada?
-Esa es una acción privada pero que causa un daño a otro. Momentito, está penado por la ley.
-¿Y el acoso sexual, la utilización del poder?
-¿Y a la inversa? No te pusiste a pensar que pueda ser a la inversa. Que lo acosen a él por estar cerca del poder.
-¿Vos creés que fue así?
-Sí, absolutamente. Te voy a dar un ejemplo con Guinzburg. Vos manejás el programa y de golpe tenés una de esas minas dando vueltas y le diste un papel muy chiquito. Y se te tira un lance para que en la próxima le des más. El acoso es a la inversa, es a vos.
-O sea que la figura de acoso sexual a vos te parece una ridiculez.
-Sí, absolutamente. Me mato de risa con eso del acoso sexual.
-¿Sabés ver fútbol?
-No, yo veo a mi equipo, nada más.
-O sea que naciste para sufrir...
-Nací sufriendo. A los siete años, cuando fui a ver un Racing-Independiente, que ganó Independiente, me hice de Racing. Pero yo tengo al Racing del 58 campeón, al Racing del 61, al Racing del 66 en mi haber, y al del 67. Era hincha de un equipo protagonista.
-Cuando vos te hiciste hincha de Racing ¿era un equipo triunfador?
-Sí.
-¿Nunca pensaste que sos mufa?
-No, en absoluto. Al contrario, no soy mufa, yo traigo suerte. Yo estoy seguro que después de este reportaje te van a dar un contrato para hacer un programa este año.
-¿Qué ganás siendo presidente de Racing?
-¿Qué gano hoy? Nada. Hoy pierdo, hoy pierdo mucho. Pero voy a ganar mucho. Primero, en lo personal. Esto es como empezar con un departamento de dos ambientes, tres si tenés alguna relación para conseguir un crédito, como yo en el año 72, y después pasar a uno de cuatro. Yo arranqué con uno de tres, uno de cuatro, uno de cinco, después me caí y bajé un poquito. Y un día llegás a un flor de departamento. Y así vas cubriendo etapas. Y si no te interesa la guita como loco pero sí te interesa tener una buena guita como para vivir bien, te empezás a plantear otras cosas. Empezás a leer un poco más. Bueno, un buen día dije: "Este Juan De Stéfano en Racing es un verdadero desastre". Me acuerdo que era el año 94 en cancha de Racing contra Gimnasia. Racing era un desastre. Entonces pensé en meterme en la política de Racing, porque yo soy un tipo de suerte y le voy a traer suerte a Racing. Hoy ¿por qué voy? Por toda la gloria. Hoy voy por toda la gloria. Ordenarlo a Racing, dejarlo con una deuda manejable, dejarlo con divisiones inferiores que por lo menos el 50 por ciento del equipo sea surgido del fútbol amateur y con un título de campeón en los tres años. Voy por toda la gloria. Y después, recuperar mi guita. Porque si lo ordeno bien recupero la guita, que puse demasiada.
-¿Pusiste mucha plata?
-Sí.
-¿Cuánto?
-Y, cinco palos y pico. Una locura total. Pero la locura tiene una interpretación muy extraña. Tuve una charla con De Stéfano, en septiembre del 94, cuando le dije que se fuera de Racing. Y a él no se le ocurrió mejor idea que contestarme tirando en el barrio que yo vivía un panfleto. Te estoy hablando del año 94. Recién empezábamos a caminar para tratar de ver si De Stéfano daba elecciones en Racing y si nosotros le íbamos a hacer la contra a De Stéfano. Y me tira un panfletito interesante, con su forma de siempre de tratar de amedrentar al otro: "Señor vecino, cuide a sus hijos de la droga, el jefe del narcotráfico de Avellaneda vive en su barrio". Yo estaba en Miami, y me llama mi socio y me dice: "Mirá Daniel, te panfletearon todo tu barrio". Y mi hijo agarró uno de estos panfletos. Entonces lo llamé desde Miami, el tenía 14 años por esos tiempos, y le dije: "¿Vos creés eso, hijo? Yo te prometo que lo voy a echar a patadas a De Stéfano y que voy a sacar campeón a Racing". Así que esa locura de poner plata es porque todavía me falta cumplir un pedacito de la promesa a mi hijo. Y la voy a cumplir.
-¿Y con otros dirigentes, como Osvaldo Otero?
-Otero es un incapaz. Fundamentalmente un incapaz. Cuando asumí, tuve la obligación y el derecho de llamarlo rata. Porque lo que él hizo conmigo no tiene nombre.
-¿Qué hizo?
-No... La mejor palabra que le cabe es rata.
-¿Qué creés que piensan los hinchas de Racing de vos?
-El 50,4 piensa que puedo sacar adelante a Racing y el 49,6 piensa que de ninguna manera. O sea que soy, como la revista Humor, levemente superior a la mediocridad general.
-¿Cómo es un día tuyo?
-Me levanto y leo los diarios. Clarín y Ambito Financiero...
-¿Página/12 no?
-Muchas veces leo Página/12, pero para divertirme.
-¿Por qué?
-Me divierte mucho la izquierda vernácula. La verdad es que me divierte mucho.
-¿Por qué te divierte tanto?
-Porque no quieren escuchar otra cosa que a ellos mismos. Por eso nunca pasan de ese tres, cuatro por ciento. Y dentro de poco desaparecen.
-¿Y después de leer el diario?
-Me pongo a laburar. La agenda en la oficina empieza a las once. Nunca hago una reunión antes de las once. Así empieza la cosa. Voy mezclando reuniones de Racing y de negocios. Ahora estamos con un emprendimiento inmobiliario muy grande en Avellaneda, muy grande, vamos a hacer 60.000 mil metros cuadrados. Después, algún almuerzo en mi restaurante.
-¿Cuál es tu restaurante?
-Calle de Angeles, Chile 318. Uno de los restaurantes más lindos de Buenos Aires.
-¿Qué sentís cuando firmás un editorial de tu revista, La Maga?
-Siento que es para lo único que me sirve.
-La compraste para eso.
-No, no, la compré de casualidad a partir de que había dos amigos míos que no la podían sostener y no se la querían vender a un grupo español porque los condicionaban demasiado. Entonces me preguntaron si podía acompañarlos y los acompañé con el 50% . Después me peleaba por lo que decían.
-En realidad, con lo que vos estás diciendo de Página/12, entiendo que la compraste para tener un medio menos de izquierda.
-No, yo creo que en el fondo la revista sigue siendo peronista, y ser peronista es la única izquierda posible en la Argentina.
-¿Fue alguna vez izquierda el peronismo?
-Sí, sí. La izquierda para mí es transformar, levantar el nivel de la clase trabajadora y darle dignidad.
-No sería el caso de Menem.
-El Turco agarra al país en una situación gravísima, en un estado desesperante, y transforma realmente a la Argentina. Pero la transforma con un costo social importante. Va a terminar el 99 saldando ese costo, absolutamente. La Argentina era un quilombo espectacular. Menem la ordena, la hace más sensata, económicamente avanzó muchísimo, ha solucionado montones de problemas. La Argentina está diez veces mejor que en el 89. Desde todo punto de vista.
-Desde un punto de vista social, no.
-El costo social del año 89 era terrible. Los supermercados los cuidaban con ametralladoras. Era terrible. Terrible.
-¿A Alfonsín no lo ayudaron a que la situación fuera inmanejable?
-Bueno, la política también es eso. La política también es eso. No debería ser eso. Por eso yo sostengo de que por ejemplo hay cosas que hay que discutir en serio, independientemente de lo partidario, como es la educación en la Argentina y qué Argentina queremos para el 2020, 2030, que no pasa por aumentarle los sueldos a los maestros o por ir a cantar rock a la carpa docente. Sino en armar un plan de educación que no pasa por el aumento a los docentes. Con respecto a lo de la carpa docente coincido bastante con María Elena Walsh. Para mí, Marta Maffei no es muy distinta a Lorenzo Miguel y a Armando Cavallieri, en cuanto a su objetivo, que es aumentarle los sueldos a sus sindicalizados.
-A lo sumo lo que se le critica a un sindicalista es si se enriquece con su gestión sindical. Pero nadie le critica a un sindicalista que luche por su gremio.
-Por supuesto, pero no creo que sólo luchar por el aumento de sueldos sea la revolución cultural.
-A La Maga llegás porque estaban en la lona y los ayudaste. A Racing de alguna manera también llegás porque estaba en la lona y lo ayudaste...
-No, no, trato de que La Maga no se caiga y pueda seguir. Quiero hacerla con una cultura mucho más universal. Para La Maga Borges no existiría en su etapa anterior. Y yo creo que Borges existe. Yo soy un admirador incondicional del Che Guevara, pero creo que de cada personaje hay que rescatar algunas cosas. Por ejemplo, yo de Alfonsín rescato su democratismo, a pesar de que tuvo todos los medios de comunicación controlados, y no largó ninguno. Todos los canales, todas las radios ¿eh? No largó ninguno. O sea que la libertad de prensa que hay hoy en el país no existió nunca jamás.
-Al mismo tiempo que hay libertad de prensa ¿no sentís que ésta es la época en la que los periodistas se sienten más perseguidos?
-Si se sienten así, no tienen razón.
-En más de una nota leí que fuiste montonero.
-Sí, sí, fui...
-¿Fuiste un cuadro importante de Montoneros?
-No, no. Más bien yo era de la JP regionales, que era el aparato logístico de Montoneros, pero siempre me sentí montonero y me sentí como parte del aparato, de esa cantidad de gente. Esa era una época de la Argentina y del mundo muy especial. Teníamos el Mayo Francés, la revolución cubana. El poder nace de la boca de un fusil, vamos a hacer la revolución para la gente con violencia. A la larga y con la experiencia todo eso terminó siendo un error. Hemos pagado con muchísimos muertos, pero yo me sigo sintiendo de izquierda.
-¿Se puede ser de izquierda teniendo plata?
-Eehh, sí. Pero yo desprecio a la izquierda dogmática. Te doy un ejemplo terrible: yo descubrí a Borges tardísimo, por un problema dogmático, que era que para el peronismo Borges no existía. Borges era la contra. ¿Me entendés? Jorgito Lanata ¿es de izquierda? Sin ninguna duda. ¿Tiene plata? Parecería que sí. Cuando a Jorge lo rajan de Canal 2 lo llamé yo al productor para que escribiera en La Maga de lo que quiera. ¿Te das cuenta? Yo financié los poemas a las Madres de Plaza de Mayo en Plaza de Mayo. Eso nadie lo sabe. Yo creé La Maga Producciones. Y queríamos hacer un espectáculo con Mario Benedetti y Juan Gelman diciendo poemas en un teatro. Y cuando estaba todo O.K. el señor Benedetti se enteró de que yo era duhaldista y se negó a hacerlo. Un disparate espectacular.
-¿Juan Gelman dijo lo mismo?
-No, no, Juan estaba de acuerdo, y es un proyecto en el que voy a seguir avanzando y madurando, como también tenemos ganas de hacer Horacio Salgán Fito Páez, por ejemplo. ¿Te das cuenta? Cosas para la cultura. De izquierda, de derecha, qué sé yo.
-Imaginate a ese chico que fuiste. ¿Qué diría al ver a este señor con el pelo rapado, el arito y hablando bien de Menem y de Duhalde?
-Bien, bien. Porque el primer planteo serio que me hago es cuando los montoneros se enfrentaron con Perón. "Pero ¿por qué nos estamos peleando con el viejo?". Yo fui de los que estaban en la plaza, de los imberbes. Y me di cuenta, después de mucho tiempo, de que en la política cuando llegás al poder vos no tenés que elegir lo mejor sino lo menos malo. Y este es el drama de la política. Como lo que está pasando. Me c... de risa con el Frepaso, la Alianza y demás. Vienen con el discurso ético y lo primero que hace la Vieja Meijide es poner al esposo de ñoqui en la Legislatura. Es una risa.
-Ahí sos tendencioso. ¿Por qué de ñoqui? Lo puso a trabajar.
-Gracias. ¿Y por qué lo sacaron después? No, no. El marido era ñoqui. Como fue ñoqui ella en el Concejo Deliberante. Como fue ñoqui ella. Pero no importa.
-Cuándo te mirás al espejo en la mañana ¿qué ves? ¿te gustás?
-No, yo soy horrible, soy feísimo. Y además tengo un poco de panza. Porque yo casi nunca tuve panza. Entonces estaba contento con mis piernas, con mi espalda. Con mi cara jamás estuve contento, siempre fui horrible. Dios me dio lengüita, que sirve no sólo para hablar, sino también para comer. Gracias a Dios eso es lo que tengo. Pero soy feo.
-¿Cuándo empezaste a tener guita?
-Tuve varias etapas de guita. En el 80 me compro una grandísima concesionaria de autosy hago un buen negocio. Después, en el año 81, pongo una agencia de Alfa Romeo y me va muy mal. Con la devaluación me caigo. Después me caigo otra vez por el 85, pero sigo siempre acumulando. La casa quinta está, la casa va creciendo, en el 87 tengo una flor de casa en Avellaneda, que es donde me tiraron los panfletos.
-¿Seguís viviendo en Avellaneda?
-No, no. Hoy la tiene mi hermano y yo vivo en el centro hace dos años y medio. Yo siempre fui bien o mal, bien o mal financieramente, pero acumulando.
-Algunos te vinculan con el grupo Yabrán.
-No tengo idea de quién es Yabrán. Sí hablé dos o tres veces con Celestino Blanco, cuando era diputado nacional, que es gerente de una de las empresas. No tengo la menor idea de Yabrán. Lamentablemente.
-¿Y en los años del proceso qué hiciste?
-Laburé. Me quedé siempre acá. Laburamos en la profesión y fuimos zafando, sin mayor problema.
-¿Qué le criticás a Menem?
-Yo creo que Menem es, lejos, el mejor político de hoy en día. El que le sigue está muy lejos.
-¿Duhalde es el que le sigue?
-No, no. Raúl Alfonsín. Creo que Duhalde es un político muy laboral. Pero yo soy duhaldista. Voy a seguir siendo duhaldista porque creo que la política no paga a los traidores.Por eso le vaticino a Chacho Alvarez que no va a ser el conductor de la Argentina porque es un gran traidor.
-¿Tenés mucho contacto con Duhalde?
-No. La última vez que lo vi fue en el año 91, en el lobby de un hotel en España, pero sí soy congresal provincial de la provincia, por Avellaneda. Tengo muchos amigos duhaldistas, milito en el duhaldismo de Avellaneda. Espero que Duhalde sea presidente porque creo que es una persona muy trabajadora. En lo único que disiento con él es en el tema de manejarse con las encuestas, pero bueno, él sabe mucho más que yo de política.
-Si llegás a sacar a Racing campeón, tenés un futuro político. ¿Te ves Presidente?
-No, hay que tener una personalidad muy especial. No podría. Te vuelvo a decir: en el ejercicio del poder uno muchas veces tiene que elegir el camino menos malo, no el mejor. Entonces es muy difícil.
-¿Cuándo fue la última vez que te agarraste a piñas?
-Fue hace poco. Cuando estábamos luchando contra De Stéfano en Racing. Yo pedía elecciones a los gritos en la tribuna y me vinieron a pegar y me ligué unas cuantas piñas.
-¿Sos muy peleador?
-Soy peleador, sí. Ahora estoy mucho más tranquilo. Me divierte más pegar con la palabra.
-¿Vos creés que regalar entradas a la barra brava puede influir en la violencia en los estadios?
-No, en absoluto, si no no las hubiera regalado. Al contrario, yo creo que regalándoles las entradas... Yo sostengo que si les doy cien entradas y les digo además que en los partidos de visitante van a ir en micro porque quiero que lleguen ordenados a la puerta donde tienen que entrar y se suban al micro cuando salen vigilados por la policía y se van, los condiciono. Hago que no puedan tener banderas de equipos rivales ni banderas que ataquen a periodistas o a directivos de la AFA o de otros clubes.
-Todos le tenemos miedo al ridículo pero siempre transitamos por la cornisa.
-Yo no le tengo miedo. Yo soy ridículo. Una vez lo escuché a Borges, que decía: "Yo soy contradictorio. ¿Y qué?". Yo creo que hay que ir evolucionando y hay cosas que a veces uno piensa y que después va cambiando. Y no es cuestión de defender a ultranza lo que alguna vez uno dijo y si estaba equivocado. Creo que hay que ser más sensato.
-¿Qué mujer argentina te revienta la cabeza?
-Ninguna, en absoluto.
-¿Nunca tuviste la fantasía de que podías ser homosexual?
-En algún momento tuve aversión por el homosexual, y ahora no. Para nada. Lo único que me preocupa es que la droga domine todo. A mí lo que me preocupa es que el otro no se domine. No conocí jamás la droga, no se lo qué es. No tengo la menor idea. O sea que si se puede ser tan loco como soy yo y tener un motorcito como parece que tengo yo ¿para qué necesitamos la droga, muchachos?
-De chico ¿te pegaban mucho?
-No, muy poco. Mi viejo me fajó tres o cuatro veces. Pero me dio una de las enseñanzas más lindas. Yo le tenía miedo a un chico. Cuando venía él, yo cruzaba la calle. Y un día mi viejo me preguntó: "¿Por qué cruzaste?". "Porque le tengo miedo a Víctor". Se llamaba Víctor Parra, me acuerdo. Me dijo: "Ahora te vas a ir a pelear con él". Y fue una de las mejores enseñanzas de mi vida.
-¿Cómo lo ves a Racing?
-El fútbol argentino necesita que Racing salga campeón, y ahora tiene un presidente que lo va a sacar campeón, que va a ser serio para manejar el club...
-¿Vos decís, tu sucesor..?
-No, yo, el actual. En los próximos seis campeonatos, Racing va a salir campeón.
-Bueno, yo quisiera cerrar este reportaje con una promesa que estés dispuesto a cumplir si Racing sale campeón.
-Ya prometimos que vamos a ir a la Virgen de Itatí, en Corrientes, porque el Chango Cárdenas decía que eso era lo que prometieron cuando salieron campeones en el 66.
-¿Y vas a ir caminado de acá a Corrientes?
-No, voy a ir en peregrinación. Colectivos y colectivos con hinchas de Racing.
-¿Y cuál es el esfuerzo? No te digo que te cortes una mano, pero ¿qué estás dispuesto a hacer como esfuerzo físico?
-Te digo que de verdad es un gran esfuerzo físico. Porque el fútbol tiene una cosa increíble. Por un lado, tiene lo mejor de todo, que es lo más democrático que hay en el mundo. Punto dos, tiene un grave problema: que es que es muy mediático, y al ser tan mediático tipos como yo de golpe se convierten en figura pública. Tengo miedo de que me pase lo mismo que a Palito Ortega o a Meijide, que uno no sabe bien por qué están ahí ¿eh?.
-A vos te preguntan la hora y decís: "Esta hora es la hora en que Graciela Fernández Meijide debería desaparecer de la política..." Con Chacho Alvarez sos igual.
-Quiero ser enemigo político de ellos porque creo que son una mentira, pero una gran mentira. Es el político mediático.
-Hoy toda la política es mediática. Vos mismo tenés mucha prensa, y ayudás a que así sea. ¿Vos creés que si vos no usaras arito, no tuvieras un estilo excéntrico, tendrías la misma prensa que tenés?
-De ninguna manera.
-Sos noticia y aparecés en televisión.
-Estoy totalmente de acuerdo. Me incluyo porque yo soy un animal político. Es decir, yo hago política y el resto del tiempo hago negocios. Soy presidente de Racing y demás. Pero me incluyo: es verdad que hago política.
Texto: Jorge Guinzburg
Fotos: Ruben Digilio
Producción:Pablo Galfré






