
Mariela Allaix: cómo seducir a un hombre fuerte
Desde que se vinculó sentimentalmente con el dirigente del campo Alfredo de Angeli, las revistas del corazón la quieren en sus páginas. Pero ella prefiere no hablar de política ni de retenciones. Lo suyo es el diseño textil
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COLON, ENTRE RIOS.- Mariela Allaix traza un meridiano sobre el universo de sus diseños. Esa línea es capaz de dividir sus creaciones "más fashion " de las otras, las de "estilo campestre argentino", según cuenta. Es en este último grupo donde la diseñadora de ropa ubica los elementos que la acercan al hombre que la hizo repentinamente conocida para el gran público: Alfredo de Angeli.
Su relación con el más mediático de los dirigentes rurales le devolvió el protagonismo que supo acariciar, con cierta fugacidad, por obra y gracia de sus tejidos, tan fashion como particulares, en pasarelas locales e internacionales.
Allaix acepta dialogar con LNR sólo después de terminar de preparar el almuerzo para su hijo de doce años. La madre se impone sobre la diseñadora, y una sartén en la que se fríen milanesas demora la entrevista. Luego sí, dispuesta a contestar, Mariela contará cómo fue su primer encuentro con De Angeli.
-Conocí a Alfredo por amigos en común; nos presentaron en una fiesta, en Gualeguaychú. Son amigos de la Unión Industrial de Entre Ríos que organizaron un cumpleaños. Alfredo llegó como a las dos de la mañana porque ese día había tenido tres cumpleaños. Ya estábamos comiendo la torta y tomando champagne cuando lo vimos venir. Bueno, el champagne mejor no mencionarlo porque después salen a criticar y algunos se enojan cuando escuchan que los chacareros toman champagne. Es tremendo, pero uno debe cuidarse permanentemente de cómo dice las cosas porque después la descontextualizan", analiza.
Mariela vive en Colón, uno de los principales enclaves turísticos de su provincia, y, según cuenta, es en esa ciudad donde discurren sus horas con el presidente de la Federación Agraria de Entre Ríos. "Yo estoy radicada aquí, con mi hijo, y por eso es más fácil vernos en Colón", confirma.
Le gusta decir que "Alfredo es un gran hombre". Se lo preguntan las revistas del corazón. Pero pocos le piden que explique qué hace, de qué vive, cómo llegó a gestar lo que diseña.
-Leyendo algunas referencias sobre su trabajo como diseñadora se ve la puesta en valor de un estilo rural, con reminiscencias entrerrianas, a tal punto que habla de la Delfina, protagonista de la mítica historia de amor del caudillo Francisco Ramírez.
-Entre Ríos es una provincia hermosa, que mucha gente conoce por sus paisajes y que se hizo más conocida aun por cuestiones más recientes, emblemáticas, como la lucha del campo. Y esto despierta interés entre la gente de la Capital, porque advierten que hay un temperamento que tiene que ver con la lucha que traemos como memoria genética. Pero de ahí a decir que hay una moda, no lo sé.
-¿Cuándo empezó?
-Hace veinte años que trabajo con tejidos, revalorizando la producción artesanal con diseño criollo.
-¿Desde el principio le fue bien?
-En 1994 fui finalista en el concurso de nuevos talentos organizado por la revista Para Ti y en La Nacion sacaron algo también sobre los tejidos folk que vengo realizando.
-¿Por qué apostó a ese estilo?
-Aposté a ese estilo pese a que en la década de 1990 se buscaba imponer por todos los medios una tendencia según la cual todo lo viene de afuera es mejor. Fui consciente de que en Buenos Aires yo no podía caer con diseño de tecnología industrial, y por eso revaloricé el estilo de los trabajos hechos a mano.
-A la crítica política que hace el Gobierno sobre los años 90 se le suma ahora la crítica de la moda por parte de la novia de De Angeli...
-Lo que yo digo es que en esa década prevalecía la idea de que todo lo de afuera era mejor. Y en ese contexto yo aposté a mi estilo de diseño, basado en el trabajo artesanal. Mi provincia no tiene industria textil ni grandes talleres; por eso quise rescatar el trabajo de las manos. La crítica política a los noventa es otra cosa. Yo prefiero no hablar de política.
-Es casi inevitable la pregunta. ¿Lo ve a De Angeli como gobernador o en algún otro cargo electivo?
-En primer lugar, no es momento de hablar de eso. Hoy lo importante es ver qué va a pasar con las retenciones móviles y que todos los argentinos nos pongamos a ver cómo podemos hacer que el país salga adelante. Yo no pienso en el futuro político. El presente ya es demasiado complejo como para pensar en el largo plazo. Insisto en que no quiero hablar de política. Pero desde luego que, si acompaño a Alfredo, es obvio, y cualquiera puede advertirlo, qué pienso sobre política y cómo veo los problemas del campo y el Gobierno.
-¿Tenía alguna vinculación con el campo antes de conocer al dirigente rural?
-Sí, sin duda. Estoy cerca del campo. Mis abuelos eran campesinos. Mi mamá se crió en el campo. Ella y mi abuela nos tejían los abrigos. De ahí traigo yo esa raíz para el diseño de mis prendas. Mis desfiles tienen un estilo fashion y otro estilo campo. Con este último he andado por todas las muestras rurales mostrando mis diseños. Puse stands en Jesús María, Chacabuco, Bolívar, Mercedes, Villaguay, Colón y varios lugares más.
Mi empresa está vinculada con el campo, y cuando empezó el paro agropecuario y el conflicto [con el Gobierno] sufrió un golpe muy duro, porque trabajamos con muchas talabarterías de Córdoba y de Santa Fe que fueron afectadas por la situación.
-Cuando lo vio, ¿le sugirió algún cambio de imagen o vestuario a De Angeli?
-Alfredo es una persona que cuida su imagen, pero que no vive pendiente de la ropa. No tengo que decirle qué se tiene que poner. Si algo rescato de su estilo es que es muy auténtico, y que piensa en soluciones políticas, pero no en su aspecto estético. Rescato eso y me encanta su simpleza. Las sugerencias que le hice son las que cualquier mujer le hace al hombre que tiene cerca. Es el toque femenino inevitable.
Exitosa
Allaix realiza, fundamentalmente, diseños en lana tejida. Trabaja con artesanos, jubilados y algunas personas discapacitadas.
Ha vendido sus prendas en el exterior, donde participó en diferentes eventos de moda, como la Fashion Week de México
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