
Los muebles antiguos hoy se colman de vida
Sólo hace falta mejorar su aspecto y adjudicarles funciones renovadas
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"Restaurar es tomar algo valioso pero deteriorado, y trabajar sobre él hasta que recupera su estado original -afirma la artista plástica Silvia Berkoff-. Pero el reciclado es lo opuesto: se trata de rescatar elementos de poco valor y darles nueva vida."
Silvia sabe bien de lo que habla. Hace un tiempo que está al frente de una particular propuesta, perfectamente adaptada a los ajetreados tiempos que nos toca vivir: un taller de reciclado de muebles. Su experiencia como artista plástica y escenógrafa, además de la certeza de que de las crisis se sale a fuerza de creatividad y corazón, fueron los ingredientes básicos del emprendimiento. En la actualidad sus alumnos se acercan con mesas desvencijadas, banquitos y todo tipo de muebles. Por lo tanto, se encarga de orientarlos para que descubran los cambios que les quieren hacer y las técnicas más apropiadas para aplicar.
"La gente trae sus cosas -comenta Berkoff-, y en el taller descubre el modo de darles otro uso."
Definitivamente, de eso se trata: reciclar, pero no para cambiar el aspecto superficial del objeto, sino para emplearlo de un modo diferente al que concibieron sus creadores.
Tratándose de mobiliario antiguo, la idea es particularmente acertada. Por lo general, las piezas construidas hace 50 años son resistentes y sólidas. Eran tiempos en los que todavía no se empleaban materiales como el aglomerado, y los muebles se confeccionaban con planchas de madera maciza. Correctamente restauradas, estas piezas quedan como nuevas.
Pero, como los tiempos realmente cambiaron en lo que va del siglo, muchas de las costumbres y actividades para las que esos enseres habían sido concebidos ya no existen. Entonces, ¿por qué no, además de repararlos, incorporarlos al estilo de vida actual y darles usos totalmente nuevos?
Creatividad al día
"Todo pasa por cambiar la mirada y observar con mayor profundidad", sostiene la arquitecta Mabel Parada. En esa actitud reside el secreto de este tipo de trabajos. Sin desdeñar el aporte que puede realizar una buena concepción de diseño ("uno estudia cómo se construyen los muebles; después, los desarma y modifica estructuralmente"), la profesional cree que cualquiera que posea una actitud atenta e imaginativa puede encarar un reciclado.
Pero, más allá de lo que el ingenio dicte a cada caso en particular, ¿existen tendencias estéticas o arquitectónicas que resuenen en este fervor por el reciclado? Claro que sí. Por ejemplo, la actitud inaugurada por el arquitecto norteamericano Robert Venturi (1924) cuando, en la década del 60, se rebeló contra la extrema simplicidad del Racionalismo. Less is bore ("menos es aburrimiento") exclamó, refutando al célebre Less is more ("menos es más") acuñado por el arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe (1889-1969). Con esta postura, el eclecticismo pasaba a estar permitido; la convivencia de elementos de procedencia, estilos y épocas diferentes dejaba de ser una manifestación de mal gusto.
Alternativas es lo que sobra
Pero este tipo de sensibilidad no remite únicamente a la estética informal de las décadas del 60 y 70. El arquitecto Gustavo Peláez encuentra ecos en experiencias mucho más extremas que las del pop o el kitsch. "En esencia, de lo que se trata es de subvertir la utilidad inicial de los objetos." En esa perspectiva extrañada frente al mundo se basaban nada menos que las experiencias surrealistas. "Duchamp (1887-1968) sacaba los objetos de su entorno cotidiano y los convertía en elementos de arte -continúa Peláez-. Cuando reciclamos hacemos algo parecido: nos concentramos en la forma, más que en su función original."
Lo cierto es que, cuando se aplica este procedimiento, es posible lograr resultados de lo más diversos. "El objeto mismo te sugiere los pasos por seguir", afirma Nati Curutchet, especialista en arte y decoración. Además de los desvanes familiares, lugares como el Mercado de Pulgas, los anticuarios y las demoliciones son verdaderas canteras de muebles en vías de transformación. ¿Cuáles pueden ser algunas de estas modificaciones? A continuación, unas pocas sugerencias.
- Tablero de dibujo convertido en mesa: se le incrustan unas patas sacadas de un mueble inglés y se pinta el conjunto en un solo tono.
- Bidones: se rellenan con piedras, se inserta una bombita en la zona superior... y resultan originales lámparas.
- Respaldo de cama: si está confeccionado en madera, se lo puede desmontar, fijarle dos ganchos de hierro y transformarlo en un perchero.
- Ropero: sin puertas, pasa a ser un vajillero.
- Combinado de la década del 70: es posible reciclarlo en un sillón. Se debe reforzar la parte inferior y desmontar los parlantes (ubicados en la zona delantera). Queda una superficie acanalada y hueca, cuyo frente será el respaldo del nuevo mueble. Para tornarlo más cómodo, basta colocar algunos almohadones en el espacio vacío, que antes estaba ocupado por los parlantes.
Modelos y precios
- Taller de reciclado: $ 45 por mes, sin incluir materiales (Silvia Berkoff).
- Roperos antiguos: de madera, desde $ 300 (Antigüedades Simpson).
- Mesas en madera maciza: desde $ 500 (Antigüedades Simpson).
- Mesas de arrime: desde $ 300 (Antigüedades Simpson).
- Mesa inglesa: de 1,60 m de largo x 1 m de ancho, $ 180 (M. de las Pulgas).
- Perchero: de pie, desde $ 250 (Antigüedades Simpson).
- Respaldo de cama: de hierro, $ 200 (Antigüedades Simpson).
- Vajillero en roble: $ 450 (Mercado de las Pulgas).
- Mesitas de luz: con alzada y espejo, $ 240 el par (M. de las Pulgas).
- Ropero provenzal: 3 puertas, cajones al medio, $ 300 (M. de las Pulgas).
- Mueble para guardar fideos: de campo, con 12 cajones, $ 600 (Mercado de las Pulgas SRL).
- Baúl: $ 150 (M. de las Pulgas).
- Cuna de campo: $ 1200 (Trinidad Antigüedades).
- Mesa carro: art déco, $ 950 (Trinidad Antigüedades).
- Sillas inglesas: seis piezas en blanco, $ 200 c/u (Trinidad Antigüedades).
FUENTES CONSULTADAS: Mabel Parada, arquitecta: (15-5) 1806541. Gustavo Peláez, arquitecto (Concepto Urbano): Soler 5858; 4777.2292. Silvia Berkoff, artista plástica: 4785-6222, 4822-3702. Nati Curutchet, arte y decoración: 4327-2433. Antigüedades Simpson: Humberto 1° 381. Mercado de las Pulgas SRL: Avda. Dorrego 1745; 4772-5554. Trinidad Antigüedades: Carlos Calvo 449; 4362-0427. Gustavo Bocazzi: Uriarte 1411; 4832-7444. El Recreo: M.T. de Alvear 1393; 4812-5898.
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