
LIBROS CON LAS PILAS PUESTAS
AUNQUE CAUSE DOLOR IRRESISTIBLE, LA ERA DEL PAPEL PARECE A PUNTO DE TERMINAR
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Gracias a que un alemán llamado Johannes Gensfleisch Gutenberg inventó hacia mediados del siglo XV la imprenta de tipos móviles, fue posible editar libros en serie. Menudo salto: antes de esa luminaria, las publicaciones se escribían con el pulso paciente y eterno de los monjes amanuenses. Para evitarles un shock a los lectores -una selectísima minoría entonces-, provocado por el cambio abrupto, Gutenberg procuró que los moldes tuvieran fallas y manchas, de modo que la escritura mecánica se asemejara a la manual.
Casi seis siglos más tarde, trucos como ése, con los que se pretende limar las aristas propias de un cambio brusco, servirán para que los lectores recibamos las novedades con menos rechazo. Para evitar crisis intelectuales y estéticas, el libro mantendrá su apariencia externa, su lomo y su tamaño. Aunque bajo la cáscara, la pulpa tenga gusto a cable. En Estados Unidos, el Massachusetts Institute of Technology Media Lab (Laboratorio de Medios de Comunicación del Instituto de Tecnología de Massachusetts o, por sus siglas, MIT)) está desarrollando un proyecto aún sin aplicación concreta: The Last Book (El ultimo libro, así llamado porque se cree que no habrá nada superior en el rubro) tiene encuadernación y cientos de páginas con tinta electrónica. Esta tinta se aplica desde adentro (a diferencia del proceso en imprenta) y consiste en esferas microscópicas -en una página entran millones- cada una mitad blanca y mitad negra. Para que cada página tenga el aspecto de una hoja impresa, basta con rotar las esferas hacia su lado blanco o negro. Este giro se logra mediante unos delgadísimos hilos metálicos que se encuentran en cada página y que reciben órdenes desde el lomo del libro.
Un ejemplo práctico: usted compra uno de estos libros que contiene diez obras ingresadas en su disco rígido. Mira la lista en tapa y elige un título. Según lo que se seleccione, las bolillas girarán con el fin de reproducir el texto en las páginas.
Y después, el uso será tan práctico como siempre. Se lo podrá enchufar en casa, o cargar las baterías y llevarlo al sitio que le plazca. Es más: se podrán hacer subrayados y anotaciones. El visor estará diseñado para detectar la presencia de biromes o lapiceras, e incluso se podrán doblar las páginas. Inicialmente, sólo será posible cargar unas pocas obras en cada volumen, pero los cálculos indican que se llegará a crear aparatos con tanta capacidad como para almacenar en cada uno bibliotecas enteras, incluso la del Parlamento norteamericano, que tiene nada menos que 17 millones de obras. Hasta se habla de poder recibir transmisiones de noticieros que se autoimpriman, creándose así un diario al instante. En el MIT, estiman que el prototipo verá la luz dentro de dos o tres años, y que uno de cuatrocientas páginas se producirá dentro de un lustro. El valor oscilará entre 500 y 1000 dólares, pero se estima que los costos irán disminuyendo con al paso del tiempo. La idea es alcanzar precios tales que la pérdida de un librito no quiebre la economía ni la estabilidad mental de ningún lector.
A diferencia del libro con forma de libro, está ya a la venta el e-book: un visor de cristal líquido donde las páginas se pasan en una misma pantalla, y con sólo apretar un botón. Los hay de tres tipos: el Rocket e-book, el softbook y el Millenium Reader, que a su vez vienen en versión pocket y enciclopedia.
Estos aparatitos -cuyo valor está entre 200 y 500 dólares- sirven para hacer compras vía Internet. El usuario hace el pago con su tarjeta de crédito y Amazon le envía el libro deseado a su dirección de correo. Finalmente, el cliente baja el archivo de texto al e-book, donde quedará almacenado y listo para leer.
Todo parece perfecto, excepto por un aspecto clave en estas cibertecnologías: la vida útil. Quien tenga en su casa una biblioteca más o menos completa, seguramente albergue algún ejemplar con más de medio siglo. Ni hablar de las instituciones especializadas que almacenan libros del siglo XV. ¿Alguien imagina, en cambio, un e-book funcionando en el siglo XXV? Al respecto, Eduardo Dahl, periodista del suplemento Informática de La Nacion, hizo sus augurios: "No podemos esperar que la electrónica moderna dure mucho más de veinte años -opinó-. Incluso en condiciones controladas de humedad y temperatura, los CD-Rom tienen un período de vida estimado en doscientos años, aunque dentro de doscientos años habría que ser mago para encontrar una lectora de CD. Es fascinante, pero me pregunto si estamos dispuestos a trocar un material en el que confiamos tanto por unas máquinas en las que hemos aprendido a desconfiar, que fallan, que se cuelgan".
Aunque indirecta, una manera de escrutar el futuro del libro podría ser, acaso, la de intentar una mirada al porvenir del diario, por ser éste un pariente suyo más o menos cercano.
El diario electrónico ya es un hecho: no hay periódico de alcance nacional que no cuente con una web page y una edición on line; y son cada vez más los que se suman a la costumbre de recibir las noticias vía Internet.
Para explotar a fondo este nuevo lenguaje informativo, fue creado News in The Future, un consorcio que colabora con el Massachu-setts Institute of Technology y se dedica a investigar el desarrollo de la prensa. Al respecto, se están desarrollando sistemas para discernir y monitorear los intereses de los lectores, con el fin de unificarlos en sus gustos y crear las llamadas comunidades de interés.
Carlo Rosella, director de la Stampa, el tercer diario de Italia, declaró recientemente, durante una entrevista realizada por el periodista Fernando Laborda, que los diarios sobrevivirán otros 20 o 25 años, luego de los cuales enfrentarán problemas.
"La generación surgida con la popularización de la radio -agregó- pudo convivir con la del papel. También la generación de la televisión. Pero la nueva generación de la cultura electrónica, la de los chicos que hoy tienen diez años, rechazará los libros o los diarios. Internet es un aluvión de información, pero sin análisis. Como la TV, no siempre muestra qué hay detrás de la información. La prensa escrita podrá sobrevivir brindando análisis, cultura y la crónica diaria. La prensa popular o amarilla, en cambio, no tiene porvenir: no podrá competir mínimamente con la TV. El mundo de la Internet está sobre nosotros, como la astronave de la película El día de la independencia". Ted Turner, el magnate de la CNN, que hace más de dos años decidió invertir en medios gráficos al fusionarse con Time Warner, declaró, no obstante, en una entrevista publicada por el suplemento cultural de La Nación , en marzo de 1998, que está preocupado por el futuro de la prensa impresa, especialmente por los periódicos. Sobre todo, por la importancia que ha cobrado Internet.
Para otros, sin embargo, la amenaza del diario tal como lo conocemos no es tanto el ciberespacio, sino la misma prensa escrita. Durante su última visita a la Argentina, el semiólogo y profundo amante de la letra impresa Umberto Eco tiró de las orejas a los periódicos al asegurar que son tan indispensables como los libros, pero que actualmente están amenazados por sí mismos. "Ya no pueden ofrecer las noticias antes que la televisión, de manera que deben elegir: o dicen algo más, con mayor profundidad, o hacen referencia a la TV. Lamentablemente han elegido el segundo camino."
Larga vida
"La pregunta sobre si el libro va a sobrevivir no tiene sentido. Hay inventos en la historia de la humanidad, como la cuchara, la tijera y la silla, que prácticamente no han cambiado. Y el libro pertenece a este tipo de creaciones." Umberto Eco .
"Estamos a diez mil kilómetros de donde ocurren estos desarrollos, y volamos en otro nivel que esos países. Por lo pronto, nos queda la tarea de difundir el hábito de la lectura." Francisco del Carril, director general de Emecé Editores .
El otro Gutenberg
Illinois, 1971. Michael Hart, un académico de la universidad local, está aburrido. Entonces decide matar su tiempo libre tipeando en un mainframe toda la Declaración de la Independencia de Estados Unidos. Una vez ingresado el último punto, la envía por e-mail a todos los rincones del ciberespacio y da el primer paso de lo que será el Proyecto Gutenberg: un plan consistente en digitalizar la mayor cantidad de textos posibles, para que los usuarios de Internet puedan levantarlos sin poner un centavo.
Por ser un servicio gratuito, sólo ofrece obras cuyo derecho de autor haya caducado. Se las puede leer directamente en la pantalla de la computadora, o bien bajar a un e-book. El sitio para acceder a ellas es http://promo.net/pg/. Para textos en castellano (en su mayoría, literarios), está la Biblioteca de la Nueva Alejandría: http://nalejandria.com/OO/biblio/l/index.htm.
Siempre habrá libros
Escribe: Manfred Grebe
No creo que el futuro de la galaxia Gutenberg, es decir, del libro como soporte de la palabra escrita en el que hemos sido educados, esté amenazado. Es indudable que las nuevas tecnologías abren posibilidades insospechadas por permitir la transmisión y acumulación de cantidadades ingentes de información y porque, además de ocupar muy poco espacio físico, hacen posible una actualización permanente de los contenidos. Pero la lectura satisface otras necesidades más relacionadas con la vida del espíritu, desde la imaginación hasta la reflexión; creo seguir encontrando en el papel impreso un soporte especialmente preciado por sus posibilidades de belleza formal y tipográfica y su propia sensualidad como objeto, con independencia de que coexista con otros nuevos soportes de formación, información o entretenimiento.
Caeríamos en una simplificación al pensar que el avance que se está dando en el terreno de los nuevos artefactos suponga la desaparición de la letra impresa, puesto que la palabra es el vínculo más sólido de la relación entre los hombres, distintivo de nuestra propia naturaleza frente al resto de las especies animales y expresión de lo sagrado (incluso en el sentido más laico que quiera dársele a este término).
Los avances en el libro electrónico son constantes. El grupo Bertelsmann tiene la obligación de investigar en todo aquello que pueda contribuir a extender y democratizar el acceso al conocimiento. Tenemos una división dedicada al desarrollo en el campo del libro electrónico. Es el caso del Rocket e-Book, con capacidad para cien mil páginas y una pantalla con mayor resolución que la de las computadoras normales. Algo que me parece igualmente importante son las librerías virtuales, que permitirán al lector informarse de libros de su interés cuya existencia ignora. Centrándonos en el ámbito idiomático del español, la próxima puesta en marcha de una librería virtual, en la que el grupo Bertelsmann tiene un papel importante, creo que será decisiva para la creación de un espacio único entre las dos orillas del idioma.
El autor es el presidente de Bertelsmann, editorial alemana que se ha convertido en el tercer grupo multimedia más importante del mundo.
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