
Mariscos: los cuidados durante la marea roja y otros detalles de la pesca
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Décadas atrás, era común ver a las personas recolectando almejas o mejillones en la orilla del mar para después llevarlos a su casa, cocinarlos y disfrutar de una deliciosa paella. Pero, desde el descubrimiento en 1980 de casos de intoxicación por microalgas durante la marea roja, esta práctica comenzó a ser desaconsejada por los expertos en nuestro país (y en el mundo).
Los motivos de esta postura se centran en que estos mariscos no han pasado por los controles establecidos por el Senasa y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de la Nación para la comercialización de estos productos.
En una conferencia sobre "Marea roja, eventos tóxicos y consumo de moluscos", Marcela Álvarez, integrante de la Subsecretaría de Pesca, contó que en nuestro país se establecieron zonas delimitadas de "producción de moluscos bivalvos y gasterópodos (caracoles)". "Estas zonas fueron establecidas por el Senasa. Además, en el Código Alimentario Argentino, se establecen los parámetros químicos permitidos", detalla.

Por su parte, Nora Montoya, integrante del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), hizo una importante distinción entre lo que sucede con los peces y con los moluscos. "El pescado se puede comer tranquilamente porque no es ‘vector’ de intoxicación para los humanos. Esto se debe a que los peces son sensibles a esta toxina y la pueden acumular pero en una cantidad muy pequeña. Normalmente, queda guardada en su sistema digestivo. Por ende, es muy poco probable que nos intoxiquemos al comerlos (sobre todo, porque solemos dejar de lado el aparato digestivo a la hora de las recetas)", explica Montoya.
En el caso de los moluscos bivalvos, se da una situación diferente debido a que estos animales, filtran alrededor de setenta litros de agua por día, lo que los hace acumular las toxinas en el cuerpo y convertirse en el principal vector de contaminación para los humanos.

"Estos moluscos bivalvos, como mejillones, ostras y almejas, no se ven afectados por las toxinas y por eso pueden acumularlas. Estas toxinas todavía no tienen antídoto y no crean respuesta inmune en el cuerpo. Esto quiere decir que una persona puede intoxicarse varias veces con ellas a lo largo de su vida", detalla la integrante del Inidep. Otra particularidad es que dichas toxinas no se ven afectadas ni por la cocción, ni por los agregados de ácidos, como el limón o el vinagre.
Según los registros, hasta el momento se han detectado tres tipos de intoxicaciones por la ingesta de moluscos contaminados: la "paralizante", la "amnésica" y la "diarreica". Las dos primeras pueden llegar a ser mortales mientras que la última tiene una recuperación rápida.
Para evitar la distribución de productos con toxinas, durante las épocas de marea roja, que suelen darse en primavera y en otoño, las autoridades provinciales establecen una veda para la pesca.

"La marea roja es el resultado visible de la multiplicación y la acumulación de algas microscópicas en la superficie del mar. Estos seres cumplen un rol muy importante en la naturaleza porque, además de ser pulmones generadores de oxígeno, también son el primer eslabón de la cadena alimentaria marítima. Si bien no son la mayoría, algunas de estas especies pueden resultar tóxicas o nocivas", cuenta Montoya.
"Lo que sucede cuando nos encontramos con un evento de marea roja es que establecemos la ‘veda’. La autoridad competente provincial debe alertar sobre la situación al Senasa, a los pescadores y a todas las plantas productoras para que inmediatamente suspendan o hagan un análisis más profundo de su situación. El levantamiento de la ‘veda’ se tiene que producir después de hacer muestreos separados por 72 hs", agrega Álvarez.
Ambas profesionales coinciden sobre los peligros que implica recolectar mejillones, ostras o almejas en la playa. "Lo más seguro es no recolectar moluscos no sólo por las toxinas sino por otros contaminantes que puede haber. Yo preferiría comprarlos porque es imposible diferenciar a simple vista (sin los estudios de laboratorio) un mejillón tóxico de uno que no lo es", concluye Montoya.






