
Lucir la vajilla, un arte a la vista
Sin duda, los platos y utensilios tienen que ubicarse en algún sector. Pero, ¿qué opciones de vajilleros ofrece el mercado?
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- Actualmente se privilegia la practicidad
- En cuanto a los estilos, todo vale: desde los antiguos reciclados hasta las más novedosas versiones
- También hay alternativas de bajo presupuesto
Esos domingos de la infancia, en los que la visita a casa de los abuelos se hacía obligatoria, tenían cierto ingrediente que los tornaba mágicos: revolver un mueble gigante lleno de adornos y reliquias, que vaya uno a saber a qué antepasado pertenecieron. Con puertas, puertitas y cajones, resultaba misterioso para cualquier niño.
Pero regresando del túnel del tiempo, será fácil darse cuenta de que hoy quizá ya no se recurra a un mueble especialmente diseñado para esa función. Lo importante es encontrar el sitio más adecuado y cómodo para cada caso. Desde un armario de cocina hasta una biblioteca pueden ser útiles.
¿Qué se guarda en un vajillero? Depende de cada hogar. Pero es habitual que, además de la vajilla, se precise ubicar vasos y copas, cubiertos, diferentes tipos de bols y bandejas, botellones y mantelería.
Un refugio para cada ocasión
- Tradicional: es el que todos conocen, pero existen varias opciones. Por un lado, los señoriales cristaleros o vitrinas. Se utilizan para lucir objetos como algún plato o adorno refinados. Suelen traer una alzada recubierta en cristal, con un fondo espejado. Es habitual que se trate de un mueble de madera, alto e imponente, y de líneas rectas. En algunos casos puede tener una forma bombé. La mayoría de las versiones trae compartimientos inferiores con puertas, donde se colocan los elementos que precisan estar escondidos o bajo llave.
La otra opción conocida son los que llevan el mismo nombre: vajilleros. Similares a los anteriores, se diferencian en que el espacio para lucir objetos es menos importante. Se prioriza la practicidad, es decir, los lugares para guardar. Realizados generalmente en madera, con mesada de mármol, cuentan con 3 o 4 cajones. En los de los extremos suele ubicarse la mantelería y en los del medio, los cubiertos. La parte inferior, con puertas, se usa para ubicar el resto de la vajilla. También traen una pequeña alzada para exponer objetos.
Por último, existen los aparadores o bahut (como se los conocía en otra época). Son útiles para guardar todo lo que no debe ir a la vista: por ejemplo, cuando la vajilla es antigua y desgastada o no se cuenta con un juego en buenas condiciones. Por eso no traen alzada y, prácticamente, no tienen un lugar para exhibir (sólo sobre la mesada se pueden lucir adornos o un jarrón con flores). Por lo general, no pasa el metro de altura y su amplitud la otorga el ancho.
Ninguna de estas posibilidades suele ser económica, pero en lugares como casas de remates o en el Mercado de Pulgas se los puede conseguir a cifras impensadas.
- Como en el campo, aunque cerquita: no hay duda de que allí estaban bien organizados, ya que sus armarios resultan sumamente prácticos y, como si fuera poco, responden a las tendencias actuales. Es natural imaginarlos colmados de botellas y cacerolas de todo tipo. Se realizan en madera de ciprés, wengue, caoba o pino tea, casi sin tratamientos. Sólo se les aplica una capa de poliuretano (para que no penetre la humedad y sean más fáciles de limpiar) y se les da una terminación de patinado. Vienen con 2 puertas superiores que, a diferencia de los otros, en vez de vidrio llevan alambre tejido. Otros elementos se colocan en estantes inferiores a la vista.
También se encuentran los que tienen puertas de madera en el sector inferior. Arriba cuentan con un rústico tejido metálico que permite observar el interior. Su inconveniente es que deja pasar el polvillo y se ensucia la vajilla.
- Modelo para armar: una solución para los que no disponen de un presupuesto importante. Es posible adquirir los que se venden por módulos e ir agregando las distintas partes a medida que se necesita. Se puede empezar por un armario base y seguir, por ejemplo, con una pequeña cajonera. También es posible ubicar un librero sobre el primer módulo: son varios estantes que se pueden utilizar para colocar objetos que queden a la vista.
- ¿También en Oriente?: ellos tenían sus propios vajilleros. Difieren de los que se utilizan en la actualidad en Occidente, ya que estaban pensados para las actividades de los chinos de hace 200 años: guardaban sus potes, cuencos, cucharas de porcelana y otros contenedores de ese material. Por eso, como muchas veces cuentan con espacios que no resultan del todo prácticos, es común descubrir que se venden reformados. Claro que también es posible adquirir los originales y, con un poco de creatividad, encontrarle una función a cada recoveco.
Existen otros tipos: los antiguos y reciclados, que se encuentran exactamente igual al momento en el que fueron creados y los que se realizan con diferentes partes de muebles desgastados: se separan las distintas secciones, se las vuelve a unir y se realiza un mueble nuevo con elementos añejos. Por último, las réplicas, idénticas a los de siglos pasados, pero realizados hoy.
La mayoría está confeccionada en madera de olmo, caña de bambú y rattan. A veces presentan un trabajo de tallas o traen exóticos herrajes de un material similar al bronce ( bras ). También poseen puertas realizadas con un curioso sistema de bisagra realizado en la misma madera ( Sabía que... ): permite retirarlas y volverlas a colocar. ¿Una sugerencia? Si tiene vajilla atractiva, ubíquela en los estantes y saque las puertas.
Un vajillero chino, por lo general, viene con 2 puertas superiores que resguardan a uno o 2 amplios estantes. En la parte central presentan 2 cajones chicos y uno grande por debajo de éstos. En el sector inferior se encuentran dos pequeñas puertas corredizas donde solían ubicar los dulces que servían a sus invitados.
Otra posibilidad dentro de los modelos orientales son los que se utilizaban como bibliotecas para guardar los rollos de caligrafía. Tienen 2 grandes puertas, también con el sistema bisagra, y en el centro presentan un parante que se puede quitar en caso de colocar algún elemento amplio, como bandejas. La ventaja de ese tipo de muebles es que son muy resistentes y espaciosos. El estante inferior es un compartimento secreto que sirve para colocar las cosas que no se usan seguido; se levanta como si fuera un arcón. Finalmente, están los armarios. Se los realiza con varillitas de madera de teca que se encuentran separadas unas de otras de tal manera que se log ra un efecto translúcido (como si fuera una jaula).
- Opciones nunca pensadas: no hay razón para limitarse al vajillero tradicional. ¿Se le ocurrió tener en cuenta que los módulos de las bibliotecas, sin tapa ni fondo, pueden resultar una alternativa original? Preste atención, porque si se decide por esa idea tiene que cumplir con ciertos requisitos. Por un lado, el mueble debe ubicarse en un ambiente que sea bien moderno y sobrio, casi minimalista. Al entrar, la vista debe posarse exclusivamente en ese mueble, que a su vez (de acuerdo con cómo se lo ubique) resulta un excelente separador de ambientes. Conviene que la vajilla esté apilada en pequeñas cantidades y las tazas, cada una con su plato, posadas sobre diferentes estantes. Por eso, es conveniente emplearlos cuando no hay niños en el hogar que puedan tener esos objetos al alcance de la mano. Otra advertencia: si bien decorativamente son llamativos, no son prácticos a la hora de la limpieza, ya que el polvillo puede depositarse sin problemas.
Aunque similares, las estanterías de metal cromado (se venden en módulos) cuentan con una ventaja: algunas se consiguen con rueditas. Eso permite trasladarlas al sitio donde se las precisa. En cuanto a este último punto, no hay que olvidar las mesas con ruedas. Allí se pueden ubicar elementos, como esos platos o botellones a los que nunca se les encuentra el lugar adecuado.
FUENTES CONSULTADAS:
Tayru´s: Avda. Córdoba 6230; 4555-0849.
Lejano Oriente: Avda. Niceto Vega 5390; 4779-0452.
Laura O: Uriarte 1554; telefax 4832-8778.
Morph: Unicenter Shopping, Paraná 3745, local 1273; 4836-0886.
Ideas ingeniosas
- Es posible elegir los muebles que vienen con puertas de vidrio o directamente sin ellas. Pero si el juego de vajilla no está tan bonito, elija los que tienen puertas de madera.
- Una heladera antigua puede servir como vajillero, dejando la puerta abierta.
- Cuando se trata de uno sin alzada, es posible adornarlo con algunos elementos como si fuera un dressoir: una jarra con ramas verdes, dos candelabros, un portarretratos antiguo y una bandeja con popurrí de flores secas.
- Si será ubicado dentro de la cocina, queda bien lucir otro tipo de objetos, como frasquitos transparentes con diferentes especias o frascos con tallarines de diferentes colores.
- ¿Se trata de un mueble de campo? Coloque canastos de mimbre de distintos tamaños y alguna tabla de madera para cortar. Si no tiene puertas, use cortinitas escocesas.
Haciendo orden
- No es necesario que apile las tazas. Existe una forma de que queden en orden y sin peligro de romperse. Si cuenta con un vajillero con varios estantes, puede suspender de sus techos pequeños ganchitos con forma de anzuelo. Cuélguelas de allí: se mantendrán prolijas y hasta decorativas (deje suficiente espacio entre cada ganchito).
- Una forma de utilizar todos los platos y no sólo los primeros de la pila: al poner la mesa, tome los últimos. Una vez utilizados y lavados, guárdelos arriba de todo.
- Mantener en orden los platos de diario: adquiera algún secaplatos que quepa en un estante del vajillero. Trate de que sea discreto y que pase inadvertido. Así podrá tener los platos colocados en forma vertical y evitar la pila.
¿Sabía que...
...se cree que la puerta bisagra se inventó en China? Lo interesante es cómo se conoció ese práctico sistema. Ellos tenían ciertos rituales para enterrar a sus muertos. Uno era que el difunto se llevara a la tumba todos los elementos que utilizaba en vida. Por ejemplo, los muebles. Pero como lo importante era lo que simbolizaba cada objeto, realizaban réplicas en miniatura. Cuando se descubrió la tumba de un emperador del siglo II, se encontró una miniatura con la puerta bisagra. Según los entendidos, gracias a que eran realizadas en cerámica o bronce han podido llegar hasta nuestros días diferentes modelos de muebles que existían en épocas tan remotas.
Modelos y precios
Estilo colonial americano: en madera de roble combinado con mármol rosa verona con alzada, desde $ 450 (Tayru´s).
Vitrina art déco: en madera de cedro. Medidas: 1,10 m de ancho x 1,60 m de alto, $ 250 (Tayru´s).
Estilo Reina Ana: en madera de cedro y, en su parte inferior, enchapado en madera de caoba rayada. Con 2 puertas con vidrios biselados y espejo en el fondo. Medidas: 1,20 m de ancho x 1,75 m de alto, $ 450 (Tayru´s).
Estilo francés: Luis XV, enchapado en madera de caoba rayada. Cuenta con una importante talla en la parte superior. Altura: hasta el tallado, 2,63 m; $ 900 (Tayru´s).
Estilo inglés: Chippendale, en madera de caoba. Formato semibombé con 2 frentes fijos y compartimento ciego para la vajilla, $ 1000 (Tayru´s).
De campo: en madera de pino tea, original. Medidas 1,30 m de ancho x 1,50 m de alto. Tiene 2 puertas superiores y estantes inferiores, $ 450 (Tayru´s).
Bahyut o aparador Tudor: sin alzada, en madera de roble con detalles en bronce. Medidas 1,70 m de ancho x 1 m de alto x 0,63 m de profundidad, $ 400 (Tayru´s).
Oriental: en madera de olmo, tipo armario. Medidas 1,26 m de ancho x 0,81 de alto x 0,47 m de profundidad. Antiguo reciclado, $ 1100 (Lejano Oriente).
Oriental: en madera de olmo, con 2 puertas, 3 compartimentos interiores y 2 cajones. Sistema de puerta bisagra, antiguo reciclado, $ 1800 (Lejano Oriente).
Oriental: armario en madera de teca, con varillas. Medidas: 1,04 m de frente x 1,80 m de alto x 0,50 m de profundidad. Antiguo reciclado, $ 850 (Lejano Oriente).
Oriental: en madera de teca, con varillitas. Medidas: 0,86 m de frente x 1,80 m de alto x 0,50 m de profundidad. Antiguo reciclado, $ 900 (Lejano Oriente).
Oriental: con varillas de madera de teca redondeadas. Medidas: 1 m de frente x 1,67 m de alto x 0,57 m de profundidad. Antiguo reciclado, $ 980 (Lejano Oriente).
Biblioteca: con 8 estantes y ruedas. Medidas: 0,93 m de ancho x 0,36 de profundidad x 1,90 de alto, $ 830 (Laura O).
Bilioteca horizontal: en madera laqueada, con ruedas. Medidas: 2,25 m de ancho x 0,50 de profundidad,$ 620 (Laura O).



