
Las raíces del minimalismo están en el estilo oriental
Un concepto que va más allá de la moda
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Mucho se ha hablado, en ocasiones erróneamente, sobre el minimalismo. De una manera equivocada, se lo ha reducido sólo a una moda o estilo decorativo, lo que originó la controversia de gustar o no de esta tendencia .
Pero más allá de eso, es importante rescatar su esencia y tomar lo que le aporta a los tiempos actuales. Esta es una época signada por el consumo y las modas, que ha hecho que el hombre pierda, en parte, el sentido de las cosas y quiera obtener objetos simplemente para cubrir el deseo de posesión.
Por eso es importante rescatar que el despojo minimalista, y en general oriental, no es ausencia, es dar lugar a otras cosas que existen. Porque la presencia abundante y desmedida de elementos no nos permite encontrar lo esencial: la naturaleza misma. La idea del minimalismo y de la decoración japonesa es que el espacio interior esté vacío para recibir el paisaje natural. De esa manera se consigue la serenidad necesaria para la reflexión y la búsqueda interior, que es de lo que se carece en el mundo actual. Paradójicamente, es visto como un estilo frívolo. ¿Acaso un espacio inundado de luz natural no es más cálido que los objetos que habitan en él?
Entre otras características, el minimalismo se conjuga entre la espiritualidad y sensibilidad de la milenaria tradición japonesa y el funcionalismo depurado del movimiento moderno del siglo XX.
Hoy, sus conceptos podrían ser tomados por cualquier tendencia para regular el proceso de su diseño. La clave está en la síntesis, en la utilización de lo elemental. Pensemos, por ejemplo, en la máxima expresividad lograda por un solo gesto.
Creo que esta idea es de un gran aporte para el hombre, ya que eleva valores que a veces son olvidados en el apuro cotidiano. Es por todo esto que el minimalismo no es una moda.
La autora de esta nota es la diseñadora gráfica Miriam Szuchman






