
Los psicólogos coinciden: cuando las personas mayores de 70 empiezan a regalar sus cosas buscan distribuir pruebas de su vida
Aunque algunos familiares pueden preocuparse por este accionar, no siempre tiene una connotación negativa
3 minutos de lectura'

A medida que pasan los años, algunas personas mayores comienzan a regalar objetos personales a sus hijos, nietos u otros seres queridos, una decisión que puede generar sorpresa e incluso preocupación dentro de la familia. Sin embargo, desprenderse de determinadas pertenencias no siempre tiene una connotación negativa.
El sociólogo David J. Ekerdt, de la Universidad de Kansas, dedicó parte de su trabajo a estudiar la relación entre los adultos mayores y las pertenencias que acumularon a lo largo de su vida. Para describir este fenómeno desarrolló el concepto de “convoy material”, que hace referencia al conjunto de objetos que acompaña a una persona durante las distintas etapas de su existencia.
Un individuo puede guardar objetos vinculados con su infancia, estudios, trabajos, parejas, hijos, viajes o pasatiempos. Así, las pertenencias dejan de tener una función y pasan a ser solo registros materiales de diferentes momentos de la biografía personal.

Por ejemplo, guardar una taza puede ser el recuerdo de un viaje o guardar un disco puede transportar a una persona a un momento en que fue feliz junto a sus amigos. Por ese motivo, decidir qué hacer con estos objetos no es solo “querer ordenar la casa” o “no tener espacio”.
Las personas de más de 60 años suelen comenzar a preguntarse: “¿Quién debería quedarse con esto?”. Esta pregunta es una de las explicaciones de por qué algunos adultos mayores prefieren entregar determinadas pertenencias mientras todavía pueden decidir cuál será su destino.
Otra explicación puede encontrarse en la teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por la psicóloga Laura L. Carstensen, de la Universidad de Stanford. Esta perspectiva analiza cómo la percepción del tiempo disponible influye sobre las metas y prioridades de las personas.

Cuando el futuro se percibe como amplio, suelen adquirir mayor relevancia objetivos relacionados con explorar, conocer personas, obtener información y alcanzar metas cuyos resultados podrían observarse años después. En cambio, cuando las personas perciben el tiempo como más limitado, pueden comenzar a priorizar experiencias y decisiones que proporcionen un significado emocional en el presente.
Esto no significa que una persona mayor que empieza a regalar sus pertenencias esté pensando en la muerte. La relación con los objetos y el envejecimiento es individual y depende de numerosos factores. Lo que sí puede cambiar es el significado atribuido a conservarlos. Un objeto querido puede proporcionar satisfacción mientras permanece guardado en una casa, pero también puede adquirir un nuevo sentido cuando se entrega a alguien que comprenderá su historia.

Por eso, para algunas personas regalar una pertenencia puede ser una manera de preservar su significado en lugar de perderlo. Saber quién conservará un objeto permite participar activamente en la transmisión de recuerdos y evitar que esa decisión quede en manos de otros más adelante.
El desprenderse de objetos también puede formar parte de procesos más prácticos, como mudarse a una vivienda más pequeña, reorganizar la casa o simplificar las pertenencias acumuladas durante décadas. Por eso, no existe una única interpretación psicológica aplicable a todos los casos.



