
"Mamá, mandame a la colonia": ahora quieren ir
Anotar a los chicos en grupo, junto a los compañeros de escuela, parece ser la estrategia para despertar su interés
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El año pasado había fracasado en su intento por persuadir a Juan, su hijo de 6 años, de que fuera a la colonia. Su "no" rotundo no dejó lugar a negociación. Y Juan se la pasó en la casa, al cuidado de alguna abuela, entretenido con diversas pantallas, especialmente las del iPad y la televisión. Por eso este año Natalia Martín se sorprendió cuando su hijo le dijo que quería ir a la colonia. ¿Signo de madurez o lección aprendida tras varios días de aburrimiento en casa el verano pasado? Nada de eso: Joaco, Pedro, Lucas, Bauti (y algunos más de su clase), van a coincidir varios días de enero y febrero, y él quiere ser de la partida también.
Si la colonia era antes un lugar al que "se iba a conocer amiguitos nuevos" (el argumento por excelencia utilizado por los padres que a los chicos pocas veces entusiasmaba), hoy es el espacio para compartir tiempo de ocio con los amigos ya conocidos del aula o del colegio. "Mirá que van a ir todos tus amiguitos de la escuela", es la frase más utilizada para persuadir a los niños de que abandonen por algunas horas la Play en las vacaciones.
"Tenemos grupos enteros cerrados de chicos de un mismo colegio. Como son grupos reducidos, las vacantes se llenan rápido. Los armamos así a pedido de los padres que quieren que sus hijos vayan con los compañeritos de la escuela y a nosotros no nos cuesta nada hacerlo –confirma Analía Calviño, directora a cargo de la colonia Jugar, que funciona en el club Bouchardo, en Núñez–. Hay colegios que vienen acá desde hace años y nosotros tratamos siempre de ponerlos juntos porque así es más fácil la integración, sobre todo en las edades más pequeñas, en las salas de 3 o 4 años."
Como en casi todo lo relacionado con la vida escolar, los grupos de WhatsApp cumplen un papel fundamental en la organización de los grupos de colonia. A principios de noviembre, Carolina Fabbiani creó el grupo Colonia 2016 y sumó a todas las madres del grado de su hijo Benicio para empezar con la organización del verano en Buenos Aires. "Desde hace años llevo a Benicio a la colonia de Jugar y logré que varias madres llevaran a sus hijos ahí también –cuenta Carolina–. El primer año no tenía compañeritos y no la pasó tan bien, de hecho al otro año no quiso volver. Por eso empecé a ‘invitar’ a las madres del colegio a esa colonia por WhatsApp. Benicio, desde que se sumaron los chicos de su clase, pide él solito ir", reconoce la mamá, que también arregló turnarse con una mamá del colegio para llevarlos e irlos a buscar.
Sucede que los tiempos de adaptación son cortos y cuanto más conocidos haya en el grupo, más fácil será la integración. Las vacaciones fraccionadas por semana o días hacen que las colonias tengan que adaptarse a esa tendencia, y entonces no hay un mes entero para hacerse amiguitos. La rotación es alta, lo que atenta contra nuevas amistades.
Uno de los puntos clave son las fichas de inscripción a rellenar con el nombre del o los chicos con los que quiere compartir grupo. En otros casos, como la colonia del Club de Amigos, otra de las más tradicionales de la ciudad, piden que la inscripción se haga en forma conjunta y al mismo tiempo para asegurarse que los compañeritos de colegio compartan grupo.
En el Club Buenavista tienen una colonia "cerrada" para los chicos del colegio San Carlos, otra exclusiva para hijos de empleados de la empresa Johnson y también otras abiertas a toda la comunidad de San Fernando y San Isidro. "Personalmente a mi me gusta que en la colonia los chicos hagan amigos nuevos -dice Matías Galelia, uno de los directores del club-. El tema es que este es el campus deportivo del colegio San Carlos y por eso tenemos una colonia cerrada para los chicos de ese colegio. El resto de los grupos tratamos de armarlos de forma heterogénea e integrarlos.Pueden tardar en integrarse un poco más, pero ahí está la habilidad de cada profesor". Como distintivo, la colonia del Club Buenavista ofrece entre sus actividades tenis y campamentos.
En algunos casos, la colonia también sirve como preadaptación para los chicos que van a ingresar a un nuevo colegio. De hecho, Rosario Beltrán, el año pasado, decidió "sacar" de la colonia a la que iba Ema desde los 3 años para que comparta tiempo con sus futuros compañeros de primer grado del colegio New Model. "Conocía a una mamá del nuevo colegio y ella me pasó el dato de que todos los de la escuela iban a la colonia del Club de Amigos –relata Rosario–. Estaba dudando si dejarla en la que iba desde chiquita o cambiarla. Y la cambié. No me arrepentí, aunque al principio le costó porque Ema extrañaba la colonia anterior. Pero le sirvió para conocer a sus compañeros y el primer día de clase se le hizo más fácil. Fue una preadaptación."
En el Vilas Racket confirman que los grupos se arman por edad y por afinidad expresada en la ficha de inscripción. "Los padres vienen con pedidos muy concretos para que su hijo esté con cual o tal compañerito. Es algo que se hace desde hace un tiempo y que facilita la adaptación de los chicos, y también es más cómodo para los padres", explican en el Vilas Racquet, y aclaran que una vez que los grupos están conformados no hay posibilidad alguna de cambio.
También hay colonias que directamente son recomendadas por los mismos colegios porque las organizan los profesores de educación física de la institución. Y entonces los grupos de afinidad se trasladan de un espacio a otro de forma natural y sin mediar formularios.
Ricardo Catena es profesor de Educación Física de la Nueva Escuela Argentina 2000 (NEA) y uno de los directores de la colonia Capitanes de la Arena, adonde concurren varios de los alumnos del colegio de Belgrano. "Las colonias relacionadas con escuelas funcionan porque para los padres es una tranquilidad dejar a sus hijos con profesores que ya conocen y los chicos pueden estar con sus amigos", dice Catena, que cuenta que la colonia funciona en el club OSBA, en Núñez.
Claro que así como hay pedidos para que el hijo esté con un compañerito de colegio, también hay ruegos para que un chico no comparta grupo con otro. "Muchas veces se arrastran problemas del colegio a la colonia", reconocen las fuentes consultadas y por eso muchos reivindican los grupos heterogéneos, donde prevalece la mezcla. Catena sostiene que este tipo de conflictos pueden pasar, pero destaca que la colonia justamente "es un ámbito que ayuda a trabajar lo que no se resolvió en el aula. Al ser un espacio de ocio, es un facilitador -opina el docente-. El juego distiende y sirve para trabajar otros aspectos de una relación".
Dónde están y cuánto salen
Jugar
Funciona en el Club Bouchardo (Núñez). Comienza el 4 de enero y se extiende hasta el 26 de febrero. Los aranceles parten desde $ 4500 mensuales (un turno, mañana o tarde). La novedad este año son los horarios ampliados, es decir la posibilidad de extender el horario matutino o empezar antes el vespertino pagando un adicional
Club de amigos
Es una de las colonias con mayor trayectoria de la ciudad. Los no socios abonan $ 4400 por mes un solo turno de 3 horas y media. El día completo cuesta $ 6400 (más $ 1800 de almuerzo)
Vilas racket
Es sin duda la más exclusiva. Las cuotas son $ 6650 (enero) y $ 6000 (febrero) para los niños de sala de 3 años en adelante. Aquellos que quieran mandar a su hijo todo el día pueden optar por la opción de enviar vianda (11.330 enero y 10.100 febrero) o por el servicio de comedor (14.200 enero y 12.660 febrero)
Capitanes de la arena
Es una colonia organizada por profesores de educación física de la Nueva Escuela Argentina 2000. Funciona en el club OSBA, en Núñez, en un solo turno. Cuesta $ 3000 por mes. Los chicos parten y vuelven en micro desde un punto fijo ubicado a la vuelta del colegio
Club buenavista
Recibe a los alumnos del colegio San Carlos y a los chicos de la zona de San Fernando y San Isidro. Todo el día cuesta 4500 pesos






