
"Lo que prevalece es el diseño"
Poli Churba y Geraldine Rosenbach, de la maison de Famille Natan, pioneras en exhibir muebles y arte desde sus tradicionales vidrieras
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Nació en una casa de diseño y, como todos los miembros de su familia, posee ese inconfundible gen Churba que los liga al diseño y el arte. Comenzó a trabajar con Alberto Churba -su tío y patriarca de una dinastía de artistas- en el mítico espacio ACh, de Cabildo y Juramento, para luego continuar en la misma senda con sus hermanos y primos. "Me defino como una seleccionadora de productos, con un ojo muy especial para el diseño", expresa Poli Churba, curadora de la Maison de Famille Natan. Y para el arte, aunque lo diga en voz baja.
Y ese es precisamente el origen de las diversas instalaciones con artistas consagrados, como Marta Minujín, Clorindo Testa, Nicolás García Uriburu, y muchos otros, que desde 1992 toman posesión de sus vidrieras cada año. Hoy sus obras vuelven a ser parte de la muestra que hasta el 15 de este mes puede verse en todos los espacios de la maison, donde los muebles son verdaderos objetos de diseño y el lugar, una galería excepcional. "¿Por qué el arte? Uno va en busca de cosas para sumar, mezcla de materiales, cuero, seda, tela rústica, otra altura... Hace años que decidí unirme a las mejores galerías, tenerlas acá y combinarlas con nuestras joyas", dice Poli.
En un recorrido por los distintos pisos de Natan se pueden ver sus clásicos muebles de diseño italiano y escandinavo acompañados por trabajos de Florencia Bohtlingk (Dabbah Torrejón), acrílicos de Fernando Goin (Matilde Bensignor) y reminiscencias neoexpresionistas de Eduardo Hoffmann (Isabel Anchorena).
Y en las vidrieras que dan a Arenales, dos apuestas artísticas contrapuestas: una clásica y moderna, otra de vanguardia contemporánea. Una con la firma de Poli y la otra, por primera vez, con la de Geraldine Rosenbach, su hija. Fue ella quien propuso el contraste y armar un sitio en construcción donde resaltar las redondeces del sofá de Pier-Luigi Frighetto, que se refleja en las perfectas líneas de las mesas bajas y del escritorio de acero espejado de Giorgio Cattelan. Integrada a la escena, una fotografía de Flavia Da Rin (Ruth Benzacar). "En este contexto lo que prevalece es el diseño, apunta Geraldine, aunque pareciera que todo está en obra."
En la vidriera opuesta, el aura es de envergadura teatral. Un gran telón de pana, una abstracción de Polesello, una mesa de cristal casi etérea atravesada por una viga de nogal canaletto, se combinan con pinturas de Gabriel Salomón (Rubbers) que, con espejos parabólicos incluidos, funcionan como autorretratos del artista y de cualquier persona que se acerque a ellos. El sofá, de líneas puras, simples.
La inspiración surgió después de un viaje simultáneo a Europa, de Poli a Milán y de Geraldine a Londres, donde hizo un curso de arte y diseño en el St. Martins College of Arts and Design. "El diseño y el arte hacen un match perfecto -resume Poli-. Lo que cambió fue el concepto de cómo exhibir nuestros objetos, revalorizando una calidad que perdura en el tiempo, como una verdadera obra de arte."
Crear clima
"Una clave para definir el estilo de una casa es preguntar cómo es un día de su vida; si uno trabaja en su casa, si recibe gente, o si tiene una colección de arte. Cómo le gusta vivir y qué quiere sentir cuando llega a su hogar. De estas definiciones van a resultar los materiales y los objetos elegidos; los cálidos, los más fríos -explica Poli-. Tampoco se necesita tanto, con una obra de arte y un mueble de diseño, ya es suficiente para crear un clima especial."






