
Comediantes 3.0 o instagramers. Así se definen los humoristas nacidos en el mundo del stand up que cosechan seguidores en versión digital. Por qué las marcas ya están tras ellos.
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Por Camila Angio
Un rubio de 33 hace una especie de reality show con su mascota: un carismático perro callejero incapaz de atrapar comida en el aire. Un dúo de cordobeses atrapa pokemones por la ciudad. Un pibe de no más de 25 años hace catarsis sobre lo difícil que es levantarse a una mujer, cuando la histeria de ambos, la última conexión y el doble tilde de Whatsapp funcionan como enemigos del amor. ¿Quiénes son estos comediantes 3.0 que con un celular, una cámara y un sinfín de chistes hacen reír a millones de usuarios de Instagram todos los días?
Así como YouTube incubó a los youtubers y Twitter a las cuentas paródicas, la red social del momento dio a luz a los instagramers. Se trata de una nueva generación de comediantes que hacen humor en videos cortos y caseros hablando sobre su vida, la actualidad o vivencias del hombre común. La mayoría viene del mundo del stand up pero descubrieron que el ecosistema digital era el hábitat perfecto para desarrollarse.
<b>Humor On-The-Go</b>
Federico Cyrulnik –@fedecyrulnik – es un instagramer. En sus sketches, parodia distintos perfiles de personas, como los adictos a las series, y hasta tiene una “escuela para estar en pareja”. Pero la vedette de su show es su mascota Tito, un perro callejero con afán de pitbull que es protagonista de su propio reality. A un año de haber empezado, ya tiene 300.000 seguidores y, en promedio, sus videos llegan a las 70.000 reproducciones. Todo un número, ¿no?
Es que tanto él como el resto entendieron el nuevo código social: rápido, fácil y divertido. Así como el estilo de vida actual nos impone nuevas formas de consumo, en especial de productos de fácil manejo, también nos está llevando a una nueva forma de consumir cultura o, en este caso, humor.
“La gente trabaja y estudia, pero mientras quiere divertirse, siempre divertirse. Por eso, la pegaron estos videos cortitos y graciosos. Hoy las personas abren su cuenta de Instagram y se divierten en poco tiempo, sin tener que pagarle a nadie”, dice Federico.
<b>La fórmula del éxito</b>
“En Córdoba ya éramos conocidos pero la exposición digital nos permitió llegar a todo el país, incluso a Uruguay y a Perú”. Así dimensiona el efecto social media Camilo Nicolás, parte del dúo humorístico con sello cordobés Camilo y Nardo. Además de estar presentes en Instagram, donde comparten grabaciones de monólogos fieles a su estilo standupero, implementaron un sistema de videos a la carta. ¿Cómo funciona? Los seguidores pueden pedir el contenido a través de Whatsapp y sumarse a una lista de contactos con los que comparten cada nueva creación. “Hoy tenemos una base de 35.000 usuarios”, cuenta.
Cantidad de seguidores, datos, reproducciones, likes. Más que un número significativo resulta una oportunidad para empresas, como teatros, productoras e incluso para las marcas. Para los teatros, es la posibilidad de llevar más gente a las salas. Las productoras quieren a esos comediantes que ya probaron su humor y carisma, y fueron aceptados por el público. Y las marcas pueden llegar a su target de un modo innovador.
En palabras de Cyrulnik: “Plataformas como Instagram te permiten saber en solo 10 minutos si un video va a ser un éxito o no. Porque en ese tiempo llega a alrededor de 5.000 visitas”. Y eso, para las marcas, es oro en polvo. Saber si un comercial de TV o un spot en radio logran el nivel de alcance deseado lleva mucho más que 10 minutos y un presupuesto de producción bastante más abultado. Hoy les resulta más redituable pagarle a un grupo de standuperos digitales para que hablen de sus productos que estar presentes en la pantalla chica.
Los instagramers, entonces, no se quedan atrás en busca de un win-win. Camilo y Nardo les sacan provecho a las marcas y trabajan con ellas en sus redes sociales. Y están los que ahora se pasaron a la pantalla chica, como Gregorio Rossello. Ese chico de veintipico que no conseguía novia y no quedaba en ningún casting, a través de sus videos catárticos se convirtió en el instagramer cómico con más seguidores (802.000), trabaja en ESPN y sale con una de las chicas más lindas y populares de esta red.
Lo que empezó siendo un modo de diversión o exposición, hoy es un negocio. Y no solo para ellos. Tienen en su poder la fórmula del éxito: algo novedoso que ya fue probado y funcionó. Y eso, según la lógica mercantil, hay que aprovecharlo.





