
Málaga: por amor al arte
Aspira a ser la ciudad europea de la cultura, y tiene con qué. Ubicada en la Costa del Sol, la ciudad natal de Pablo Picasso alberga gran cantidad de museos
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MALAGA.– Antonio Banderas es malagueño. La revista Hola nos lo refresca cada Semana Santa con un despliegue de fotos de él y Melanie Griffith junto a su hija, Stella del Carmen, vestidita de española. A Picasso le decían "el genial malagueño", así que la deducción resulta obvia: también nació aquí. Provoca cierta vergüenza que eso sea todo lo que esta cronista conoce de la ciudad, pero lo mismo les ocurre a muchos europeos (¡y hasta españoles!), para quienes Málaga es apenas el puerto de arribo para salir disparados hacia Marbella (los más ricos), Puerto Banús (los más ricos que además navegan) o Torremolinos, Benalmadena y Fuengirola (los demás).
Sin embargo, Málaga merece mucho más que un paso veloz rumbo a todos esos sitios de la Costa del Sol. Su ayuntamiento se ha propuesto convertirla en la ciudad europea de la cultura para 2016, y si bien faltan unos cuantos años para la fecha, Málaga no está perdiendo el tiempo para lograrlo.
El símbolo último de esta ambición es el Centro de Arte Contemporáneo (CAC). Inaugurado en enero de 2003 en el que fuera durante años el mercado mayorista (construido en 1939 por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto y considerado –con justa razón– el mejor edificio racionalista de la ciudad), el CAC aspira a convertirse en un referente mundial. Si bien pequeña, su colección permanente, de Jasper Johns al escultor Eduardo Chillida, de Cindy Sherman a Antoni Tápies, es tan internacional como perfecta. En estos meses, la exposición temporaria muestra los últimos trabajos de Alex Katz, uno de los precursores del pop art americano, cuyas imágenes de mujeres lánguidas y sofisticadas en la costa de Maine son un clásico del Museo Whitney de Nueva York, si bien "nunca estuvieron tan bien colgadas como aquí", según el artista mismo confesó a la Revista.
Poco antes, hubo muestras de Louise Bourgeois (creadora de la araña gigante que asusta en la entrada del Tate Modern, en Londres), de Jake y Dinos Chapman (hacen unos monstruos de dos cabezas que Saatchi vende por cientos de miles de libras en Londres) y hasta de obra poco conocida de Gerhard Richter (el pintor y fotógrafo alemán de reciente retrospectiva en el MoMA de Nueva York, el nombre que uno debe dejar escapar casualmente si quiere impresionar a sus amigos con lo in en materia de arte). Una selección impactante para esta somnolienta ciudad-aeropuerto de provincia.
Si se prefiere algo más autóctono, la alternativa es ir al Palacio Episcopal. Allí se expone la colección de pintura andaluza de Carmen Thyssen Bornemisza. Desde los años 30 del siglo XIX, Sevilla y otras capitales del sur de España vieron llegar turistas británicos y del resto de Europa impulsados por la popularización del gusto romántico por lo exótico. Estas ciudades protagonizaron el auténtico "mito romántico de España", y acogieron a escritores y pintores tales como Washington Irving, Alejandro Dumas, David Roberts, Théophile Gautier y Gustave Doré. El arte que resultó, principalmente para consumo externo, es de un costumbrismo encantador y perfecto para colocar sobre la chimenea de un palacete londinense (no es sorprendente: la reina de Inglaterra llegó a estar entre sus fans). Tal vez estos cuadros representen una visión demasiado rosada de lo que en realidad ocurría en esta zona pobre de España, pero aun así son piezas que transportan a un lugar maravilloso, haya sido o no real alguna vez.
La casa natal de Antonio Banderas, a pesar de haber sido nombrado este año Hijo Predilecto de Málaga por la Cámara de Diputados, no se abre al público para visitas. Sí, en cambio, la de Picasso. Allí se pueden ver los cuartos tal como estaban entre 1880 y 1884, cuando la familia del pintor los habitó, y curiosidades tales como su elaborado traje de bautismo y una colección de cerámicas y obras gráficas. Muy cerca está el Museo Picasso de Málaga, ubicado en el palacio de Buenavista, de una arquitectura renacentista andaluza de ensueño. Allí hay más de trescientas obras que fueron de la colección personal de Christine y Bernard Ruiz Picasso (la nuera y el nieto del Pablo), muchas de las cuales retratan la larga lista de mujeres e hijos del artista que pasaron sus días peleándose y hablando mal el uno del otro.
También están los museos de Arte Sacro, el Unicaza de Artes Populares, la Casa de Muñecas y el Municipal; también, la magnífica catedral. Pero si tanto arte abrió el apetito, cualquier barcito de la ciudad vieja es ideal para unas tapas, que justamente se originaron en esta región.
Cuentan que cuando el rey Fernando VII paraba por aquí a reponer fuerzas, antes que nada pedía vino del lugar, y para que el polvo que flota en el aire de esta zona desértica no entrara en su vaso, pedía que se lo tapasen con una rodaja de lomo o con una feta de jamón serrano. De ahí el nombre. La tapa más común es la de pescaíto. Y no es un error de ortografía: al pescado aquí se le quita la "d" y se pronuncia pescao, y al que se sirve en la mesa, aunque sea del tamaño de una ballena, se le dice pescaíto.
El diminutivo es la forma cariñosa con la que los lugareños denominan casi todas las cosas locales, así que antes de viajar vale la pena practicar: el boquerón es boqueroncito; el salmonete, salmonetito; el pulpo, pulpito.
A Antonio Banderas le sale muy bien. Por algo es un "malagueño que permanentemente ejerce de malagueño", según quedó escrito en su nombramiento oficial.
Para saber más:
www.ayto-malaga.es
www.malagaturismo.com
www.webmalaga.com
Decidida a crecer
- Con una población de más de 500.000 personas, 2928 horas de sol al año y una benévola temperatura media de 18°C, Málaga –capital de la provincia española del mismo nombre– es una ciudad que, decididamente, está apostando al crecimiento.
- Uno de los emprendimientos más recientes es el Plan Especial del Puerto, que permitirá explotar comercialmente tanto la navegación de cabotaje e internacional como el tráfico de mercancías. Además, integrará la zona portuaria con el área urbana.
- Por otra parte, el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), con sede en Málaga, se convirtió en un instrumento básico para el desarrollo urbano y la instalación de nuevas tecnologías en la región. Bautizado Ciudad del Conocimiento, el PTA alberga centros de investigación y desarrollo de las empresas Nokia (de telefonía), Implanta (dedicada a las telecomunicaciones) y la alemana Inergetic AG (energía), entre otras.
- Respecto de los transportes, Málaga contará con los trenes AVE (Alta Velocidad Española) y una nueva estación, amplia y moderna.
- Todos estas iniciativas hablan de una profunda renovación de la infraestructura local y, junto con el auge de las actividades culturales y turísticas, auguran lo mejor para esta bellísima urbe andaluza.
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