
Los senderos del Lezama
Mapa en mano y a recorrer la historia y el presente del parque, esa es la propuesta. Pasear por la galería de esculturas, conocer los edificios que lo rodean, perderse entre arboledas ricas en especies, visitar la feria de artesanos, disfrutar de espectáculos y, en fin, lograr armarse un buen día al aire libre en la ciudad
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Ubicado en el vértice sur de San Telmo -entre Brasil, Defensa, Paseo Colón y Martín García-, el parque Lezama asoma sobre las calles de Buenos Aires ensimismado en el tiempo.
A través de las ventanas del bar Británico, salta a la vista el monumento a don Pedro de Mendoza. Una imagen similar a la que, tal vez, contemplara el escritor Ernesto Sabato mientras avanzaba en la trama de Sobre héroes y tumbas, sentado en esas mismas mesas. Y además, es el sitio que señala Pablo Reales, guía de turismo del gobierno porteño, para iniciar un paseo por el predio, preferentemente cuando empieza a caer la tarde y "todo entra en una existencia más profunda y enigmática...".
Ya con los pies en el Lezama, entre esculturas y árboles añejos, se evidencian los primeros fragmentos de la vida secreta de sus senderos. Algunas hipótesis aseguran que fue aquí donde Pedro de Mendoza realizó el primer asentamiento de Buenos Aires, cuando corría 1536 y el río llegaba hasta el pie de la barranca.
Desde entonces el lugar se convirtió en testigo de los vericuetos de la historia argentina, incluidas las Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo y hasta la Guerra de Malvinas.
Quizá 1857 sea un hito de su historia: el predio pasó a manos de un acaudalado comerciante salteño, don José Gregorio Lezama. El fue quien planeó los jardines, extendió la quinta y forestó el terreno con plantas y árboles exóticos; también colocó estatuas y vasijas de mármol procedentes de Italia.
Finalmente, con el fallecimiento de Lezama en 1889, su viuda (doña Angela Alzaga) convino dejar la finca en manos de la comuna.
La llegada del nuevo milenio suma a la historia de este espacio al aire libre una atractiva oferta cultural y de actividades recreativas. El programa incluye visitas gratuitas al Museo Histórico Nacional -en la antigua mansión de la familia-, una feria de exposición y venta de artesanías, miradores, áreas de juegos infantiles, la galería de monumentos y esculturas y la gran oportunidad de escuchar la misa cantada en eslavo, los últimos domingos de cada mes, en la Iglesia Ortodoxa Rusa. Por todo esto es que les acercamos esta guía, para perderse por sus enigmáticos senderos.
Adonde ir
1- Bar Británico (Brasil 399) Desde que abrió sus puertas en 1928, este local conserva la particularidad de no cerrar nunca. Se trata de uno de los bares más tradicionales de Buenos Aires, que aún preserva un distinguido Salón para familias. Si bien sus dueños son españoles, recibe su nombre en homenaje a los antiguos clientes, muchos de ellos ingleses que combatieron en la Primera Guerra Mundial. Durante la Guerra de Malvinas, el Británico suprimió la primera sílaba de su nombre y fue rebautizado Tánico. En 1991 recuperó su denominación original.
2- Monumento Don Pedro de Mendoza (Defensa esquina Brasil) La obra en bronce de Juan Carlos Oliva Navarro, inaugurada el 23 de junio de 1937, representa al conquistador cuando hace posesión de la tierra con la punta de su espada; en contraste, el bajo relieve de una figura indígena; y en los paneles laterales, las escenas alegóricas El sueño de la sierra de la plata y La Fundación. También está La Magdalena, la nave capitana de la expedición y una nómina de sus veintisiete integrantes.
3- Iglesia Ortodoxa Rusa (Brasil 315) El templo -estilo moscovita del siglo XVII- fue inaugurado en 1904. Si bien el proyecto original del edificio pertenece al arquitecto Mihail Preobrazensky, posteriormente fue adaptado por Alejandro Cristophersen. Su característica sobresaliente es el conjunto de cinco cúpulas acebolladas de color turquesa, recubiertas por chapas de zinc. En la cúspide, una cruz encadenada orientada hacia el Este, en dirección al templo mayor, emplazado en Rusia. La iglesia abre los sábados, de 17 a 20, y los domingos, de 9 a 11.30. Las misas son cantadas, y los últimos domingos de cada mes, a las 8.30, se celebran en eslavo. Por tratarse de un rito bizantino, se prohíbe el ingreso de mujeres vestidas con pantalones o minifaldas.
4- Feria de Artesanos Sus puestos están colocados desde el monumento a Pedro de Mendoza y se internan en diagonal por los senderos centrales del parque. Allí pueden encontrarse artesanías en cuero, cerámica, tela, metal o madera: la oferta es variada y colorida. El paseo funciona los sábados, domingos y feriados, de 10 a 20 horas.
5- Anfiteatro (Brasil y Balcarce) Con reminiscencias de los antiguos anfiteatros griegos, fue construido en 1914 sobre el desnivel natural que presenta la calle Brasil en ese sector de la barranca. En general, los fines de semana se ofrece una variada programación de espectáculos. Por ejemplo, los domingos, se presentan shows de rock. 6- Fuente de Du Val D´Osne (Paseo Colón y Brasil) En remodelación desde el 19 de agosto último, debe su nombre a los talleres de fundición franceses donde fue realizada. La fuente presenta en la parte superior una importante balaustrada, antiguo mirador de la finca que perteneció a la familia Lezama. Al pie, una fuente circular con las figuras de Náyade y Neptuno.
7- El Mirador (Paseo Colón y Martín García) Antiguamente era utilizado para divisar la llegada de los barcos que entraban en el Riachuelo. Al frente se despliega el mural escenográfico que oficia como puerta al barrio de La Boca. La obra realizada por el grupo Catalinas Sur con la coordinación del profesor Gasparini, representa un viejo conventillo de Palos 460, donde conviven personajes representativos del barrio, como Quinquela Martín.
8- El Cruceiro (sobre la barranca, Paseo Colón esquina Martín García) Su origen se remonta a los primeros siglos de la era cristiana, cuando las cruces eran colocadas sobre menhires para la veneración pagana. Inaugurado el 6 de diciembre de 1980, la obra fue entregada a la Municipalidad por el Centro Gallego de Buenos Aires para el centenario de la federalización de la ciudad.
9- Monumento a la Cordialidad Internacional (Martín García entre Paseo Colón y Defensa) También conocido como Monumento a la Confraternidad argentino-uruguaya, la obra conjunta del escultor Antonio Pena y el arquitecto Julio Villamajó fue un obsequio del Rotary Club de Montevideo a la ciudad de Buenos Aires, para el IV Centenario de su fundación.
10- Edificio Canale (Av. Martín García) Directamente asociado al progreso industrial del país, el edificio de la tradicional empresa argentina forma parte de la escenografía del Lezama. Además de la pintoresca construcción, el aroma de sus famosos bizcochos puede considerarse por sí mismo una atracción turística.
11- Area de Esparcimiento (Defensa y Martín García) Existen dos sectores bien diferenciados: el de los areneros, con juegos infantiles, calesita y canchas de fútbol; y otra dedicada a la tercera edad, con canchas de bochas y mesas para jugar ajedrez. Además, en Defensa al 1700 se alquilan bicicletas y kartings, por $ 3, la hora.
Todos los domingos y feriados, desde las 11, se organizan campeonatos de tejo. En caso de lluvia, preparan torneos de truco (a partir de las 16, en la Asociación Vecinal Parque Lezama, situada en Martín García 294).
12- Templete A la manera de un patio griego, desde el interior del parque surge un paseo de esculturas que culmina en el Templete, construcción donde se emplaza la escultura de la Diana fugitiva o Siringa. El invierno, La vid, La primavera, La cosechadora y Palas Atenea completan el paseo de esculturas.
13- Loba romana Según cuenta la leyenda, los gemelos Rómulo y Remo fueron abandonados por su madre, Rea, a orillas del río Tiber, cuyas aguas los condujeron hasta el pie del monte Palatino. La loba, atraída por el llanto de los niños, los amamantó y mantuvo con vida. Dicen que años más tarde los hermanos fundaron la ciudad de Roma en ese mismo sitio.
La réplica, del escultor Gonzalo Leguizamón Pondal, llegó a nuestro país como obsequio de la capital italiana en conmemoración por el centenario de la Revolución de Mayo.
14- Museo Histórico Nacional (Defensa 1600) Fundado el 24 de mayo de 1889 en la antigua residencia de la familia Lezama, en su patrimonio resaltan las tradiciones de la época colonial, la Revolución de Mayo y las guerras de la independencia. Entre las piezas expuestas se destaca una colección de pinturas y objetos del general San Martín, uniformes del siglo XIX y numerosas condecoraciones. También se conserva documentación testimonial perteneciente a Manuel Belgrano y Juan Manuel de Rosas, banderas de las guerras por la independencia y muebles de los siglos XVII al XIX.
En los meses de verano, el museo abre de lunes a viernes, de 14 a 17. Informes, 4307-3157. Gratis.
15- Especies arbóreas La variedad de especies arbóreas del Lezama pueden justificar un paseo por sí mismas. En el inventario botánico se destacan tipas, gomeros, ficus, araucarias, magnolias, ombúes, criptomerias, álamos y palmeras. El ibapoy (Ficus Mnokii), merece un capítulo aparte. Se trata de un gomero indígena que generalmente crece sobre otros árboles -como ceibos y palmeras- envolviéndolos hasta matarlos. También conocido como agarrapalo, se lo puede observar sobre la calle Defensa, junto al Museo Histórico Nacional.
ADEMAS
Circuitos autoguiados Por medio de un sistema de carteles indicadores implementado por la Dirección General de Promoción y Desarrollo Turístico del Gobierno de la Ciudad se realiza un recorrido que destaca los principales puntos de interés turístico. En cada sitio destacado el visitante encontrará información sobre la ubicación geográfica, datos de interés e ilustraciones: monumento-fuente a don Pedro de Mendoza, Museo Histórico Nacional, patio de esculturas, Anfiteatro, Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad, mural escenográfico.
Visitas guiadas Como parte del programa de visitas guiadas a pie que prepara para este mes la Secretaría de Turismo del gobierno porteño, el 23 de este mes, a las 10, se realizará un paseo por el parque. Los interesados en sumarse en este recorrido deberán darse cita en el monumento a Pedro de Mendoza (Brasil y Defensa). La actividad se suspende por lluvia. Gratis.
De Sobre héroes y tumbas
"Melancólicamente lo imaginaba en aquel viejo parque, con la luz crepuscular demorándose sobre las modestas estatuas, sobre los pensativos leones de bronce, sobre los senderos cubiertos de hojas blandamente muertas. A esa hora en que comienzan a oírse los pequeños murmullos, en que los grandes ruidos se van retirando, como se apagan las conversaciones demasiado fuertes en la habitación de un moribundo; y entonces el rumor de la fuente, los pasos de un hombre que se aleja, el gorgojeo de los pájaros que no terminan de acomodarse en sus nidos, el lejano grito de un niño, comienzan a notarse con extraña gravedad. Un misterioso acontecimiento se produce en esos momentos: anochece. Y todo es diferente: los árboles, los bancos, los jubilados que encienden alguna fogata con hojas secas, la sirena de un barco en la Dársena Sur, el distante eco de la ciudad. Esa hora en que todo entra en una existencia más profunda y enigmática. Y también más temible, para los seres solitarios que a esa hora permanecen callados y pensativos en los bancos de las plazas y parques de Buenos Aires."





