
Liderazgo
Tradicionales, positivos o negativos, célebres o calificados, tienen siempre la última palabra
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Ser líder es tener la capacidad de convocar, convencer, influir, motivar, satisfacer, promover beneficios, sacar rédito (o no). ¿A quién o quiénes reconocés como tus líderes? ¿Cuáles son tus modelos para seguir? ¿Quiénes suelen liderar tus grupos de pertenencia? ¿Qué emociones despiertan en vos: respeto, admiración, sumisión?
Todo depende del escenario o campo de acción y alcance del líder: política, empresa, club, grupo o familia. De una manera u otra siempre hay una distribución desigual del poder.
Así como ocurre en la administración de empresas, se espera que el líder, ya sea político o de organizaciones incluso familiares, responda de forma eficaz y eficiente en la gestión y promoción del crecimiento del Estado y del bienestar de estado de sus miembros.
¿Cuál es tu relación con jefes o superiores? ¿Siempre pesa la opinión del mismo amigo o compañero de escuela? ¿Quién es el líder de tu familia? ¿Cuáles son tus criterios de elección?
El líder es siempre quien configura y tiene la última palabra, aunque, de no responder a las necesidades o pretensiones de su grupo, puede, según el régimen, llegar a perder el trono.
Hay líderes tradicionales, por sucesión. Hay líderes positivos y negativos, a propósito del fin último de su misión. Hay líderes célebres o calificados, cuando gozan de premios o actos heroicos. Hay líderes más o menos emocionales o carismáticos, en función del grado de empatía y entusiasmo. Hay líderes formales o informales, legítimos e ilegítimos, según respondan a los estilos, leyes y normas. ¿Sos líder en algún aspecto? ¿Cuál es tu grado de conciencia plena y responsabilidad como tal? ¿Cuál es tu estilo y tono de comunicación y gestión?
¿Sos líder de tus propias ideas y sentimientos o quién gobierna tu proyecto interior?







