Estos son nuestros elegidos para pasar el invierno -desde el chocolatín más barato del kiosco hasta las mejores trufas de chocolatería paqueta.
1 minuto de lectura'
<b> Águila Light: Para los que se están cuidando </b>
Es uno de esos rarísimos casos en que la versión dietética de un producto no pierde ni un poco del sabor original. La única diferencia realmente perceptible entre la versión Light y el chocolate de taza Águila original -ése que le robabas a tu madre cada vez que cocinaba brownies- es el paquete, que, en vez de su clásico color rosa, es marrón claro. También hay una versión con leche que viene en envoltorio celeste, pero tiene un gusto algo más sintético y diferente al clásico Águila de siempre. Por eso, nuestro recomendado es el amargo. Tiene sólo 74 calorías por barrita y nos atrevemos a apostar que, con los ojos vendados, la mayoría no podría distinguirlo de la versión no dietética.
Alrededor de: $12.-
<b> Milka con castañas: Una vaca que se las trae </b>
Siempre existirán los fieles del chocolate con almendras y los raros que defienden lo indefendible: chocolate con pasas de uva. Sin embargo, el elegido entre los chocolates con frutas secas es un invento más reciente que celebramos y consumimos lo suficiente como para mantenerlo en el mercado: el Milka con castañas de cajú acarameladas. Con pedacitos pequeños de castañas mejor distribuidos que en otros chocolates del estilo, se parece un poco al famoso Toblerone (aunque, por suerte, es bastante más barato), gracias a ese toque crocante y dulce que parece bailar en la boca. Además, este integrante de la familia Milka, que nos acompaña desde chicos con sus vacas y envoltorios lilas, viene en diferentes tamaños según la necesidad.
Alrededor de: $5.- (el tamaño más chico)
<b> M&M’s peanuts (amarillos): El mejor chocolate con maní </b>
El chocolate con maní constituye una categoría de golosina en sí misma, un rubro entero en el kiosco. Podríamos decir que es un dulce de culto, con fanáticos incansables; probablemente sea uno de los productos más vendidos, en especial en el cine, ya que, por alguna razón digna de un estudio científico norteamericano, va muy bien con películas de todo género. Los competidores en esta categoría son todos muy respetables, pero nuestros favoritos son los M&M’s de maní, en envase amarillo. Tiene una mejor relación chocolate-maní que las barras (como Shot o Cofler Block, ambos tienen sus defensores) y el chocolate es apenas más amargo y de calidad superior que el de los confites Shot. El paquete tiene el tamaño justo de una porción y la cobertura dulce y colorida le da el toque extra de crocancia que completa la ecuación perfecta -por dentro y por fuera.
Alrededor de: $6.-
<b><i> Rocklets </i> Gigantes: Los más novedosos exóticos </b>
En el mercado de las golosinas, nunca faltan los inventos estrambóticos, por lo general demasiado rebuscados, poco tentadores y efímeros –lo primero por culpa del marketing y la constante necesidad de algunas empresas de innovar incluso en terrenos donde sería mejor no hacerlo, y lo último gracias a las juiciosas leyes de oferta y demanda. En los últimos años, detectamos pocos inventos exóticos que se hayan mantenido más de una temporada en el mercado, uno de ellos son los Rocklets gigantes/Maxi -una versión más grande y sorprendentemente más rica de los confites de chocolate de industria nacional. No es algo que uno compraría sin alguna recomendación, ya que, como dijimos, parece medio tirado de los pelos: ¿para qué querríamos confites de chocolate del tamaño de canicas? La respuesta es que simplemente funcionan mejor, bastante mejor que su versión original. La cobertura resulta más crocante y sí, se parece un poco a comer canicas, pero vale la pena (o la incomodidad bucal). Las proporciones funcionan mejor y se distingue más la cobertura del relleno, por lo que terminamos disfrutando más de ambos componentes. Probalos y contanos qué opinas.
Alrededor de: $4.-
<b><i> Hamlet </i> blanco con galletitas: El más barato </b>
Atrás quedaron los años en los que con 10 pesos te podías comprar el kiosco entero. Ahora todo nos parece carísimo y los chocolates son de las cosas que más subieron. Entre la gran variedad de pretensiosos envoltorios violetas, lilas y dorados, se esconden los chocolates Hamlet –sí, les da vergüenza su propio envase, que revela el afán de la marca por ofrecer el chocolate más accesible del mercado. Dentro de esta línea aparentemente de segunda, se destaca una joyita: el Hamlet blanco con pedacitos de galletita de chocolate. Es la opción barata y curiosamente muy superior a los chocolates con Oreo. Con una relación chocolate-galletita más razonable y un chocolate blanco muy rico, el resultado es altamente satisfactorio. Se trata de una rareza: barato, pero el mejor (como no diría Grundig). Ideal para un momento de antojo con billetera vacía.
Alrededor de: $3,50
<b><i> Cabsha: </i> El mejor bombón </b>
A diferencia del Marroc, que también tiene sus seguidores empedernidos a pesar de su característico resabio a aceite hidrogenado, el Cabsha tiene la dosis justa de varios manjares: una delicada cobertura de chocolate amargo, una capa de oblea fina como una hostia, sin el valor teológico, aunque por qué no el sagrado, ya que es un ingrediente clave que actúa como catalizador entre el chocolate y el relleno de dulce leche con un toque de licor. Este clásico no empalaga mientras mata el antojo por la módica suma de 40 calorías -es decir, 3 Cabshas equivalen a un postrecito dietético. Vale la pena mencionar el clásico bombón Jackelin, similar al Cabsha con su chocolate amargo por fuera y dulce de leche por dentro, pero, en este caso, las cantidades de ambos son un poco más generosas y puede resultar empalagoso -tal vez por eso apunte al público femenino con su elegante envoltorio rojo con un corazoncito blanco. La recomendación sería comprar un Cabsha para vos y un Jackelin para esa compañera de trabajo con la que querés "quedar bien."
Alrededor de: $1,25
<b> Conito Cachafaz: Para los amantes del dulce de leche </b>
Sólo apto para golosos con glucemia baja, fanáticos del dulce de leche y sin temor al empalague. Recomendamos especialmente ponerlo en el freezer un rato antes de comerlo. Sirve de alternativa al alfajor, sin esa masa que, convengamos, a nadie le gusta tanto. Además, el relleno y la cobertura son más ricos y puros que los de la competencia (los otros conitos), no tiene ese gusto a saborizante artificial de licor ni nada que opaque el sabor de la fina cobertura de chocolate amargo y el dulce leche espeso y azucarado, como debe ser.
Alrededor de: $3.-
<b><i> Biznike: </i> Para nostálgicos. </b>
Hubo intentos de actualizar el concepto con versiones modernas, pero nos quedamos con el clásico, el perfecto, ése que automáticamente nos remite a la más tierna infancia, con su envoltorio azul nevado, su cobertura igualmente nevada y su relleno de galletita con gusto indefinido -podríamos decir que es cruza de Chocolina con Lincoln, pero tampoco sería del todo acertado. Es ese relleno el que lo separa de un chocolate cualquiera, puro, y lo convierte en un híbrido delicioso para una tarde de invierno, cuando hace falta cortar un día largo en la oficina con un pequeño viaje en el tiempo. El Biznike es un pasaje sin escala a los ochentas que proporciona la saciedad necesaria en más de un nivel.
Alrededor de: $2,75
<b><i> Lindt: </i> Los chocolates de alta gama </b>
Si tenés paladar negro para los chocolates o te gusta elegir el mejor whisky (Etiqueta Azul), sólo tomás café italiano (Nespresso) y, cada tanto, te fumás un habano cubano, apuntá tus cañones al mejor chocolate suizo que tenemos en Argentina: Lindt. Los conocimos en los noventa, cuando cada pariente/amigo/ compañero de trabajo que viajaba pasaba por el Free Shop y compraba una caja de Mini Lindts (la versión surtido Bagley de los chocolates gourmet) para compartir. Muchos siguen con esta tradición, si bien la marca creció e inventó muchas otras genialidades imperdibles y más acordes al Siglo XXI, como ser sus barras de chocolate amargo con "cosas raras" (chile es una de ellas). De estas delicias excéntricas, nuestra preferida es una variedad de chocolate con un toque de sal marina -una cuestión de comer para creer. Para los menos osados, en casi cualquier supermercado (no chino) y algunos kioscos, se pueden conseguir barras de chocolate Lindt ; con un poco de suerte, podrás elegir uno amargo con diferentes graduaciones de cacao 60% a 85% y disfrutarlo como se disfrutan las cosas de calidad: sin culpa. Lindt es de esos chocolates que se deshacen lentamente en la boca, sin jamás pegotearse a los dientes o el paladar, como algunos los chocolates de menor calidad.
Alrededor de: $28.-
<b> Chocolaterías: </b>
1Por qué el arroz con huevo puede igualar el aporte proteico de la carne roja, según expertos
2Hotel Casino Míguez: parte del emblemático edificio de Punta de Este está abandonado, en venta, y espera renacer
3En fotos. Todos los invitados a la muestra de Paola Marzotto en Punta del Este
4A qué hora amanece hoy, viernes 20 de febrero, en la Argentina y cuándo hará el máximo calor de la jornada






