
Frente al avance de las producciones mainstream y las plataformas digitales, los Cineclubes permanecen como un lugar de encuentro y experiencia cinéfila.
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Por Hernán Cortés
Fiebre de martes por la noche. La cola comienza en el hall del cine Gaumont, frente a la Plaza Congreso, se extiende sobre la vereda de Rivadavia y amenaza con llegar hasta Rodríguez Peña. En el marco del cineclub Núcleo, se exhibe la película peruana "Magallanes". Más de quinientos espectadores ocuparán la sala principal para ver un film de una cinematografía casi desconocida aquí. Algunos llegan solos, otros lo hacen en grupos. Durante la proyección, no se escuchará ni un solo crujido que indique comida o bebida. A la salida, intercambian comentarios fugaces, y no falta el que, apurado por no perder el último subte, tropiece con un compañero de fila que aguarda estoico los créditos de la cinta. De no ser porque al otro día se madruga, la discusión sobre lo que acaban de ver posiblemente se traslade al bar de la esquina.
Aun lejos de su época de esplendor, durante las décadas del 50 y del 60, los cineclubes continúan siendo un bastión para aquellos que optan por ver cine en el cine y, a su vez, conforman una trinchera donde las películas de autor (o de arte, o de calidad, según se prefiera) resisten frente a la marabunta fílmica proveniente de Hollywood. "Antes la premisa era educar al espectador y enseñarle que existía otro tipo de cine. En la actualidad, en cambio, hay muchas películas para pocas salas, por eso decimos que antes había que salvar al espectador y ahora hay que salvar a las películas", dice Alejandro Sammaritano, director de Núcleo, el cineclub más antiguo de la Ciudad. Fue fundado por Salvador Sammaritano, padre de Alejandro, que en 1953 comenzó a proyectar películas en una sábana blanca para un grupo de amigos. Ícono cultural porteño, luego de padecer censuras y peregrinar por distintos espacios, Núcleo se afincó en el cine Gaumont (perteneciente al INCAA) y hoy cuenta con seiscientos socios que asisten los martes y domingos a preestrenos y los viernes a las retrospectivas programadas por el crítico Fernando Martín Peña (en el Malba).
A unas cuantas cuadras del Gaumont, en San Telmo, se encuentra el cineclub Dynamo. Regenteado por Carlos Müller, un fundamentalista de los 16 milímetros (formato de proyección hoy en desuso), el cineclub funciona en el primer piso de una librería. Se trata de un espacio con piso de madera, techo alto, estanterías rebosadas de lecturas y mesas con veladores, que acoge cómodamente cada miércoles a sesenta personas. "Veo que se viene hablando hace mucho de la muerte del cine en 16 milímetros, pero hay varios cineclubes que están pasando películas en ese formato. No lo veo como algo nostálgico porque trabajo semanalmente con eso. Sería contradictorio que lo sienta como algo que está desapareciendo", afirma Müller, que se encarga personalmente de presentar, proyectar y debatir películas (muchas de ellas provistas por la Filmoteca de Buenos Aires) de Ingmar Bergman, Werner Herzog, Jean-Luc Godard y Luis Buñuel, entre otros.

También miran al pasado los jóvenes integrantes de Emak Bakia ("Déjame en paz", en vasco, título tomado de un film del artista Man Ray), un cineclub itinerante que actualmente reside en una terraza de Almagro a la que se accede tras sortear una cocina y un par de habitaciones. Según Erik Schatz, uno de los organizadores, "planteamos un espacio para ver películas que no tienen lugar en el cine comercial, de las cuales nos informamos sobre situaciones que las rodean para hacer más rica la charla posterior". Las funciones, proyectadas sobre una gran pared blanca, abarcan desde movimientos como el expresionismo alemán hasta ciclos temáticos. El último de ellos, en consonancia con el verano, se llamó "Vacaciones".
Desde la Federación Argentina de Cineclubes (FACC) no hay datos precisos sobre cuántos están en actividad actualmente en el país. Según Cristina Marchese, presidenta de la FAAC, la institución se está organizando en función del reciente cambio de autoridades en el INCAA, con quienes trabajan conjuntamente para la formación de público. "Los cineclubistas siempre decimos que si no hay un público formado no habrá creación artística, y en Argentina hay mucho por hacer al respecto. Hemos perdido generaciones de espectadores críticos y reflexivos, lo que provoca el poco reconocimiento en primer lugar a nuestra cinematografía y el buen cine de otras culturas, que llegan a cuentagotas por la pasión de algunos distribuidores, justamente porque no hay un público para ese cine", dice Marchese.
El imaginario popular se encargó de crear un estereotipo del cinéfilo radical que lo define como un ser solitario, algo melancólico, que, cual hincha de fútbol, soporta butacas incómodas y salas sin calefacción a cambio del goce que le proporcionará la pantalla grande. Algo de eso es cierto, pero así como hay distintos tipos de cineclubes, no es acertado trazar un único perfil de espectador. "En general –señala Sammaritano–, nuestro público de base es gente grande, que viene a todas las funciones y paga la cuota (80 pesos) todos los meses. En cambio, los jóvenes son más volátiles. Por ahí pagan tres meses y después se borran porque les cambian el horario en el trabajo o en la facultad". Quizás algunos de ellos sean habitúes de Dynamo o de Emak Bakia. "En nuestro caso, tiene que ver con que estamos cerca de las dos escuelas de cine más importantes de la ciudad (la Universidad del Cine y el ENERC), también por la difusión del boca en boca y que esté en una librería alternativa, lo que le da un ambiente muy distendido", dice Müller, cuyos huéspedes portan look informal, traen sus propias cervezas y colaboran "a la gorra" con la financiación del cineclub. Pero también, aunque son los menos, suele ir gente mayor de cincuenta años. "Trato de ocuparme que las sillas sean cómodas, que se sientan contenidos por el cineclub", acota el alma mater de Dynamo. La juventud también es mayoría en Emak Bakia, tal como lo señala Schatz: "La difusión principal es por Facebook, por lo cual nuestro público fijo está entre los 18 y los 23 años, que coincide con la edad que más utiliza esos medios".
Pero si bien todo parece suceder en Buenos Aires, con mayoría de estrenos comerciales y ciclos concentrados aquí, lo cierto que es más allá de la General Paz también se respira cinefilia. Para demostrarlo está el Cineclub Rosario, que con 67 temporadas sobre sus espaldas es el más antiguo del país y su programación incluye películas que ingresan por vías no comerciales, como embajadas o circuitos de intercambios entre cineclubes afiliados a la FICC (Federación Internacional de Cine Clubes). "Siempre respetando el criterio de que en nuestras funciones se pueden analizar películas que no se podrían ver en otro ámbito", aclara Alfredo Scaglia, presidente de la entidad que funciona en el auditorio de la Asociación Médica rosarina y que cuenta con una videoteca propia, de la cual los socios pueden retirar DVDs en calidad de préstamo.
Por su parte, en la ciudad de Mendoza funciona el Cineclub Stocco, con sede en un auditorio municipal. Victoria Falcón, una de las siete personas que está al frente, analiza la situación de su ciudad: "Acá nos enfrentamos a diversas adversidades, como la desaparición de las salas de barrio, la proliferación de salas comerciales, cuyas programaciones vienen dadas por la industria y las productoras, y también los precios de las entradas". El Stocco es de acceso gratuito y el fuerte de la grilla son los ciclos temáticos, además de albergar a muestras como el Mendoza Rojo Sangre, filial del festival porteño de cine de terror, fantástico y bizarro Buenos Aires Rojo Sangre, y el Doctubre, sucursal del festival de cine documental de la ciudad de México. También posee una videoteca, conformada por aportes voluntarios.
Además, también hace su aporte el Cineclub Municipal Hugo del Carril de Córdoba, con quince años de trayectoria y variedad de propuestas como preestrenos, retrospectivas, clásicos, videoteca, cursos y conferencias. En tanto, el Cineclub Santa Fe es el único en nuestro país que cuenta con sala propia. Se trata del cine América, en el centro de la capital de la provincia, cuyas instalaciones fueron renovadas con ayuda de varios socios. El detalle es que las autoridades de este cineclub asumen mediante elecciones, con presentación de listas incluida (el actual presidente es Guillermo Arch).

Preservar las películas, entonces, es el lema de de estos espacios. Pero, ¿dónde entra el término "club"? En tiempos donde el consumo de cine –alimentado por las descargas digitales y las plataformas como Netflix o la local Odeon– es cada vez más efímero e individualista, los cineclubes se enfrentan además al quijotesco desafío que significa reunir a varias personas frente a una pantalla y que éstas interactúen. "En un comienzo –dice Falcón, del mendocino Stocco–, los cineclubes se limitaban a ser reuniones de intelectuales que debatían criterios técnicos y estéticos del cine, haciendo que este no fuera accesible para el público. Actualmente, buscamos que el espectador se nutra, aprenda y comparta obras que no suelen tener distribución en salas comerciales". Y agrega: "Nos gusta la experiencia romántica y ritual de recibir al público, entregar entradas en mano, dar sala, presentar y bajar las luces para empezar la proyección".
Compartir experiencias, recomendaciones y puntos de vista también puede unir corazones, como señala Sammaritano, cuyo cineclub formó, entre película y película, más de una pareja. "Cuando veo a una chica con un embarazo reciente, pienso: ´Pobre, seguro que no va a poder venir hasta dentro de catorce años como mínimo´", comenta entre risas.
Datos útiles:
<b>-CINECLUB NUCLEO</b>
Dónde: Cine Gaumont (Rivadavia 1635 – CABA) / Malba (Figueroa Alcorta 3415 – CABA)
Cuándo: Martes a las 18:15 y 20:30 hs. Domingos a las 10:15 hs. Viernes a las 19 hs
Contacto: www.cineclubnucleo.com.ar
<b>-CINECLUB DYNAMO</b>
Dónde: La Libre (Bolivar 836– CABA)
Cuándo: Miércoles a las 21 hs.
Contacto: www.facebook.com/CINECLUB-DYNAMO
<b>-CINECLUB EMAK BAKIA</b>
Dónde y cuándo: Itinerante
Contacto: www.facebook.com/cineclubemakbakia
<b>-CINECLUB ROSARIO</b>
Dónde: Asociación Médica de Rosario (España 401 – Rosario)
Cuándo: Martes a las 20 y 22 hs.
Contacto: www.cineclubrosario.com.ar
<b>-CINECLUB STOCCO</b>
Dónde: Microcine Municipal (9 de Julio 500 – Mendoza)
Cuándo: Jueves a las 21 hs.
Contacto: cineclubstocco.blogspot.com
<b>-CINECLUB MUNICIPAL HUGO DEL CARRIL</b>
Dónde: San Juan 49 - Córdoba
Cuándo: Todos los días
Contacto: www.cineclubmunicipal.com
<b>-CINECLUB SANTA FE</b>
Dónde: 25 de Mayo 3075 – Santa Fe
Cuándo: Todos los días
Contacto: www.facebook.com/CINE-CLUB-SANTA-FE
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