
Las razas peligrosas en Cataluña
Por Eduardo Tarnassi Para LA NACION
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Los medios de comunicación, mes a mes, dan cuenta de alguna agresión canina contra seres humanos. Este fenómeno no es sólo local. La Vanguardia, el diario español más importante de Barcelona, dedicó un largo artículo al tema como consecuencia de la repetición de episodios violentos. Al respecto señala que la propia asociación de veterinarios solicitó a la administración nacional que "comience a exigir la identificación de los perros potencialmente peligrosos Ñclasificándolos por razaÑ y que se establezca quiénes son sus dueños".
A diferencia de lo que ocurre en nuestro país, España cuenta desde 1999 con legislación para hacer frente a los ataques de perros peligrosos. Sin embargo, los veterinarios la consideran insuficiente. "Las leyes se hicieron para frenar la alarma social pero, por no cumplirse, son un fracaso", dicen. En esta conclusión coinciden los profesionales y las entidades defensoras de los animales. Según La Vanguardia, el Colegio de Veterinarios de Barcelona "reclama la creación de un verdadero cuerpo de policías especializado para enfrentar al creciente número de episodios de este tipo".
Las leyes catalanas identificaron once razas potencialmente peligrosas y estableció que sus propietarios quedaban obligados a registrar al animal, deambular con él atado, con bozal y a contratar un seguro de responsabilidad civil. Sin embargo, esto tampoco dio resultado ya que, según el diario, "el fracaso se debe al desenfoque legislativo, ya que el verdadero problema no radicaba en determinar la raza de los animales agresivos, sino en prevenir el inadecuado adiestramiento que los convierte en fieras".
Según el doctor Alberto Sordé, presidente del Colegio de Veterinarios catalán, "el control sobre los perros potencialmente peligrosos es insuficiente y, según estimaciones, la mayor parte no están identificados, los policías locales no tienen formación adecuada para reconocer razas y, por culpa de los municipios, no se cumple con la obligación para registrarlos".
Como se verá, el problema no es sólo nuestro, aunque la forma de enfrentarlo es diferente.






