Las apps que ayudan a manejar tus emociones

Fuente: LA NACION
Vicky Guazzone di Passalacqua
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27 de julio de 2019  

Desde hace un año, Florencia Maldonator tiene un nuevo hábito. Al fin del día, abre la app Daylio y contesta algunas preguntas sobre su jornada. Al elegir entre diversos estados de ánimo, se despliegan categorías de acciones para justificar su respuesta. Y mediante esta información se arman informes, evaluando cómo estuvo y qué acciones son las más asociadas a los diferentes estados. El fin es lograr una suerte de "diario de bienestar" que pueda evidenciar aquello que la hace más o menos feliz, para ser más consciente y actuar sobre ello. "Está bueno tomarte tres minutos para pensar y que los días no te pasen de largo", apunta Florencia, que desde que usa la app cambió la forma en que valora las cosas más chicas que la hacen feliz en la rutina.

"Ya no espero actos o situaciones enormes para decir que tuve un gran día", asegura Florencia. Aficionada a la escritura y acostumbrada a llevar un recuento de las cosas que vivía (el famoso "querido diario"), encontró en esta aplicación una forma de tener ese registro más a mano que nunca, con el complemento del armado de informes. Lo que se dice una unión perfecta entre el mundo digital y el emocional, de la que no solo Florencia toma provecho sino que son cada vez más los que se suman a este uso de la tecnología con fines de bienestar personal. Además de Daylio, existen otras aplicaciones para meditar, tratar de dormir mejor y practicar el mindfulness, entre otras que podrían agruparse bajo la carpeta de "apps emocionales".

Tal vez Mend sea la más exótica, en el sentido de que fue creada para ayudar a superar una ruptura amorosa. ¿Cómo lo hace? A partir de una serie de preguntas y tips que pueden ponerse en práctica para empezar el proceso de sanación, así como contabilizar la cantidad de días sin contacto con el ex. Aún no muy difundida aquí, The New York Times la llamó "un personal trainer para separaciones".

Similar rasgo de acompañamiento personal es el que tienen aquellas apps que proponen medir el sueño en pos de mejorar su calidad, como Sleepzy, Sleep Cycle o las que utilizan los smartwatches. "Tengo uno con varias prestaciones, entre ellas, la del sueño. Mide ciclos profundos y ligeros, y aunque mi promedio es de cinco horas diarias, me hizo querer aumentarlo a seis", relata Darío Gallo. A la vez, estos datos pueden cruzarse con registros como el movimiento diario y establecer así objetivos en pos de mejorar el bienestar general. "Le pedí a la aplicación que me avise si estoy sentado mucho tiempo, y el otro día fui a tomar un café y me tembló la muñeca, diciéndome 'necesitás moverte un poco'. Creo que la posibilidad de ver las métricas en gráficos -sueño, pasos- ayuda. Son a la vez informativas y desafiantes, porque el día que no caminás, eso se desploma", describe.

En sintonía, Paula Magnanini suele usar Muji to Sleep, una app que propone diferentes sonidos de la naturaleza o hasta crea una melodía acorde con el pulso cardíaco en pos de generar un clima propicio para el sueño. "Me permite relajarme y dejar atrás más rápido el trabajo, la rutina y los quehaceres de todos los días", cuenta. Con un timer que permite setear cuándo debe apagarse, va incitando al sueño entre sonidos de bosque, agua y fuego, entre otras opciones. "Me gustó la idea de usar el teléfono, que casi siempre distrae y te tiene pendiente, para hacer algo que me hiciera bien", sintetiza Paula.

Bajar revoluciones

Una de las prácticas más difundidas en el último tiempo es la meditación. Bálsamo contra el estrés diario, no podía entonces quedarse fuera de esta nueva revolución digital.

Para Josefina Lier, desde hace dos años Headspace es su aliada para frenar con la vorágine. "A veces el concepto de meditación asusta, porque pensás que tenés que estar 40 minutos concentrado, con mantras, y no es así. Esta app, por ejemplo, propone prácticas guiadas de entre tres y 25 minutos, y es ideal para empezar", describe. Además, tiene programas enfocados a distintos propósitos, como manejar la ansiedad, lidiar con el insomnio o hacer crecer la autoconfianza. "Explica todo de forma superdidáctica, incluso con videos animados que muestran cómo funciona la mente y el porqué de ciertas técnicas. Es muy pedagógica y fácil de usar", recomienda Josefina.

Sumidos en la rutina del día a día, no siempre resulta tan simple encontrar el momento para meterse de lleno en la concentración que esta tarea requiere. Por eso la guía digital es una gran ayuda. "Puedo activar las meditaciones en un segundo desde mi teléfono, y aprovecharlas aunque tenga poco tiempo", ilustra Ita Denegri, usuaria de Calm e Insight Timer.

Y si de estar presente se trata, resalta la primera app argentina creada con este fin, llamada Pausa y con el aval de Clara Badino, referente local y regional del mindfulness. Creada hace dos años en alianza con AnimaEdu (un proyecto conformado por ex directivos de Google y Facebook), se diferencia de otras apps de este estilo debido a que mantiene la humanización, haciendo un acompañamiento real a través de la herramienta virtual. "Hay un equipo de personas detrás de esta app, dándoles feedback directo a los usuarios; yo hasta contesto por Whatsapp", detalla Badino, que asegura que creció la necesidad de este tipo de recursos en el celular porque se requiere en lo cotidiano, casi como un kit de primeros auxilios.

Y aunque en una primera impresión pueda parecer que el mindfulness y el uso del teléfono son incompatibles, la especialista asegura que esto es porque pensamos en una conexión virtual que se ha deshumanizado. "Si a lo digital le agregás humanidad, es un combo maravilloso", asegura.

Visión experta

Si estas aplicaciones son tendencia o realmente llegaron para quedarse, lo dirá el tiempo. O el perfil de cada usuario. "Como todas las apps que usamos, tienen que estar al servicio de una decisión previa. Debería haber primero una búsqueda de mejora de alguna conducta. Y a la vez, depende mucho de cada persona, porque lo que a uno puede ayudarlo a otro le puede parecer una forma de perder el tiempo con el teléfono", analiza Martina Rua, periodista especializada en tecnología. Para ella, estas apps son una herramienta más que las personas tienen para su cuidado emocional, pero que aisladas y sin la voluntad no sirven de mucho. En su propia experiencia, sin embargo, Headspace, Calm y Pausa le han resultado muy bien, en especial la última. Y agrega que cree que aquellas apps que apuntan a armar comunidad y compartir logros también tienen éxito, en tanto funcionan como ayuda o presión externa para alcanzar una meta.

"Este tipo de herramientas funcionan para desarrollar habilidades que ya existen en la persona, pero no están trabajadas o entrenadas. Permiten un ensayo y error de actitudes. Pero hay que entender que solo sirven para calibrar la vida, no para vivir en ellas", dispara el psicólogo Omar Hein, que marca que si una app nos incomoda o genera angustia se puede eliminar, cosa que no puede hacerse en el mundo real con las relaciones. Es decir, podemos valernos de estas apps como recursos, pero no podemos esperar que nos cambien la vida. "Ninguna tecnología sustituye la interacción física y emocional cara a cara que los seres humanos necesitan para la construcción de su autoestima y personalidad", agrega el profesional.

Está claro: la caja de herramientas puede estar en el celular, pero el arreglo solo puede hacerse en la vida real.

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